jueves, 24 de septiembre de 2015

CLASES PRÁCTICAS SEGÚN MAPFRE: FALSO Y ESCANDALOSO (y 2)

¿Falso y escandaloso? Sí, sin ninguna duda y por partida doble.
¿Anima implícitamente a que se aprenda a conducir de forma delictiva? Sí.
¿Pero no habías dicho que...? ¿Que me había equivocado, retiraba lo dicho y presentaba disculpas? Cierto, pero el pasado lunes por la noche pude comprobar que no me equivoqué. Mi primera versión de la entrada anterior es correcta, me han tendido una vil trampa y he caído en ella.

No sólo me he creído siempre esta historia desde el primer momento y sin ninguna duda,
además estoy convencido de que hay casos similares en diferentes lugares del mundo cada día.
Fuente: blog.youversion.com
Lo que sí lamento y les adelanto mis disculpas por ello, es por este enredo que espero quede ya definitivamente despejado. No obstante, y como no hay mal que por bien no venga, puesto que el objeto principal de este blog es el de que, al menos, parte del mismo le sea de utilidad a alguien, pues miren por dónde aparece la cara de la moneda: si alguna vez les parece conveniente comunicar públicamente un error o una malintencionada información que se encuentren en Internet, hagan antes una foto de lo que aparece en pantalla motivando su crítica, no es la única forma de probar lo que han leído, pero sí la más rápida y menos laboriosa. Tengan en cuenta que, en este caso, Mapfre será un elefante y yo una hormiga (o menos), pero Google con respecto a Mapfre es un elefante elevado a la enésima potencia.

Cuando el pasado lunes (21 de septiembre), poco después de la hora del Ángelus, recibí el comentario firmado por Unknown avisándome de mi supuesto error, volví a leer el artículo que me había escandalizado y comprobé que, efectivamente, había un enlace a la normativa que regula la licencia de aprendizaje (aprender a conducir por libre legalmente) y no miré ni pensé otra cosa que no fuese en envainar la espada y en presentar disculpas inmediatamente, y así lo hice, tal como han visto y pueden comprobar. 

Decidí mantener la entrada anterior corregida en lugar de eliminarla porque siempre he pensado que uno debe dar la cara aunque se la partan, y actué en consecuencia. Además, eliminar la entrada hubiese sido como esconderse, ¿verdad? Tirar la piedra y esconder la mano. No me gusta eso. Y la misma actitud hubiese resultado si decido no publicar el comentario.

De ese comentario (el cuarto) no me gustó el tono, demasiado visible el índice acusador, hasta sospechosamente visible. Pero me da igual cómo exprese alguien su razón, si la tiene hay que dársela, los hechos son innegables. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César

Cuando acabé de corregir, añadí la nota al final, lo comuniqué en las redes sociales y escribí un comentario en el mismo sentido en el artículo de marras publicado en la página de Mapfre donde lo encontré, pude ver que el comentario que yo les envié el pasado sábado por la tarde no había sido publicado. Seguía enfadado conmigo mismo, pero bastante más tranquilo, no se pueden cambiar hechos pasados pero sí reconocerlos, paliar daños (si se producen) y aprender de ellos, luego se sigue el camino y en paz. 

Sin embargo, en la noche de ese lunes (21) se hizo la luz en mi cabeza y llegó con fuerza a mi mente que no podía ser que se me hubiese pasado desapercibido ese enlace adjunto a la palabra “ley”, al tiempo recordé que, tal como les había prometido, en la siguiente entrada comentaría algunos aspectos más del post titulado “¿Cuántas prácticas de coche se recomiendan para aprobar?”, razón por la cual lo había copiado a un documento tipo Word para trabajarlo más cómodamente y sin Internet, de modo que lo revisé y descubrí la vileza de la trampa tendida: lo habían corregido. Y después un lector me acusa, que si es un lector lo admito y nada tengo que objetar, es más, se lo agradezco; pero creo que es muy razonable pensar que Unknown sea el autor del mencionado artículo. Si es así, sin duda alguna, su comportamiento es miserable y lo detesto.

El final del segundo párrafo del artículo publicado en la web de Mapfre, el pasado viernes 18 de septiembre, estaba así: 

La Dirección General de Tráfico no obliga a realizar clases. Puede que hayas aprendido a conducir con algún familiar. En ese caso, debes saber que podrías presentarte al examen.

Yo lo copié tal como lo ven aquí en la primera versión de mi anterior entrada para desgranar la crítica, llamar la atención y, lo más importante, evitar en la medida de mis posibilidades que nadie se llame a engaño y pueda salir seria y gravemente perjudicado. Pero después de recibir el lunes (21) el comentario en el que Unknown afirma que acuso sin motivo, el final de ese mismo párrafo aparece así:

La Dirección General de Tráfico no obliga a realizar clases e, incluso, puedes designar a la persona que deberá acompañarte durante el aprendizaje (siempre y cuando, esta última cumpla una serie de requisitos establecidos en la ley). 

¡Estaba cambiado! 

¡Se cambió después del comentario que yo envié el sábado por la tarde!

También añadieron negrita en esta frase: siempre es recomendable aprender de la mano de un profesional. 

Todo lo demás permanecía igual, flaco esfuerzo el que que hizo el autor, e infructuoso, porque todo el contexto de su artículo anima claramente al aprendizaje (al menos parcial) entre amigos e ilegal sin hacer ninguna alusión a la “licencia de aprendizaje de la conducción”, ni a cómo aprender por libre y legalmente o a cómo lograr el permiso de conducir sin pisar una autoescuela... este tipo de expresiones se evitan en todo momento, porque, sin duda, el autor, caso de conocer su existencia, la había obviado totalmente. Si no, ¿a qué vienen las afirmaciones vertidas en el siguiente párrafo? 

Si ya has aprendido previamente el manejo del automóvil (ten en cuenta que las primeras prácticas se ciñen casi más a aprender a mover el coche que a circular) ya tienes algo ganado. En ese caso puede que con 10 prácticas te sea suficiente. En caso nunca hayas conducido se recomienda que hagas como mínimo 30 clases prácticas para poder afrontar la prueba con soltura.

Si se cuenta con licencia de aprendizaje, NO se dan 10 clases y luego se va a la autoescuela, se dan todas las clases de esa forma, examen incluido y, literalmente, no se pasa por ninguna autoescuela en ningún momento. Carece de todo sentido hacer todos los trámites necesarios e instalar doble mando en un coche particular para dar sólo 10 clases, por favor.

Por otra parte, no sé dónde ni quién recomienda dar un mínimo de 30 clases prácticas “para poder afrontar la prueba con soltura”. Porque la lógica y eterna pregunta sobre cuántas clases me harán falta... sólo tiene una respuesta honesta: no se sabe. Lo que sí se sabe, es qué hay que hacer para dar las clases necesarias y ni una más, cosa que ocurre casi siempre, desafortunadamente, lo que encarece notablemente el permiso de conducir, y lo que es peor, también lo encarece en aspectos que el dinero no puede medir: frustración, depresión, pasar varias veces el examen, sentimiento de ser un inútil, disgustos y traumas de difícil reparación que permanecen en el tiempo, no en vano, la obtención del carnet en sí, es una de las raíces más frecuentes de la amoxofobia, por más que tantos “estudios” ni la mencionen. 

Resumiendo: en un principio se mira mucho el dinero (y es lógico, pero hasta cierto punto) luego pesan mucho más los disgustos. Todo este blog, básicamente, no es más que un esfuerzo constante para evitar y paliar esos negativos y peligrosos efectos.

El artículo objeto de mi crítica es todo un despropósito que pretende salvarse con un par de alusiones a la conveniencia de seguir los consejos de un profesor de autoescuela y una tercera a “que lo importante es salir realmente preparado”. Pero la idea que prevalece es la tan extendida de que esto de aprender a conducir es un puro trámite especialmente caro, y donde las tres menciones citadas no tienen más fin que cubrirse las espaldas con las autoescuelas. Es decir, por un lado se extiende en lo que el autor supone que la mayoría de las personas quieren oír y por otro evitar problemas con los profesionales. Vamos, lo que advierte el Evangelio de la inconveniencia de servir a dos señores.

En esta cita, por ejemplo, “...siempre es recomendable aprender de la mano de un profesional para no adquirir vicios de otros conductores”, se cae en la manida expresión “vicios” cuando la realidad es que “otros conductores” conducen francamente mal y mejor harían en aprender ellos que en enseñar a nadie; otros sí conducen muy bien pero no saben transmitir su conocimiento ni es su tarea, lo que genera problemas cuya solución es atenerse al conocido dicho de “zapatero a tus zapatos”. 

Esta información la tengo en mi libro Conducir sin miedo desde 2006
Y siempre lo explicaba en las clases teóricas. Nunca lo hizo nadie.
En el mismo párrafo se añade: “Además muchas autoescuelas te exigirán algún número mínimo de prácticas a pesar de que ya sepas manejar un automóvil.” Cosa que me llama poderosamente la atención.
  1. ¿A cuenta de qué viene “a pesar de que ya sepas manejar un automóvil” si no se está pensando en que familiares y amigos enseñen?
  2. ¿Qué autoescuelas exigen un número mínimo de prácticas? Nunca he conocido ninguna, ni en tiempos ni circunstancias en los que era obligatorio. Personalmente, sí he exigido un mínimo de clases por más que alguien me asegurase que sabía conducir muy bien: dos. Una para comprobarlo, y la del examen porque se factura como clase. Las veces en que se me dio el caso, los mismos alumnos me pidieron dar más de una, y las clases mínimas con las que he llevado a un alumno a examen fueron cinco, muy pocas veces en toda mi vida, y eran muy buenos. Sé de colegas que por no perder un cliente (eso lo dicen ellos, no yo) llevan a una persona a examen si esta se empeña, así estén a punto de matar al examinador, y no es un decir, sé de casos en los que faltó muy, muy poco, lo cual considero una falta de responsabilidad y de respeto absolutos hacia el mismo profesor, el alumno y el examinador, que encima es totalmente inocente y al que no se le dice nada, salvo, si acaso, a toro pasado y a modo de impresentable justificación. 
Otro ejemplo del desconocimiento del autor respecto a lo que escribe: “El gasto en clases prácticas supone el mayor desembolso que toda persona hace a la hora de sacarse el carnet”. Pues no, el mayor desembolso corresponde a renovaciones de expediente más que a clases en los carnés que se complican.

También hay tópicos como “tranquilidad” y “reflejos”. Quien es profano en la materia suele dar por supuesto que es importante estar tranquilos y tener buenos reflejos, pero lo cierto es que para conducir conviene estar muy vivos y despiertos y que con los reflejos con los que cuentan la mayoría de las personas es más que suficiente. Lo importante no es tener excelentes reflejos sino saber dónde y en qué momento utilizar los que se tienen. Y, por supuesto, aprender a anticiparse a las situaciones para no tener que depender de ellos. Es fácil que nos traicionen, como cuando se da un giro brusco de volante, causa de tantos accidentes.

Podría entrar en otros detalles y matices significativos, pero creo que es suficiente. Acabaré mi crítica y mi advertencia con el último párrafo: 

Al pensar cuántas prácticas de coche se recomiendan para aprobar debes saber que lo importante es salir realmente preparado para circular y afrontar los peligros de las carreteras una vez obtengas el carnet. Para estar prevenido ante estos tienes los seguros de Coche de MAPFRE, con las coberturas que necesitas para estar seguro ante cualquier eventualidad. En resumen, escucha a tu profesor, da las clases que necesitas, supera el examen y disfruta de la conducción contando con un buen seguro a tu lado. 

Señor o señora no firmante del artículo (cosa que nunca me da buena espina): ni Mapfre ni ninguna otra compañía de seguros pueden, con sus seguros, hacernos estar prevenidos de “los peligros de las carreteras”, obviamente, estos entran en juego cuando un accidente se ha producido, nunca antes. Por otra parte, llama mucho la atención que eviten toda mención a la cobertura de esa compañía de seguros ante posibles accidentes que se produzcan mientras se aprende a conducir con ayuda de familiares o con la licencia de aprendizaje. Ahí sí que aportaría algo verdaderamente útil a sus lectores respecto al tema tratado, todo lo demás, es una absoluta falta de respeto hacia ellos.

Termino con una cita de San Agustín que me gusta mucho y viene perfectamente al caso: “La esperanza tiene dos maravillosas hijas: la ira y el valor. La ira por cómo son las cosas, el valor para cambiarlas.”

Muchas gracias por su atención.

Esteban

P. S.: Tenía previsto darles mi opinión sobre considerar delito el hecho de conducir sin permiso pero la entrada se me hizo demasiado larga debido a la novedad del lunes y creo que es mejor hacerlo en una posterior. No obstante les adelanto que, salvo excepciones muy justificadas, me parece injusto que conducir sin carnet sea un delito, no tardaré mucho en darles mis razones.


13 comentarios:

  1. Hola Esteban. ¿conoces el link http://carnetlibre.com/? Allí se puede encontrar información concreta sobre lo que cuesta realmente sacarse el carnet por libre, tanto desde el punto de vista económico como en otros aspectos. Pero también aparecen sus virtudes: un aprendizaje mucho más 'a medida'. Un buen tema a debatir y a profundizar seriamente.
    Quizás tengamos que replantear todo el tema del aprendizaje de la conducción. Ahora por ahora, y con la crisis, supongo que las horas que se imparten realmente en la autoescuela habrán descendido, y que lo de ir por los polígonos los domingos es una práctica que habrá ido en claro aumento. Lo más curioso de todo es que todo esto, que nos parece un problema nuestro (siempre pensamos que 'en Europa' todo es una maravilla), pues no es sólo nuestro. Me quedé de piedra una vez que en Alemania (sí, en Alemania!) me comentaron las mismas quejas sobre las autoescuelas que nosotros podemos oír por aquí.
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Elisa:
      Sí, conozco la historia, pero te agradezco igualmente el enlace. Muchos profesores veteranos hemos conocido y visto casos semejantes, aunque en un porcentaje siempre muy, muy bajo. ¿Sabes que hubo un tiempo no tan lejano (yo lo conocí) en el que podías examinarte por libre con un coche que ponía la Jefatura de Tráfico?
      Estoy de acuerdo en replantear el aprendizaje de la conducción, hay cosas que se pueden mantener pero hay un margen de mejora sustancial. Es cierto que con la crisis los alumnos dan menos clases, pero es un error porque, normalmente, lo que no va en lágrimas va en suspiros y muchas veces se gasta más en renovaciones de expedientes y en tasas llegando al absurdo de pagar por recibir solamente disgustos. Centrar el aprendizaje en la obtención del carnet es un grave error que da como resultado una mala formación y una escasa capacidad para llevar un coche con unos mínimos de seguridad, de ahí muchas veces el miedo o amaxofobia.
      Aprender a conducir en un polígono los domingos, además de estar tipificado como delito (sé que lo sabes pero debo decirlo siempre), salvo excepciones, además de ineficaz es contraproducente. “No hay atajo sin trabajo”, dice un viejo refrán. El aprendizaje por libre con la correspondiente licencia expedida por Tráfico tiene una ventaja incuestionable: se pueden dar muchísimas clases por prácticamente sólo lo que cuesta el combustible. Pero en ambos casos, el legal y el ilegal, la mayor dificultad está en encontrar una persona que conduzca y enseñe bien y, que además concilie muy bien intereses y empatía con el alumno. La mayoría de las veces estos intentos acaban siempre en serias discusiones y abandono. Es muy raro que exista verdadero interés en aprender y en enseñar; además, ¿por qué tantas personas afirman tajantemente que en la autoescuela no se aprende, que ellas sí que saben y, sin embargo, cuando sus hijos ya tienen el carnet y podrían enseñarles mucho más de forma perfectamente legal no lo hacen?
      Muchas veces con los exámenes de conducir se actúa igual que una persona que necesita dinero y recurre al juego. Es necesario adoptar actitud de aprender con ilusión y ganas y esforzarse en buscar una autoescuela y profesor con ganas de enseñar, porque desafortunadamente buena parte de unas y otros dejan mucho que desear.
      ¡Saludos!

      Eliminar
    2. Tienes mucha razón. Olvidé decir que decías una cosa muy cierta: que lo de ir tranquilos y tener reflejos no era la actitud, sino ir despiertos para no necesitar los reflejos. Más cierto imposible.
      Saludos!

      Eliminar
    3. Moltes gràcies, Elisa! Has hecho una síntesis perfecta.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Extensa e interesante entrada.
    Me gusta la forma que tienes de transmitir las ideas y además en esta ocasión poniendo fin con San Agustín.
    ¡Feliz fin de semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tuve la gran suerte de tener unos cuantos profesores muy buenos que nunca olvidaré, uno de ellos, salpicaba sus clases con citas, muchas de San Agustín, al tiempo que afirmaba que fue un santo muy listo. Ya ves, amigo Manuel, alguna semilla siempre brota.
      Me alegra y anima lo que me dices y te lo agradezco mucho. ¡Feliz semana!
      Un abrazo.


      Eliminar
  3. Siempre haces un gran trabajo y tratas de enseñar sobre una conduccion segura, sigue asi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Boris! Tengo intención de seguir por este camino y amenazo con no jubilarme nunca, pero te agradezco en el alma que me confirmes el rumbo. Tal vez cuando escribimos somos algo así como pilotos, y controladores aéreos cuando leemos, ¿no crees?
      Un fuerte abrazo, amigo.



      Eliminar
  4. Tive que ler devagar porque, embora entenda bem espanhol, não é o mesmo que ler português... :) - para mim, que sou português.
    Mas gosto da forma como expões as tuas ideias, muito clara e sem subterfúgios.
    É sempre um prazer ler-te.

    Te desejo uma excelente semana.
    Um abraço
    MIGUEL / ÉS A MINHA DEUSA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muito obrigado, Miguel! Es muy loable el esfuerzo que haces por leerme, por más que nuestras respectivas lenguas tengan tanto en común supone un esfuerzo extra que te agradezco enormemente, y más aún con post tan extensos.
      Feliz semana. Un fuerte abrazo.


      Eliminar
  5. ¡Muy bien Esteban!!!

    Nos dejas toda una gran lección que nos invita motiva tanto a conductores como a alumnos que comienzan el aprendizaje; y también a nosotros los transeúntes, a ser autentica-mente responsables de nuestro actos de nuestro comportamiento por las calles, que si es cierto, hay paso de peatones pero así mismo habremos de mirar bien a un lado y a otro. Esto ya nos lo has dicho en otra ocasión ya no tiene que ver con este texto.

    He leído todo hasta a bajo y, no extraña que andes escaso de tiempo, por culpa de alguien que no sabe lo trae entre manos... ¡Topándose con un maestro que si sabe lo que hace, pero que muy bien! Y bueno, ya sabes que en la viña del Señor hay de todo. Siento mucho tu malestar de corazón.
    Ha sido un placer pasearme por tus letras donde yo también aprendo algo. La verdad es que da gusto leerte.
    Te dejo mi gratitud y mi estima, tanto por tu buen hacer como por tu huella en mi espacio.
    Un abrazo grandote y feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Marina!

      Sí, muy bien, aunque tengas preferencia cuando se va andando se debe mirar antes de meternos en la calzada (yo siempre lo hago), y ya que lo mencionas, además creo que nunca lo dije aquí, yo siempre miro a la cara de los conductores que se acercan intentando comprobar que me han visto, también observo cómo van bajando la velocidad. Son pequeños detalles que no cuestan nada y a poco que se repitan se hace un hábito que nos da más seguridad, porque ahora con los dichosos móviles muchos conductores sí deciden detenerse, pero antes de hacerlo del todo ya están mirando el teléfono.

      Agradezco tus palabras solidarias y animosas, Marina, mucho. Pero bueno, el asunto me dio rabia, claro, pero no me hace “mala sangre” porque lo veo con cierta distancia sin dejar que salga de la zona puramente profesional, digamos. Y mira, al final, hasta me hace un favor pues me dio la oportunidad de comprobar que reaccioné limpiamente y a buena fe, después de todo, nunca está uno plenamente seguro de actuar como piensa hasta que se presenta la ocasión.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  6. Si al menos rectificaron después de leer el comentario es algo de agradecer, muy bueno tu aporte Esteban como siempre, un saludo!

    ResponderEliminar