viernes, 29 de mayo de 2015

Y... ¿SI SE PARA EL MOTOR EN MARCHA? (y 3)

Cómo estar mentalmente preparados

¿Alguno de ustedes es de esas personas que nada más montarse en el coche lo primero que hacen es encender la radio o poner música? Espero que no, porque a mí siempre me da mala espina cuando veo hacer eso a quien me conduce, pienso que es una prueba significativa -por lo menos- de que quien me lleva no va a poner toda su atención en conducir y que da demasiada importancia a cosas ajenas a la carretera. De hecho, siempre que me ha coincidido ser testigo de este tipo de conducta, también lo fui de la falta de atención, ya fuese más o menos preocupante. 

Ni su majestad está libre de averías, ni de nada.
Recuerdo haber leído que esta señora, o su madre, condujo camiones militares
en Londres prestando auxilio durante la II Guerra Mundial.
Fuente: scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net
Es cierto que también podemos conectar música y radio después de arrancar el motor y dejarnos distraer por ella cuando estemos en marcha, pero nada más entrar... es casi seguro; no se desconecta de lo demás para conectarnos (ahora que está tan de moda) sólo con vehículo y vía. 

Cuando conduzcamos y no tengamos otras cosas más importantes en las que pensar, está muy bien acostumbrarse a observar la carretera y detectar mejores y peores lugares en los que nos podríamos detener en caso de emergencia; saber dónde estamos, número y tipo de carretera, punto kilométrico aproximado, en qué sentido circulamos, el nombre de poblaciones próximas... detalles muy importantes si tenemos que pedir ayuda para nosotros o para terceros. Y conviene hacer estos ejercicios aunque tengamos GPS, podría dejar de funcionar o quedarse sin cobertura, una vez tengamos el hábito lo haremos regularmente de forma automática.

En carretera convencional y de noche, detenerse por avería es menos peligroso
que en el caso de la siguiente foto. La velocidad de paso es menor y se circula
con más atención, normalmente.
Naturalmente, lo mismo conviene hacer respecto a cómo actuar, y hacernos preguntas: ¿cuánto me durará la energía cinética que lleva el coche ahora en la cuesta que estoy subiendo? ¿En esta curva grande a izquierdas que estoy pasando a 120 km/h  podría irme al arcén derecho sin que el coche tenga algún comportamiento extraño? Cosas así. Por cierto, las respuestas son: muy poco y sí, respectivamente. En el caso de la curva se puede ir al arcén muy progresivamente sin ningún problema, incluso a esa velocidad, con dejar de girar un poco a la izquierda. Sólo si actuamos exageradamente y con brusquedad podemos tener un susto o perder el control

Es fundamental en todas estas situaciones mantener la calma y la cabeza fría, centrando nuestra atención en lo más importante y afrontando los problemas en orden de mayor a menor dificultad. Siempre he sostenido y sostengo que los coches son muy nobles, muchos accidentes se producen sólo por dejarnos llevar por el pánico y sobreactuar pidiéndole al coche, sin querer, que haga maniobras imposibles. Recuerden el refrán: “Se cazan más moscas con miel que con hiel”.  

Puente de Rontegi, muy cerca de Bilbao. El tramo es coto,
pero suele haber mucho tráfico y ¡nada de arcén!
Fuente: Google Maps
Y ya que estábamos con preguntas, ¿Se han fijado que en autopistas y autovías, normalmente, el arcén izquierdo es bastante más pequeño que el derecho? Una razón más para circular siempre por el carril derecho, salvo cuando tengamos una buena razón para dejarlo. ¿Y han visto que en muchas carreteras convencionales las cunetas parecen trincheras? Incluso a poca velocidad, una sola rueda que nos quede descolgada en ellas es casi seguro que provoca un accidente. En la última fase de la detención, suele aparecer una fuerte tendencia a acercarnos lo más posible al guardarraíl o al borde de la cuneta, ¡cuidado! Aproximarnos con precisión a la derecha debe hacerse a una velocidad muy, muy baja; como si estuviésemos estacionando en un espacio pequeño, así, en el peor de los casos tendremos un simple roce de chapa o podremos parar el coche antes de que la rueda quede sin suelo que pisar. 

Imagínense las situaciones, una y mil veces, en casa y en el coche (siempre que se pueda) y tendrán la respuesta correcta de forma automática cuando sucedan. A pesar del susto y a pesar del miedo. 

Fuente: Linkedin
La última vez que se me paró el motor de repente, fue una noche sin luna y sin lluvia, no muy tarde, sobre las once, en la A-8 sentido Gijón y como cuarenta minutos a falta de llegar a esta ciudad; con un coche de “cortesía”, ya saben, de esos que te dejan en un taller mientras reparan el tuyo. Por supuesto y como siempre, comprobé niveles, ruedas y luces antes de salir de Bilbao, es algo que hago con todos los coches sean míos o no.

El tramo en el que ocurrió era en curva a izquierda y había algunas farolas encendidas porque hay entrada y salida. Tres carriles, más el de aceleración, y pendiente ascendente con mediana inclinación. En ese momento circulaba por el carril izquierdo porque estaba adelantando a dos coches (uno en cada carril), no había nadie más a la vista. Cuando empezaba a desplazarme a la derecha noté una clarísima perdida de fuerza, aceleré a fondo de inmediato y seguí igual, miré por el espejo vi a los que acababa de adelantar acercándose, girando muy suave a la izquierda dejé libres los carriles central e izquierdo para que me adelantasen sin problemas, como así hicieron. Puse luces de emergencia, vi humo blanco por el escape, se paró el motor haciendo un ruido como algo bronco y neumático a modo de quien exhala el último suspiro y diciéndome claramente que la junta de la culata había cedido;  luego se encendieron los chivatos, clavé el embrague, puse punto muerto, comprobé que detrás no había nadie y crucé los dos carriles en diagonal -no fuera que no llegase- hasta el arcén derecho, en el lado izquierdo no lo había. Si hubiese habido tráfico tendría que haberme quedado pegado a la mediana porque, aun siendo una posición peligrosa, la otra opción me llevaría a un accidente inmediato. Aunque parezca mentira, todo esto es mucho más difícil describirlo que hacerlo, se lo aseguro.

Después respiré hondo, dejé luces de posición y de emergencia, salí del coche con el chaleco en la mano y me lo puse (sí, ya sé que dicen que debemos ponerlo dentro del coche pero, además de ser incomodísimo, eso no está escrito en el BOE). Comprobé andando, que el coche había quedado bastante cerca del final del carril de aceleración que mencioné antes, no era muy largo y los coches accedían por él a la autopista en subida, por lo que pensé que sólo tendrían visibilidad cuando ya estuviesen cerca del final del mismo, luego los conductores prestarían bastante más atención hacia su lateral izquierdo que al punto en el que estaba yo. 


Buena y completa información sobre los triángulos en la revista de la DGT. 
Haciendo click aquí podrán verlo mucho mejor y aumentarlo cuanto deseen.
Como cuando se unen el carril derecho de la calzada con el que llega a ella se forma un vértice señalizado como una isleta -zona excluida de la circulación-, y esta era grande, decidí mover el coche hasta el lugar más ancho de la misma dejándolo caer por gravedad ya que hacia atrás era cuesta abajo y el motor no funcionaba, pero sí puse el contacto y la marcha atrás -manteniendo el pedal de embrague pisado- para que se encendiesen las luces blancas que la señalizan. Desde luego esta maniobra pude hacerla porque había muy poco tráfico. Luego coloqué el triángulo, llamé al servicio de asistencia, necesitaba una grúa, y mientras esperaba salté el guardarraíl para adentrarme un poco en el prado contiguo y contemplar el cielo ausente de nubes y lleno de estrellas, hasta el punto de que se veía la Vía Láctea, todo un lujo en Asturias y orilla al mar Cantábrico. 

26 comentarios:

  1. Buenos planteos y consejos Esteban. Gusto por conocerte.

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    1. Muchas gracias, LAO, y por partida múltiple: atención, comentario, seguidor, oportunidad de conocerte... He visitado tus blogs muy rápido, pero pronto lo haré con calma.
      El gusto también es mío, un saludo.

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  2. ¡Ay!...te confesará algo: llevo años sin conducir y...a finales de este mes voy a dar de nuevo clases con la autoescuela...para no poner en peligro a nadie volviendo a coger el coche estando insegura. Encantada de volver a pasar por aquí...(esta temporada no tengo apenas tiempo libre). Saludos.

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    1. ¡Hola Francisca!
      Muchas gracias por la confidencia. Me alegro por esa decisión, no sé si conoces o no la autoescuela y a la persona que te dará las clases, pero en todo caso te sugiero que hables con mi colega antes, pídele con sutileza que te enseñe como lo haría con una hermana, por ejemplo. Igual no es el caso, pero por si lo fuera te lo digo: muchos profesores tienen tan en mente el examen, unas veces por sí mismos, otras por presiones de los alumnos y sus familias, cuando no por ambas cosas, que es frecuente que trabajen con esa obsesión incluso cuando una persona ya tiene carnet. Básicamente se ha de conducir igual se pase o no examen, pero hay detalles y matices que sólo son útiles para este último y entorpecen la puesta al día de quien no ha de pasar por él.
      Este blog te puede ser muy útil antes, durante y después de pasar por la autoescuela, rebusca en él y sírvete. Si en algo te puedo ayudar no dudes en decírmelo, lo haré con mucho gusto, te dejo correo y teléfono:
      esteban@conducirsinmiedo.es / 633 388 053
      ¡Mucho ánimo y saludos!

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  3. Creo que mi comentario volvió a perderse... Gracias por estas explicaciones. ¿Sabes? Leyendo casos concretos se aprende muchísimo. Me encantó leer este post. Saludos!

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    1. Lo siento mucho, Elisa, me da muchísima rabia y te agradezco enormemente que vuelvas a escribir a pesar de no haber llegado el otro comentario. He consultado este asunto varias veces, he escrito a Google, también por el hecho de que no aparezcan vuestros iconos aquí, y sí el mío, lo cual da un aspecto horrible, pero, me dicen que está bien, a pesar de las evidencias... Y ya no sé qué hacer, la verdad.

      Bueno, me alegra que te haya gustado y agradezco lo que me dices sobre casos concretos porque, a veces, además de obligarte a vencer cierto pudor, dudo de hasta qué punto pueda ser útil. En teórica lo hacía siempre, pero hablando es diferente; esto me anima a bucear en mis recuerdos. Gràcies!
      ¡Saludos!

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    2. Bueno, creo haber encontrado la manera de que lleguen, pero es bien curioso.
      Te entiendo cuando dices que poner casos propios, así, en Internet, es muy complicado. A fin de cuentas una cosa es enseñar y otra publicar nuestros aciertos y errores y, a fin de cuentas, vida propia.
      Sea como sea te agradezco todo lo que escribes, sabes que aquí aprendí mucho y mi conducción te debe mucho. Un saludo!

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    3. Este blog y un servidor también te debe mucho a ti, estimada amiga.
      No sé qué demonios habrá pasado, pero me alegra mucho que no se pierdan comentarios, a ver si todo sigue así.
      Es difícil, sí, y hasta imposible, contar ciertas cosas en un espacio tan universalmente público como es Internet. Dando clase de teórica no me ocurría -salvo al principio-, y me gusta hacerlo, porque la base de lo que enseño está en lo que he aprendido y aprendo en lo vivido en la carretera. Otro pilar muy importante han sido y son los alumnos, y aquí sí que debo tener mucho cuidado porque hay muchas cosas que, aun evitando al máximo detalles personales, algunas personas podrían identificar a los protagonistas de algunas historias muy aleccionadoras. Así pues, lo que intento es ir trasladando aquí poco a poco la esencia de muchas anécdotas muy reveladoras.
      Además, este medio, como bien sabes, provoca un enorme abanico de actitudes muy diferentes en las personas, desde quien tiene un máximo pudor ante él y quien es absolutamente exhibicionista, sin olvidar que una misma persona puede cambiar totalmente de actitud, y como esto permanecerá en el tiempo de un modo indefinido... Pero bueno, más o menos, creo que voy logrando que cuanto aquí desgrano es “pura vida” como dicen por Costa Rica, ¿no crees? La mayor parte de lo que me voy encontrando por Internet en cuanto a seguridad vial, lamentablemente, demuestra que no se ha vivido la carretera, o que se miente, lo que todavía es peor.
      Saludos i bona nit!

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  4. Buenos días.
    Muchas enseñanzas se pueden sacar de esta entrada.
    Me quedo con la pregunta inicial:
    ¿Alguno de ustedes es de esas personas que nada más montarse en el coche lo primero que hacen es encender la radio o poner música?
    Todos vemos gente que está pendiente de otras cosas en vez de centrarse en la conducción.
    Hemos visto conductores haciendo barbaridades al volante:
    -Estar continuamente con la música, como bien dices.
    -Conductores tocando palmas, soltando el volante.
    - Gente leyendo
    - Chicas maquillándose en vez de conducir.
    - El más alucinante y extendido personas que van con el móvil en vez de estar pendiente de la carretera..
    Se podría poner más ejemplos pero creo que estos son suficientes.
    En cuanto al uso desmedido del móvil he puesto la última entrada en mi blog soñador.
    Saludos

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    1. Buenas tardes y muchas gracias por tu comentario, Manuel. Has puesto buenos ejemplos, por todos conocidos, de cosas a evitar siempre cuando conducimos. Creo que la falta de concentración en la tarea que se está haciendo es la raíz principal de la mayoría de los efectos negativos que tiene el uso del automóvil, y el rey de los ladrones de nuestra atención, sin duda es el teléfono, claro que sólo nos roba si nosotros se lo permitimos.
      Tengo la impresión, por no decir pleno convencimiento, de que a quienes detentan el verdadero poder, les interesa muy mucho que tengamos la mente permanentemente dispersa, a cualquier precio. Quién nos iba a decir que seríamos castrados con hilos invisibles como las frecuencias de radio. ¡Ay!...
      Un abrazo.


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  5. Olá, Esteban
    As tuas postagen são sempre muito úteis, pois trazem recomendações que podem evitar que venhamos a sofrer desaires.
    Eu só ligo a música do carro quando viajo pela autoestrada e vou sozinho; quando tenho companhia prefiro falar ou, principalmente, ouvir que falem comigo.
    Obrigado por mais estes conselhos óptimos.

    Bom restito de semana.
    Um abraço
    MIGUEL / ÉS A MINHA DEUSA

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    1. Olá Miguel:
      Muchas gracias, a mí también me gusta escuchar música o la radio cuando viajo, pero no me obsesiona, y, como bien dices, es muy placentero tener una conversación agradable cuando alguien te acompaña; pero ninguna de ambas cosas me distrae, porque cuando la carretera me exige toda la atención desconecto música y radio y al acompañante le ruego silencio.
      La memoria de emisoras que tienen ahora los aparatos de sonido y el seguimiento que hacen de una determinada emisora cuando se pierde su alcance conectando automáticamente con la próxima frecuencia de la misma son una buena ayuda que agradezco mucho.
      Tengo pendiente seguir viaje contigo por Italia, te visitaré pronto.
      Un abrazo.


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  6. ¿Ves por qué no conduzco, Esteban? ¡Tengo miedo! Siempre supuse que en las innumerables circunstancias que ocurren durante un viaje, me bloquearía y no podría salir del atolladero. Por eso prefiero que me lleven, aunque a veces, me vuelvo loca, como esa vez cuando el taxista que me llevaba, hablaba de auto a auto con un colega, a los gritos y carcajadas. Cuando por fin me bajé del vehículo, y ni bien llegada a casa, llamé a la empresa para ponerlos sobre aviso. ¡Qué peligro! Lo mismo aquellos que hablan por el celular mientras conducen...

    Una vez más, me admiro de tu relato impecable, lo he leído de cabo a rabo interesada por tus argumentos y tu historia particular. ¡Bravo!

    Un gran abrazo, querido amigo.

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    1. ¿Miedo vos? No me lo puedo creer. De acuerdo, amiga, no lo digo completamente en serio, a pesar de que me consta tu extraordinario valor y de que eres muy consciente de tu humanidad, tanto, que practicas de maravilla el arte más difícil de las letras: la poesía.
      Estoy seguro de que eres muy capaz de enfrentarte a tus miedos, pero, qué demonios, decidir abstenerse de conducir es una opción perfectamente respetable. No obstante, siempre conviene sentirse seguros sobre lo que uno sabe de conducir (todos sabemos algo) y aprender algo más si fuese necesario... para saber elegir buen chófer. Me parece muy bien lo que hiciste con respecto al taxista, es más, hoy los celulares permiten hacerlo incluso en marcha, y algo que puede venir muy bien: fingir que se recibe una llamada o mensaje y que tenemos que bajarnos de inmediato; porque es muy habitual, que si le decimos al conductor lo que de verdad pensamos, este porfíe más en su actitud riéndose y burlándose de nosotros.
      Un fuerte abrazo.


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  7. Hola tocayo:

    Al convertir el manejo en algo rutinario, se nos deja de pasar por la mente la posibilidad de contingencias inesperadas. Por ello es un cable a tierra lo que escribes, para sacarnos de nuestra abulia y ponernos en guardia, sin atentar contra la paz de espíritu.

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    1. Hola, estimado tocayo:
      Me encanta la forma en que te explicas en este comentario. ¡Es perfecto!
      Muchas gracias, un abrazo.


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  8. Muy práctico Esteban. Por mi parte, cuando conduzco intento no pensar en nada e ir bien atento, aunque vaya con música, creo que es lo mejor. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

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    1. Muchas gracias, Pepe. La música puede ser una buena motivadora de nuestra atención y concentración, desde luego, sólo es cuestión de elegir bien.
      Un fuerte abrazo y buena semana.


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  9. subo a mi auto
    alli me maquillo
    escucho musica
    y a traves del auto hablo por telefono
    .Y si llega a parar se llamo al mecanico que viene a aremolcarlo
    Aunque gracias a Dios en los ultimos años no me ha pasado eso
    jajaja
    mil besos

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    1. Se agradece el sentido del humor y la carcajada, Mucha. ¿Porque es eso, no?...
      No me gusta ser fanático de la seguridad ni de las normas... ni de nada. Hay situaciones y circunstancias en las que se puede hacer algo más que conducir sin perder nada de seguridad, desde luego; sólo es cuestión de saber elegir y de evitar crear hábitos potencialmente peligrosos.
      En todo caso cuídate mucho, por favor.
      Un abrazo.

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  10. yo todavia debo aprender.. gracias por compartilo muy practico
    Te dejo un fuerte abrazo

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    1. ¡Gracias a ti! Cuando decidas aprender, si te puedo ayudar en algo no dudes en decírmelo. Lo haré con mucho gusto.
      Un abrazo.


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  11. Esta es otra preciosa e interesante entrada claro está como siempre, siento habérmela perdido, pero más siento el no haber estado en aquel lugar viento la Vía Lactea, el cielo ausente de nubes y lleno de estrellas a orillas de Cantábrico... jeje... Dime tú Esteban, si esto no es poesía?...

    Te dejo un beso y toda mi estima.
    Se muy feliz.

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    1. La poesía estaba en el cielo, Marina, ¡y qué versos! Me encanta contemplar una noche estrellada, y el coche es una herramienta perfecta para ello que me ha permitido disfrutar unas cuantas, parando bien fuera de la carretera durante muchos viajes. Son maravillas que no se olvidan nunca, me impresionan tanto, que luego me tengo que esforzar en concentrarme otra vez en el coche y en la carretera.
      Muchas gracias por tus palabras, amiga, siempre plenas de afecto y ánimo.
      Un abrazo.


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  12. ¡Es lo que tiene de maravilloso conducir-y tener coche claro! Que da la inmensa libertad de ir a donde se te antoje, eso no hay dinero que lo pague. Lamentarme no me sirve de nada.

    Te deseo toda la suerte del mundo y salud para que sigas disfrutando de esas noches y cielos estrellados y luna llena a la orillas del Cantábrico, ese mar de olas espumosas y plateadas que expande energía positiva y es un placer contemplarlas; y si es en una agradable compañía... Muchos mejor.

    Un besazo y mucha suerte, Esteban.

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