martes, 24 de marzo de 2015

DÍAS DE RADIO, ENERO 2015 (3) -AMAXOFOBIA O MIEDO A CONDUCIR-

CHARLAS CON JOSÉ ÁNGEL EN OYE RADIO BASAURI

CHARLA DEL DÍA 21-1-2015.


  • Dos de cada seis personas que logran el carnet sienten miedo a ponerse al volante. 
  • La DGT rebaja el margen de error de sus radares fijos y móviles sin previo aviso. 
  • La asociación Mutua Motera ha anunciado una campaña de denuncia de radares ilegales y peligrosos. 
  • La DGT quiere limitar la velocidad del peatón y el Consejo de Estado... 
  • Los fabricantes apuestan por vehículos de bajo precio o low cost. 


MIEDO A CONDUCIR O AMAXOFOBIA

Tengo la impresión de que el miedo a conducir y la amaxofobia se han puesto de moda, que existe hasta un cierto reconocimiento social y una empatía del grupo hacia el individuo que admite albergar este temor, otra cosa muy diferente es cuando estamos en nuestro pequeño círculo de familiares, amigos y compañeros; me temo que en esto, como en tantas otras cosas, existe una diferencia notable entre la actitud social -generalmente impuesta por los medios- y la real. Un ejemplo muy claro es lo que a nivel general se piensa sobre el racismo: somos una sociedad plural, igualitaria, etcétera; y otra muy diferente lo que se puede escuchar sobre el tema en la barra de cualquier bar cuando surge el tema, hasta da la impresión de que uno se ha trasladado en el tiempo a la década de los cincuenta y se encuentra en alguna pequeña localidad de la América profunda.


Luego si se sabe qué ocurre,
si se sabe qué hacer...
¡El miedo se supera!

Fuente: Linkedin

También me sorprende mucho que el miedo a conducir se considere algo reciente y novedoso cuando en realidad es algo muy viejo que ocurre desde que se inventó el automóvil; es más, cuando el caballo era el único vehículo terrestre del que disponían unos pocos, seguro que también había personas que tenían miedo a montar en él. Lo mismo ocurre con cualquier medio de locomoción y con mil cosas más, actuales o pretéritas.



Generalmente, el miedo a conducir esconde una especie de trauma que surge cuando choca la idea con la que una persona llega a la autoescuela y la realidad que en ella se encuentra. Esa idea dominante consiste en pensar que el paso por la autoescuela es un puro trámite, un mero imperativo legal necesario para obtener el permiso de conducir. Muchas personas piensan que, o ya saben conducir o ya aprenderán después, a lo sumo creen que si algo les han de enseñar en la autoescuela son “cuatro trucos” útiles para superar la prueba de circulación en el “circuito” de examen.



La realidad es bien distinta, para empezar el mencionado “circuito” no existe, solamente hay lugares más o menos probables por los que puede transcurrir la prueba, incluso aunque siempre fuesen los mismos, es bastante frecuente que en un momento dado un alumno gire a la derecha cuando el examinador le indicó hacerlo a la izquierda, por ejemplo, con lo cual ya se estaría fuera del “circuito” y la persona que examina tendrá que improvisar por dónde ir para llegar al punto de destino. Ese error del alumno, por supuesto, no supone ninguna penalización, siempre y cuando la maniobra equivocada esté bien ejecutada y no cometa ninguna infracción al hacerla. 



El alumno, generalmente, se da cuenta del engaño que ha sufrido por parte de su círculo social (padres incluidos) y de la sociedad en general, cuando comienza con las clases prácticas. Descubre por sí mismo, que llevar el coche en línea recta no es algo tan obvio como pensaba, que graduar la velocidad con precisión y suavidad casi constantemente tampoco lo es, que cambiar de marcha es una cruz y que además debe observar permanentemente, anticiparse lo más posible al trazado de la vía y sus circunstancias, etcétera. 


La mente sembrada de prejuicios ciega nuestros ojos.

También se da cuenta de lo absurdo que resulta lo que le han contado durante toda su vida, eso que tantos resumen como “en la autoescuela se conduce de una forma pero luego tú haces lo que te dé la gana, como todo el mundo”; cuando la realidad es que las normas son las mismas siempre y para todos y los coches funcionan de una determinada manera, también para todos. ¿Dónde está pues, la diferencia entre esa supuesta ficción de las clases prácticas y la realidad? Los alumnos se dan cuenta de que no existe, o a lo sumo, consiste en una mera cuestión de matices y en la soltura que da una buena experiencia cimentada, en todo caso, en la misma base por más que tomen la apariencia de realidades distintas.



Sin embargo, pese a todo lo dicho, el paso por la autoescuela es breve, y resulta difícil asumir la realidad de que resulta necesario aprender a conducir en contra de la tan arraigada idea de “aprender a aprobar”, así que, muy frecuentemente, se aferran a esta idea y desechan andar el buen camino que cualquier profesor que se precie les debe mostrar. Por tanto, la mayoría persiste en el error, y les viene a suceder lo mismo que a los niños cuando se precipitan al andar: consiguen hacerlo a duras penas, con tropezones constantes y caídas frecuentes. Lo que en la autoescuela se traduce por más clases, más exámenes y más suspensos. Todo un calvario, que mina la propia autoestima haciendo que quien la sufre hasta se sienta estigmatizado albergando, larvado y al acecho, el miedo a conducir. ¿Cómo no van a tener pánico después, cuando logrado el carnet se pongan solos al volante de un coche?



Hay un pequeño porcentaje de conductores noveles que con mucha determinación, disponiendo de coche propio (o prestado, pero que pueden utilizar con plena libertad), aplicándose ellos mismos disciplina y método, seleccionando lo que escuchan a unos y otros se convierten en autodidactas, superan sus temores y logran conducir bien, sentirse seguros y disfrutar conduciendo. Otro porcentaje, aún más pequeño, logra ayuda de amigos y parientes que les enseñan bien y alcanzan los mismos fines que los anteriores. Pero la mayoría, si conducen, lo hacen de forma muy limitada, sueñan con tener un coche  “seguro”, no disfrutan nunca de la tarea y, en realidad, vienen a jugar a la ruleta rusa consigo mismos, sus pasajeros y el resto de usuarios de la vía. 

Los ojos bien abiertos, preparada y resuelta.
Siempre admiré a esta mujer, Michèle Mouton.
Fuente: Internet
Se suele dar por hecho que, quien está aprendiendo en la autoescuela, normalmente lo hace mal, pero lo que casi nadie percibe es que no pocas personas, después, siguen haciéndolo igual de mal o peor. De ahí, que algunos tipos de accidentes (en la próxima entrada podrán ver dos ejemplos), sorprendan tanto a quienes nunca han ocupado el asiento delantero derecho de un coche de escuela. Asiento ocupado por una figura clave en todo este proceso: el profesor.

Los profesores de autoescuela, en un porcentaje que me atrevería a sostener que es mayoritario, dejándose llevar por el muy cuestionable principio de que “el cliente siempre tiene razón”, o por intereses económicos a corto plazo, o porque en realidad no les gusta enseñar, o porque atendieron a esos falsos cantos de sirena de que esta es una profesión bien remunerada... A veces, incluso a buena fe, caen en la tentación de empeñarse en dar al alumno lo que supuestamente pide: “aprender justo lo que se necesita para aprobar”. Y lo que todavía es peor: aplican esa máxima con todos los alumnos, incluso con los que de verdad quieren aprender desde un principio, y a quienes desconciertan totalmente. Bien, quiero dejar claro, que la mencionada pretensión es un imposible porque:

Si se aprende, se sabe.
Si se sabe, se puede hacer bien.
Si se hace bien, se aprueba.

Llegar al final de ese silogismo sin aprender, disculpen que me repita: es imposible. Sin embargo hay algunas excepciones, suelen darse en hombres jóvenes que tienen... una cierta experiencia (sin que necesariamente hayan conducido antes), que “se les da bien”, que tienen determinación, muchas ganas de conducir, se han pensado conductores desde siempre, siempre observan cómo conduce quien les lleve, en ocasiones tienen práctica en el manejo de otros vehículos como bicicletas, ciclomotores, vehículos agrícolas... Estos chavales pueden aprender con un profesor que centra su labor en el examen... ¡Porque aprenden solos! Son completamente autodidactas y muy prácticos, seleccionan lo que el profesor les transmite quedándose sólo con lo que les puede ser útil, y ya está. Pero de estos casos hay muy pocos, cada vez menos. Lamentablemente, tienden a desaparecer.

Es fácil identificar a un profesor que sólo piensa en aprobar y deja de lado la verdadera enseñanza: Desde el comienzo de las clases prácticas, sus argumentos para hacer las cosas de una determinada manera y no de otra, siempre comenzarán o terminarán con estas tres palabras: “en el examen...” Y qué quieren que les diga, hay una más que notable diferencia entre decirle a un alumno que debe detenerse en un “stop” porque de lo contrario suspende; a decirle que cumplir con esa detención obligatoria, incluso en una vía urbana, bien puede librarle de que le lleve por delante un autobús que pese 22.000 kg y circule a “sólo” 45 km/h, o de arroyar él a un ciclista, a alguien que va en moto... También suelen mostrar, entre otras cosas, una diferencia notable entre cómo conducen estos profesores y cómo dicen que se debe hacer.

¡Podemos sobrevolar los miedos!
A todo este panorama habría que añadir el miedo que transmiten, casi permanentemente, instituciones y medios de comunicación; esa especie de “partes de guerra” que dan tras cada fin de semana estos últimos, generan más problemas que soluciones; y ya puestos, no entiendo porqué no nos cuentan las causas de muerte de todos los que fallecen, por lo menos nos darían una perspectiva mucho más real. 

También quiero dejar muy claro que este problema del miedo a conducir (se le denomine o no amaxofobia), tiene solución. Sin duda. Cuesta un dinero, lleva su tiempo, requiere una importante inversión de trabajo y esfuerzo (*), pero, si verdaderamente se quiere, se logra. Y lo que no es menos importante: ya durante el intento se disfruta; además, dura para siempre, y como con cualquier conocimiento, una vez adquirido, nadie nos lo podrá arrebatar nunca. Por supuesto, también nos lleva a adentrarnos en un camino de conductores seguros que nunca más se desandará reduciendo la posibilidad de accidente al mínimo posible. Un servidor lleva trabajando en ello más años de los que quisiera, y sigo. Pueden ponerse en contacto conmigo cuando quieran.

Para terminar, quiero resaltar, que la amaxofobia no está contemplada en el DSM-5 (**) como fobia específica, sino general; y, como todas las fobias, su superación pasa necesariamente por la exposición directa a la situación que nos infunde el miedo, pero eso sí, de un modo controlado, gradual y seguro.

Esteban

* Sobre trabajo y esfuerzo les recomiendo encarecidamente este artículo escrito por Elisa Alós: EL PLAER DE L'ESFORÇE. Les gustará, y tiene traductor.

** El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones claras de las categorías diagnósticas, con el fin de que los clínicos e investigadores de las ciencias de la salud puedan diagnosticar, estudiar, intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales.
La edición vigente es la quinta, DSM-5, publicada el 18 de mayo de 2013. Pueden consultarla aquí si lo desean.

Etiquetas: miedo a conducir, amaxofobia, autoescuelas, carnet. 

martes, 17 de marzo de 2015

DÍAS DE RADIO, ENERO 2015 (2)

Hasta hace muy poco, siempre he publicado los días de radio dentro del mes en el que se hacían las emisiones, o iniciado el siguiente por uno o dos días. De poco tiempo acá, y por motivos ajenos a mi voluntad, no me es posible hacerlo de ese modo, sin embargo creo que esto no resulta un inconveniente para nadie, pues las noticias comentadas en la radio, muy brevemente y en estricto directo, en realidad, las utilizo como arranque de reflexiones y pareceres que casi siempre llevan a puntos comunes y de permanente actualidad, intentando extraer de ellas algo útil que ayude a modificar actitudes al volante, que sean un punto de apoyo al esfuerzo que todos debemos hacer al conducir por nuestra propia seguridad y la de todos.

Recuerdo haber leído la biografía de Lincoln, y la recomiendo vivamente.
Fuente: akifrases.com
También creo que conviene dividir más estos días de radio y, por primera vez, estoy publicando entradas por días sueltos, seguramente no lo haré siempre así, pero muchas veces pienso que será mejor porque me puedo extender más sobre lo que me parece más importante o mejor conozco, cosa que de todos modos ya venía haciendo, pero quizá de un modo... muy denso, y probablemente poco aprovechable. Por supuesto, tendré muy en cuenta y agradeceré cualquier sugerencia que tengan a bien decirme al respecto. Muchas gracias.


CHARLAS CON JOSÉ ÁNGEL EN OYE RADIO BASAURI

CHARLA DEL DÍA 14-1-2015.
  • Enhorabuena y felicidades para la Autoescuela Irrintzi. 
  • Un joven publica un vídeo conduciendo a 240 km/h. 
  • Demagógico, y peligroso, artículo de Carme Chaparro en “Notas a pie de cámara”. 
  • Pons Seguridad Vial recomienda bajar el actual límite de 100 km/h que aún mantienen algunas carreteras convencionales. 
  • Una conductora es multada con 80 € por recibir un beso de su novio. Volkswagen presenta un sistema de carga de inducción para coches eléctricos. España es el país con más ruido de tráfico de la Unión Europea. 
  • El WhatsApp de los coches. Otra aplicación que creará más problemas que soluciones, me temo.
  • Un oyente pregunta cuál es la manera correcta de entrar en una rotonda como la de Erletxes.

Demagógico, y peligroso, artículo de Carme Chaparro 

En referencia al vídeo del hombre que se graba a sí mismo circulando a 240 km/h y es denunciado por ello, la señora Chaparro publica un artículo en su blog que considero escandalosamente peligroso, es más, yo diría que indirectamente hasta hace apología de la violencia, del “ojo por ojo” y de tomarse la justicia por su mano. Cuando menos, no sería tan raro que pudiese alimentar estos instintos en alguna persona que sufra una pérdida irreparable por esta razón u otra similar, después de todo, cuando nos explota el dolor de la pérdida de un ser querido de un modo tan súbito y brutal, es fácil que afloren sentimientos de revancha, ¿quién puede estar libre de ellos? Somos humanos. Tampoco creo que esté mal que surjan esos sentimientos siempre que no vayan más allá de ser una válvula momentánea de descarga de la fuerte presión que ejerce el dolor, pero artículos como este equivalen a tirar una antorcha al azar sobre un terreno lleno de charcos de gasolina, de ahí que me parezca tan sumamente irresponsable.

Por si fuera poco, los argumentos empleados en el artículo son falsos. ¿Quién va a conducir superando los límites de velocidad con la idea de matar a alguien? Es una idea descabellada. Además, en principio, quien más tiempo estará expuesto al riesgo es la persona que así conduzca y sus pasajeros, si los lleva. ¿Y qué le hace pensar a esta señora que una determinada cifra de velocidad es “asesina”? Accidentalmente o por imprudencias carentes de intención, se producen muertes a velocidades perfectamente legales, e incluso muy bajas, en términos absolutos. Hay mil cosas que se pueden hacer con un automóvil y que pueden provocar la muerte de alguien sin exceder ningún límite de velocidad, pondré un par de ejemplos muy sencillos que todos podemos ver todos los días en cualquier parte a poco que observemos cuando vamos andando por la calle:
  1. Salir de un garaje en plena aceleración cruzando una acera sin saber realmente si hay o no peatones en ella.
  2. Mover el coche marcha atrás sin mirar cuando hacemos maniobras para entrar o salir de un hueco de estacionamiento.
La señora Chaparro llega a comparar la velocidad a la que iba el conductor objeto de la noticia con disparar un arma de fuego al azar en plena vía pública, lo que nos lleva al absurdo de, por esa razón, dotar a los helicópteros de tráfico de armamento y disparar un misil al vehículo que detecten circulando de ese modo; eso es lo que, muy probablemente, tendría que hacer un francotirador de la policía para eliminar la amenaza de quien dispara sin ton ni son, ¿no?

La velocidad en sí misma no es el problema; o lo es siempre, si partimos
de la simplista idea de que con V=0 no habrá accidentes,
pero con esta premisa hasta 0'1 km/h es una velocidad peligrosa.
Fuente: www.fayerwayer.com
De unos años a esta parte, la idea que subyace en el artículo mencionado está siendo transmitida con cada vez mayor intensidad y frecuencia por muchos medios de comunicación, podría seguir dando argumentos en contra -seguramente a usted se le estén ocurriendo algunos-, pero sólo daré uno más: ¿Esta señora, y quienes expresan lo mismo, nunca cometen ni han cometido un error cuando conducen? ¿Nunca han hecho nada mal adrede? ¿Nunca se han pasado un límite de 40 por razón de obras en autopista a por lo menos 80 km/h, como siempre he visto hacer hasta ahora? ¿O es que sus errores nunca pueden causar lesiones ni muerte? ¿De verdad, seguro?

En el coche de la autoescuela, siempre surgen momentos en los que cuando se le hace ver a un alumno las consecuencias tan graves que pueden conllevar pequeños errores, este argumenta, y con razón:

-No lo hice mal adrede, no pensé que... 

-Te creo, pero intenta hacerlo siempre bien adrede. Crea ese hábito, y automáticamente reducirás los errores a su mínima expresión. 

Pons Seguridad Vial recomienda bajar el actual límite de 100 km/h 

Tengo respeto por el grupo Pons, han sido pioneros en España elaborando material didáctico para las autoescuelas, sé y me consta que cuentan con verdaderos expertos que conocen la realidad del tráfico y de las carreteras en este país, sin embargo las declaraciones de este portavoz me resultan muy sorprendentes, salvo prueba en contrario, me niego a creer que bajar la velocidad un 10% disminuye los accidentes un 20% ¿Cómo se llega a esta conclusión? Esto es lo que nunca explican quienes dictan estas sentencias de forma tan categórica como simplista. 

En plena era de la información cada vez nos piden más actos de fe. Curiosa paradoja que se está convirtiendo en signo de nuestro tiempo.

Además, aflora una pregunta obvia: ¿Si realmente es cierto -hace años que se afirman estas cosas- a qué esperan para bajarlo no un 10% sino mucho más?

Un oyente pregunta sobre la rotonda de Erletxes.

Contesté al oyente -a quien agradezco su confianza- por la radio; no obstante, y por si alguien tiene dudas respecto a este controvertido tema dejo aquí un enlace que puede ser útil a más personas.

Esteban

viernes, 13 de marzo de 2015

DÍAS DE RADIO, ENERO 2015 (1)

CHARLAS CON JOSÉ ÁNGEL EN OYE RADIO BASAURI

CHARLA DEL DÍA 7-1-2015.

     

  • Buenos consejos para conducir con hielo que deja el señor Mejías en mi página de Facebook. 
  • Estas navidades han fallecido nueve personas más en las carreteras. 
  • Aumentan las ventas de turismos. 
  • Francia quiere prohibir los vehículos diésel. 
  • La DGT recauda 508’61 millones de euros de 2011 a 2014. 
  • Prototipo de coche autónomo de Google. 
  • Multan a un peatón con 100 € y pérdida de puntos por correr por mitad de la calzada.

Estas navidades han fallecido nueve personas más en las carreteras.

Y muchos comienzan a rasgarse las vestiduras, extienden su dedo índice  y acusan a la DGT por acción u omisión. Desde luego no me gustaría nada estar en la piel de la actual directora general de tráfico, la señora doña María Seguí, su cargo está envenenado por el supuesto éxito en la gestión de su antecesor durante dos legislaturas. Éxito generado como consecuencia de la crisis que hizo bajar de forma brutal y rápida el número de vehículos en las carreteras al tiempo que, lógicamente, disminuía el número de accidentes en ellas de un modo espectacular y nunca visto hasta entonces. Pero el anterior director no dudó en apropiarse el mérito como derivado de su gestión que, en mi opinión y para más escarnio, fue la más nefasta en toda la historia de la DGT. “Cosas veredes, amigo Sancho...”

Deberían facilitar datos de los accidentes ocurridos en poblado y sus consecuencias,
de todas las localidades de España. Igual que se hace con los de carreteras.
Fuente:www.elchediario.com
Así pues, con estos mimbres, cualquiera se atreve a modificar la estructura de la cesta, aunque no sirva para nada e incluso sea contraproducente, pues a poco que el azar, o una leve recuperación económica ponga más vehículos en circulación el número de accidentes siempre será superior al compararlo con el periodo anterior. De igual forma, los accidentes también se reducirían de un modo muy notable si, simplemente, el precio del litro de combustible se estableciese en tres euros, por ejemplo.

Desde luego, la DGT no es una entidad perfecta, pero me molesta mucho que siempre sea el único blanco de todas las críticas. Hay más de 8.000 municipios en España, la gestión de las vías urbanas depende de sus respectivos ayuntamientos, siendo demasiado habitual que en materia de tráfico lleven a cabo una gestión descoordinada, arbitraria, totalmente permeable a los grupos de presión locales como asociaciones de vecinos, de ciclistas, ecologistas... asociaciones cuyas juntas de gobierno no son elegidas por el resto de sus conciudadanos, cuya democracia interna, no pocas veces, deja mucho que desear, pero que influyen con sus decisiones en todos al hacer que los débiles gobiernos locales las asuman como propias en cuanto se les presiona lo suficiente (no hace falta mucho) y se mantiene una cierta constancia en ese empeño. En las vías urbanas también hay accidentes, muchos; y graves también, ¿por qué los medios de comunicación nunca nos dan un parte de los mismos como sí hacen con los de carretera? ¿A qué se debe esta clara y permanente discriminación?

Francia quiere prohibir los vehículos diésel.

“Cuando las barbas de tu vecino veas pelar pon las tuyas a remojar”. Dice el refrán. Con esta decisión o pretensión del gobierno francés, también me viene a la mente otro dicho: “En todas partes cuecen habas”. Porque esta iniciativa tan pintoresca, de haberse dado en nuestra sufrida España, nada me hubiese sorprendido, pero al norte de los Pirineos... Aunque ya llevo unos cuantos años observando que aquella Europa que algunos tanto admirábamos, y envidiábamos, o mucho está cambiando, o simplemente la veíamos con demasiados buenos ojos y muy subjetiva mirada.

Ahora, y desde hace unos cuantos años, que los países del sur de Europa, más nuestros vecinos del norte y quizá alguno más, tienen un parque de turismos mayoritariamente diésel, ¿ahora los quieren prohibir? Todos sabemos desde hace décadas que el gasóleo contamina mucho; en cualquier momento y en cualquiera de nuestras ciudades todavía pueden verse autobuses dejando su estela de humo negruzco y denso, lo que fue una razón más para que un servidor se pasara a la bici de montaña, porque ser adelantado en plena subida por un vehículo pesado con todas mis vías aéreas abiertas de par en par casi daba sensación de muerte inmediata por asfixia.

Por si fuera poco, ya a finales de los ochenta o principios de los noventa, una universidad de Austria y otra de Japón presentaron sendos estudios afirmando que las partículas sólidas en suspensión que dejan los residuos de la combustión del gasóleo (¡hasta se ven a simple vista!) son el elemento cancerígeno más potente conocido hasta entonces.

¿Por qué los autobuses urbanos no funcionan todos con gas? Contamina menos.
Fuente: www.pulsoverde.nrdc.org
Después de haber obligado a los fabricantes a encarecer sus coches con motores diésel "limpios", a motivar, de forma más o menos directa o indirecta su compra a pesar de incrementar su precio de adquisición, mantenimiento y reparaciones, disminuyendo considerablemente su vida útil, ¿ahora los quieren prohibir? Parece una broma muy pesada. Además, bastaría con incrementar el precio del gasóleo o bajar más el de la gasolina (mejor esta opción) para que la mayoría de los consumidores dejase de comprarlos, y sin que esto afectase al transporte, que necesariamente han de seguir con motores diésel, me temo que unos cuantos años más.

Mas a pesar de todo lo dicho, justo es reconocer que la responsabilidad última la tiene el consumidor. He visto muchas veces cómo muchas personas deciden la compra de un coche y gastarse en él entre unos 15.000 a 30.000 euros, sin apenas saber nada de lo que compran; y no estoy hablando de personas a las que les sobre el dinero, precisamente, con lo que se añade una razón más -y de mucho peso- para que esa adquisición fuese mucho más ponderada. Ni que decir tiene, que a nadie le obligan a comprar un determinado modelo con un determinado motor, y es un hecho, que la mayoría de las personas que utilizan coches con motores diésel, realmente no los necesitan, pudiendo haberse ahorrado un dinero en la compra y en el mantenimiento, incluso algunos disgustos serios, si se hubiesen decantado por un modelo equivalente con motor de gasolina. Cierro con otro dicho (hoy las musas vienen cargadas de refranes): “Nadie escarmienta en cabeza ajena”.

Esteban

miércoles, 11 de marzo de 2015

MADRID, 11 DE MARZO DE 2004

Con corazón y mente, viajo a Madrid en este día. A esta ciudad que tan acertadamente definía don Antonio Machado como "rompeolas de todas las Españas". Me niego a olvidar el terrible suceso, y otros muchos, por supuesto, de similar índole. Pero este... Este tiene una proyección en el tiempo que se extenderá por décadas, y quiero -disculpen la pretensión-, poner un grano de arena por mantener la memoria y el ojo avizor siguiendo la onda expansiva que aún sigue en movimiento. 

Las guerras son un huracán de odios que pueden durar siglos.
Fuente: Internet.
Memoria sin odios ni rencores, sin represalias, sin ánimo violento; buscando incluso, intentando al menos, el perdón. Es el único camino que veo para evitar que vaya a más esta guerra en la que siento que estamos. Es necesario parar y dar marcha atrás, cambiar el rumbo; dejar de alimentar el ojo del huracán de destrucción y horrores que se está formando al envenenar nuestras almas de demonios y miedos.

No me considero pesimista, normalmente.
Pero el mundo parece que camina en un túnel sin salida.
Fuente: Internet.
Memoria con proyección de futuro que evite que nos volvamos temerosos sumisos, cautivos de la infinita codicia de poder y dinero de una minoría. Parafraseando a don Miguel de Unamuno, el mundo entero es un Madrid más grande. Que jamás lo sea un 11 de marzo.

Esteban

domingo, 8 de marzo de 2015

8 DE MARZO

Un año más. Otro paso en el tercer milenio y vuelta a recordar lo obvio. No hay nada más agotador. Pero habrá que seguir en el intento, a ver si algún día la afirmación de John Lennon de que la mujer es el negro del mundo pierde todo sentido y, a la par, ya no hay más negros que quienes así tengan el color se su piel.
Si estuviésemos unidos...
Fuente: Internet
INFO CURSOS Y LIBROS: AQUÍ y AQUÍ.

Si nos centramos en lo que se da en llamar el mundo occidental, vemos que la mayoría de los países que lo componen están llenos de derechos en sus respectivos ordenamientos jurídicos, pero paradójicamente, cada vez parecen intensificarse y extenderse más las relaciones de poder ejerciéndose este con violencia en sus tres facetas: la que puede proporcionar el poder en sí, la económica y la física; teniendo todas un amplio abanico de utilización, desde la mayor sutileza hasta la más absoluta grosería, con o sin armas, con palabras o en silencio.

Fuente: Internet
Me alarma y escandaliza la crueldad que ejerce el grupo sobre el individuo cuando este llega al instituto en los albores de su adolescencia, los ritos de iniciación al llegar a la universidad, cómo se celebran tantas despedidas de soltero... y sólo se hace algo cuando alguien resulta muerto o gravemente herido. 
Fuente Internet
Me costó creerlo cuando me empezaron a contar casos directa y espontáneamente alumnos que fueron o eran testigos, víctimas y verdugos (generalmente conocían los tres papeles); y también ellos eran incrédulos cuando yo les contaba que eso no lo había conocido ni en mi tiempo de recluta, ni en mí mismo, ni en ningún compañero o amigo. 

Fuente: Internet
Sin embargo, cuando voy por la calle compruebo que la mayoría de las personas que ceden el paso a los peatones en un paso de cebra son hombres jóvenes, y lo mismo veo en el metro cuando muy diligentemente un joven cede su asiento a una mujer embarazada o a una persona anciana. Así pues, me aferro a estos significativos hechos y me lleno de esperanza. Ojalá hoy sea el día en que empiece la cuenta atrás para llegar a una sociedad evolucionada y justa que nos haga perder de vista la caverna de la que tan cerca estamos todavía. ¡Que todos lo veamos!

Esteban

INFO CURSOS Y LIBROS: AQUÍ y AQUÍ.

Enlaces relacionados: 8 DE MARZO DE 2014; EL SUCESO DE MÁLAGA.

jueves, 5 de marzo de 2015

CONTESTANDO UN ARTÍCULO DE "STOP ACCIDENTES"

Hace tiempo que siento necesidad de escribir una o varias entradas sobre las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico. Y confieso que me daba y me da miedo porque en ellas hay una carga emocional tremenda, que puede ser, si me permiten el símil, tan explosiva e inestable como la nitroglicerina. Y es lógico y natural. Hay un dolor infinito que surge súbitamente cuando a unos padres les comunican que ha muerto uno de sus hijos en un accidente de tráfico, por ejemplo; así, de pronto. He leído hace años que dicen los chinos, que no hay mayor dolor que el que supone sobrevivir a la muerte de uno de tus hijos. Y ciertamente, no imagino nada peor, da escalofríos sólo pensarlo, uno hasta se resiste a tenerlo en la mente. Como es natural, respeto absolutamente el dolor de quien sufre esta tragedia y cualquier otra, por la razón que sea, y mi sentimiento de solidaridad se mantiene totalmente despierto ante ellas. 

Consecuentemente con lo dicho, las personas que forman parte de asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico, cuentan con mi profundo respeto y solidaridad hacia su dolor a nivel personal, esto es una cosa; otra muy distinta, es que me sienta obligado a aplaudir y respetar todas las acciones que dichas asociaciones, como tales, lleven a cabo en la comunidad. Como también es natural, de estas acciones hay algunas que me gustan y otras que no; a través de los medios de comunicación me llegan bastantes más de las segundas. Y lo siento muchísimo, pueden creerme. 

En los últimos años, en los medios se afirma, por ejemplo, que surgen de estas asociaciones conceptos que me parecen sumamente peligrosos y que parecen ir calando en la sociedad, como: “delincuencia vial”, “violencia vial”, “conductores asesinos y homicidas” (no pocas veces sin haber causado daño a nadie), “terrorismo vial”... confieso que esta última expresión ha colmado el vaso de mi paciencia, entre otras cosas porque, a Dios gracias, es intrínsecamente falsa; pero, por favor tampoco den ideas. 

Esta es una película que me gustó, pero con algunas reservas. Y aún me da más
reserva recomendarla; hay violencia y crueldad, sobre una base innegable de realidad.
Curiosamente, para los conductores puede ser muy aleccionadora, pero cuidado,
porque hasta dan ganas de dejar el coche. Me duró muy poco, pero tuve esa sensación.
Fuente: www.diariouno.com.ar
Todos estos conceptos, a poco que calen en un grupo social, pueden causar mucho daño, sobre esto, hay un ejemplo muy ilustrativo en una reciente película: “Relatos salvajes”; en una de las seis historias que narra, un hombre inocente es asesinado en el transcurso de un linchamiento espontáneo que surge derivado de un accidente y de cómo los medios calientan los ánimos. Y ahora que lo acabo de mencionar, la palabra “accidente”, también la quieren eliminar de muchos sucesos de tráfico; otro peligro, porque si un conductor hiere grave e irreversiblemente a una persona que amo y yo me convenzo de que eso no es un accidente, ¿qué debo pensar? ¿Que el conductor que provocó el suceso lo hizo adrede? Pues hombre, afortunadamente, salvo rarísimas excepciones, eso será falso. No es lo mismo que un conductor borracho mate a un peatón, a que a ese mismo peatón otro le dispare un tiro; aunque las consecuencias sean iguales, no es lo mismo.

Hay una cosa que me sorprende mucho de las asociaciones de víctimas, he pensado mucho en ello y no acierto a saber porqué tantas veces tienen un discurso tan extremo cuando en sucesos de tráfico nadie estamos libres de cometer un error de centésima o milésima de segundo que tenga como consecuencia un hecho trágico. Nadie estamos libres. Incluso sin cometer ningún error. Y esto lo sabe cualquiera que de verdad conozca la carretera.

Hace unos pocos días me encontré con esta noticia en el blog de la Asociación de Examinadores de Tráfico (ASEXTRA) y no pude evitar contestarla párrafo por párrafo. En realidad, es un artículo de la señora doña Jeanne Picard, Delegada de Stop Accidentes para Galicia y Asturias. A continuación les dejo íntegro y tal cual lo que escribí al respecto, los párrafos en azul son mi contestación.

Estimada señora Picard:

Respeto profundamente el dolor ajeno y me siento solidario con él, nada excepcional, porque considero que ambos aspectos son inherentes a la condición humana. Además, yo mismo he sufrido dramas y tragedias, y seguramente la vida aún me depare más; pero tampoco es nada extraño: nos pasa a todos. Sin embargo, ser víctima, por lo que sea, en sí mismo, ni nos hace expertos en nada ni nos otorga ningún derecho adicional. Dicho esto, a modo de preliminar que considero necesario, paso a responder a su escrito correspondiéndose cada uno de los siguientes párrafos con los suyos.

El radar no recauda dinero, recauda vidas. Es una herramienta preventiva y necesaria que permite controlar la velocidad inadecuada de los conductores y gracias a su implantación en muchas carreteras de España se han salvado muchas vidas evitando miles de dramáticas consecuencias.

Que recauda dinero es un hecho; que “recauda vidas” está por ver, al menos yo no conozco ningún estudio científico que así lo avale, pero si usted lo conoce y tiene la amabilidad de indicarme cómo acceder a él, cuando le sea posible, se lo agradeceré y lo estudiaré con mucho gusto.

El radar, por cierto, sólo detecta excesos de velocidad respecto a un límite prefijado, pero no detecta nunca la velocidad inadecuada, eso es otra cosa y eso sí que incide en la seguridad.

Las normas de circulación son normas de obligado cumplimiento, son normas de respeto y convivencia porque en el tráfico estamos todos. El no señalizar la presencia del radar hace que los conductores se saben "vigilados constantemente" y esto les obliga a cumplir por miedo a la multa. ¡Nos duele más el dinero que perder la vida o ser responsable de la muerte de otra persona! 

Las normas son necesarias y deben cumplirse, naturalmente. Pero antes el legislador debe asegurarse de que se imponen bajo criterios técnicos y no por subjetivas opiniones impuestas por grupos de presión; además, deben ser posibles de cumplir. Por ejemplo, en las ciudades difícilmente estaría bien abastecido el comercio si no se incumpliesen numerosas normas, cada día, relativas a paradas y estacionamientos. Los periódicos no estarían a primera hora en los quioscos si los conductores que los transportan no exceden los límites de velocidad. En un semáforo en rojo con cámara de control, ¿qué ocurre cuando llega una ambulancia en servicio urgente? Si me lo salto me cuesta 200 € y pierdo 4 puntos, si no, puede ser mucho peor. Y podría ponerle muchos más ejemplos de incongruencias entre normas y realidad.

Saberse “vigilados constantemente” en la realización de cualquier tarea la hace más falible y odiosa, por tanto más insegura. Y como no se puede mantener una vigilancia permanente, aumenta el riesgo de actitudes insensatas cuando uno se cree a salvo. Inculcar el miedo nunca es una buena idea, y en la medida que este aumenta disminuye la responsabilidad.

No deja de sorprender este anuncio de la DGT que propone hacer más visibles los controles de radar. No va a ir en beneficio de una mayor seguridad vial ya que todos sabemos que el conductor reducirá la velocidad y en cuanto haya escapado de la vigilancia del radar aprovechara para apoyar en el acelerador y seguir sin respeto a las normas de circulación. Nos parece una medida más bien permisiva en tiempos electorales? y echamos de menos una reflexión global y prioritaria que debería primar los valores de la educación y de la formación de los conductores.

Mi sorpresa es a la inversa: un radar escondido no evita la infracción ni el supuesto grave peligro que conlleva; uno anunciado o visible, sí, ¿no es esto lo que importa y de lo que se trata, de que se generen menos situaciones de riesgo? De todos modos, y esto es sólo una opinión, con esta estrategia creo que la DGT conseguirá más multas; y están los helicópteros...

Totalmente de acuerdo en lo que respecta a educación y formación. Por cierto, y discúlpeme y corríjame si me equivoco, por favor, nunca he visto que ninguna asociación de víctimas de accidentes solicitase al Gobierno que ningún aspirante al permiso de conducir lograse el carnet sin demostrar que sabe hacer una frenada de emergencia. Algo, que sin duda tendrá que hacer alguna vez, que casi nadie sabe y que genera muchos accidentes.

Falla la conciencia del riesgo, y consideramos que esto se presta de nuevo a conductas irresponsables, pero también suena algo a negocio ya que si se va a permitir y facilitar la ubicación a las nuevas tecnologías, los GPS avisarán y tendremos tramos bien vigilados donde el conductor respetará la velocidad y en cuanto pase el control? ¿a correr? 

No entiendo a que se refiere en este párrafo con la palabra “negocio”. Tampoco sé que significa “correr”; pero sí entiendo que está expresando un prejuicio. Y en lo que yo veo no coincide con la realidad, pocos conductores exceden los límites genéricos, pero eso sí, la mayoría van a piñón fijo: si circulan a 100, así siguen aunque se encuentren límites inferiores.

El radar permite una conducción responsable y hace que el tráfico sea más ordenado, más fluido y sobre todo más seguro. Todos los estudios de accidentología en el mundo ponen en evidencia el papel de la velocidad que produce y agrava las consecuencias de los accidentes: bajar la velocidad un 10% hace bajar los accidentes un 40%.

Discrepo totalmente, el radar es el equivalente a aquella detestable máxima de “la letra con sangre entra”; tráfico ordenado lleva a conducir en pelotón (más riesgo), por supuesto menos fluido (más riesgo); la velocidad, por sí misma, no produce accidentes; pero eso sí, si se produce este, los daños son más graves, en principio, porque he visto morir a un conductor a 50 km/h que iba delante de mí, y no se cayó por un barranco, fue en la M-30.

Ese 10-40 que menciona, lo siento, por supuesto no es nada personal, pero no me lo creo. No obstante, si está probado y me indica cómo puedo acceder al estudio que lo demuestra se lo agradeceré enormemente. Por otra parte, pienso que si un conductor entiende que el límite actual de 120, por ejemplo, significa que hay que ir a esa velocidad, es que esa persona no debería conducir, no con esa premisa.

Un dato, para quienes ponen siempre el ejemplo de las autopistas alemanas, en los tramos sin límite de velocidad, se calcula que la mortalidad es superior al 36% en relación a los tramos limitados. Lo que viene a confirmar que aumentar la velocidad en tramos de autopistas en España es también un verdadero disparate.

Respecto al dato de Alemania me remito a lo dicho para el párrafo anterior. En lo referente a España, es muy respetable, pero no deja de ser su opinión.

Es verdad que la mayoría de los accidentes ocurren en carreteras secundarias, y es donde hay que centrar los esfuerzos pero añadiendo más vigilancia y contemplando todas las medidas posibles porque la seguridad en la carretera no está ligada a un riesgo aparente, sino al riesgo real que además crece con la potencia del vehículo.

En carreteras secundarias lo que de verdad resultaba efectivo era lo que hacía antes la Guardia Civil de Tráfico colocando a un agente a cada lado de la carretera observando giros a la izquierda prohibidos, cambios de sentido, adelantamientos en curvas y cambios de rasante con visibilidad reducida... y no porque me diese miedo, al contrario, me inspiraba confianza porque percibía inequívocamente que estaban velando por mi seguridad, y cuánto lo agradecía y cuánto lo echo de menos. Un radar escondido no vela por mi seguridad; ni visible ni anunciado, la verdad, al contrario, hace que aumente el riesgo de alcance.

No sé en qué se basa para afirmar que el riesgo real aumenta con la potencia del vehículo, de hecho, y al menos en términos absolutos, es muy raro saber de accidentes con vehículos que superen los 300 cv, por ejemplo.

A día de 18 de febrero, durante 49 días del año 2015, 183 personas han perdido la vida en el tráfico, y no es una estadística voluble es una realidad. Muchas de estas personas, la mayoría víctimas inocentes, iban a trabajar o de vacaciones, tenían un proyecto de vida pero les mataron en la carretera. Una catástrofe diaria que representa 183 dramas familiares que no encuentran consuelo ni explicación, porque nos dicen que el accidente se puede evitar.

Me siento totalmente solidario con la tragedia de esas personas, desde luego. Pero todos los accidentes no se pueden evitar, es imposible. Los imponderables existen. Por otra parte, yo tampoco encuentro consuelo ni explicación si me muere un ser querido, sea por la razón que sea.

Una cifra escalofriante de difícil justificación, porque es imposible cuantificar el dolor humano que provoca, pero sí una investigación de la DGT ha calculado el valor monetario de una vida estadística y los costes sociales de los accidentes de tráfico ¿cuánto cuesta salvar una vida anónima en el 2010? 1, 3 millones de euros. ¡Lo que representa aproximadamente un coste en 49 días de una pérdida de 239 millones de euros!

Un enorme coste social y económico para el Estado.

Perdone mi torpeza pero esto último no lo entiendo, tampoco me importa mucho el tema del dinero en este contexto, sinceramente.

No estamos sufriendo solo una crisis económica, estamos padeciendo una crisis de valores y la sociedad mira indiferente, tiene otros problemas que le preocupan, seguimos siendo las víctimas olvidadas con una justicia que no actúa, dicta sentencias "disculpatorias "para el infractor dejando a las víctimas con total desprotección. Recordemos que también la justicia debería tener un papel preventivo y reeducador.

No comparto su opinión en este párrafo, con todos mis respetos, me parece demagógico. La Justicia, sí actúa; las sentencias... habría que estudiar una por una, pero por lo que nos llega a través de los medios hay de todo, según los casos, y,  en principio, se supone que en los juzgados hacen bien su trabajo, si cometen errores se puede apelar... La pena sí tiene un doble fin: castigar y reeducar; pero prevenir no veo que proceda, cuando un asunto llega a un juez los hechos ya se han producido. Y que las víctimas estén desprotegidas, francamente, me cuesta mucho creerlo, pienso que deberían detallar casos.

Sabemos que los factores que causan los mal llamado accidentes de tráfico son múltiples pero también lo son las soluciones y esta nueva medida es un retroceso para la seguridad en las carreteras donde todos queremos vivir y convivir.

También discrepo en las líneas finales, lo siento, aunque sólo es mi opinión, creo que no todos quieren vivir y convivir (sobre todo lo segundo), ni en la carretera ni en ninguna parte. Seguramente sabe que desde hace unos años en España, desgraciadamente, mueren bastantes más personas por suicidio que por accidentes de tráfico, y eso, sin contar los suicidios que encubren algunos de ellos.

Gracias por su atención.

Un saludo.

Esteban