jueves, 16 de octubre de 2014

YA TENGO EL CARNET. ¿Y AHORA QUÉ? (2)

Conducir solo. Adquirida una buena base a la par que el permiso de conducir (es lo ideal) o después, tal como comenté en la entrada anterior, la mayoría de las personas dan por hecho que lo mejor será empezar a conducir el coche de que dispongan acompañados por algún pariente o amigo que ya lleve unos años conduciendo. Esto es algo tan tópico como pensar que el mejor coche para un conductor novel es un turismo viejo y pequeño, dejaré lo del coche para más adelante.

Es posible, claro, que una persona logre el permiso de conducir y su madre, padre, cónyuge, amigo, hermano... sea un conductor bueno y paciente que tome con agrado y entrega la tarea de tutelar al novel, que le permita a este trabajar sobre la base que acaba de adquirir y no sobre el elevado piso en el que el veterano tiene su nivel de conducción.

Un coche pequeño lleno de miles
de grandes historias.
Es posible, y con esas condiciones, añadiendo una sensata programación, una cierta disciplina y regularidad, alternando ese acompañamiento con tiempos en los que el novel conduzca completamente solo, llegar a una forma ideal, eficaz, económica y muy segura de iniciarse en el mundo de la carretera porque se amplía la base del principiante, se consolida y se comienza a crecer. Pero desafortunadamente es algo muy excepcional y no miento al afirmar que en toda mi vida, hasta ahora, he conocido tan pocos casos que me sobra algún dedo de ambas manos para contarlos. Pensándolo bien es algo muy triste ya que muchas veces lo que está en juego es, nada más y nada menos, que la vida de nuestros hijos, a los que tanto se quiere. Se supone.

La mayoría de los conductores veteranos cuando acompañan a algún novel lo que hacen es dinamitar la base que poseen, ridiculizarla, desprestigiarla y burlarse de ella. Hacen un auténtico ejercicio de perversión sembrando confusión y miedo a conducir. Es frecuente que bombardeen a quien recién ha logrado su carnet diciéndole que se olvide de lo que le dijeron en la autoescuela, lo que le comentaba su profesor, lo que quizá alguna vez le dijo algún examinador, no es tan raro que acompañen su calificación de algún comentario que es una breve y muy buena lección. Todo eso sólo sirve para “sacar el carnet”, dicen. Pero, ¿acaso en las autoescuelas se enseña en un mundo paralelo o en otra dimensión?, ¿es que no ven coches de escuela por las calles y carreteras cada día?, ¿acaso, en lo fundamental, los coches no funcionan todos igual?, ¿las normas y las señales de tráfico no significan exactamente lo mismo para todos? ¡Entonces! 

La mayoría de los conductores veteranos cuando pretenden enseñar a alguien (antes, durante o después de su paso por la autoescuela), suelen acceder de mala gana a la tarea y les resulta incomprensible que su pupilo en un par de horas, o a lo largo de una tarde o mañana, como mucho, no conduzca “tan bien” como lo hacen ellos después de veinte años. Como consecuencia, y puesto que hay mucha confianza, esas prácticas suelen acabar en una enconada pelea verbal y en serios disgustos que muchas veces llevan al conductor principiante a tomar la decisión de posponer su contacto al volante de un automóvil hasta que no alcance un suficiente grado de independencia. O a no conducir nunca, quedándole clavada esa espina.

No es lo mismo, pero tienen algo en común: Aprender.
Aunque no siempre, a veces hay sorpresas muy desagradables, el conductor principiante ya sabe lo que tiene en casa, de modo que si los conductores veteranos con quienes comparte su vida son del tipo mayoritario, es mejor que ni siquiera intente que le enseñen nada y que eche en saco roto los consejos que pueda oír. Yo mismo escuché en su día consejos de personas muy próximas que ni me atrevo a contar aquí, no vaya a ser que se interpreten mal o me explique peor y causen alguna desgracia, tan intrínsecamente peligrosos eran, y por supuesto, jamás los tuve en cuenta.

Entre esos conductores llenos de arraigados vicios que se empecinan en mantener y ampliar he conocido a algunos que, en un gesto que les honra, declinan enseñar a nadie reconociendo expresamente que les van a perjudicar, pero aun así, algunos prestan su coche al conductor novel para que practique solo. Desde luego, yo sí aceptaría una invitación de esta índole. 

Empezar a conducir solo de un modo seguro lleva su tiempo pero tampoco suele ser tan largo como al principio parece, aunque siempre será mayor esa inversión cuanto más grande sea la ciudad en la que se vive. Madrid y Barcelona son las ciudades más pobladas de España, sin duda, comenzar a practicar en ellas tiene un destacable y significativo mérito, en ambas tengo amigos y algunas personas que bien podría decir que son alumnos “virtuales” a los que tutelo desde la distancia, y no nos va nada mal, afortunadamente. De la capital catalana me ha llegado hace muy pocos días la idea de escribir estas entradas, aunque es algo que ya se me pasó por la cabeza en varias ocasiones pero, por una u otra razón -seguramente nada acertadas-, he ido posponiendo hasta ahora.

¡Adelante, a trabajar con ilusión y ganas!
El empujón para tratar este tema de forma inmediata me lo dio Elisa Alòs, que no sólo es habitual comentarista de este blog, sino que siempre va más allá con sus palabras y lo complementa y me ayuda a que yo lo haga. Transcribo a continuación de este párrafo parte del comentario con el que me dio la salida para este asunto. Elisa también es autora de un blog que les recomiendo muy vivamente y al que pueden llegar directamente haciendo click sobre su nombre. Moltes gràcies, Elisa (aunque nunca será suficiente), por tu constante atención y tus acertados y diligentes comentarios que tanto me ayudan, y nos ayudan. Para que no tengan que buscarlo, este es el párrafo que les decía:

“Si se avanza hacia una sociedad donde el coche se usa cada vez más esporádicamente la gente tendrá menos experiencia, irán más temerosos y más pendiente del cumplimiento “literal” de las normas más que del espíritu de evitar accidentes. Pero este es un problema complicado: adquirir “experiencia” es muy costoso: un coche de segunda mano, más gasolina, más seguro (agárrate si eres novel), más parking, más peajes, más revisiones... Es un gasto demasiado grande como para asumirlo sin necesidad.”

Y otro comentario con la misma firma muy oportuno y útil:

“Querría añadir un pequeño detalle para aquellos que, como yo, se inician en la conducción en una gran ciudad: que comiencen a practicar en horas intempestivas, sin tráfico (véase domingo a las 7 de la mañana y similares). Es una lástima, pero es cierto, que mucha gente ha abandonado la conducción porque el primer o segundo día tuvieron un percance, y supongo que es por meterse de lleno en un entorno demasiado exigente para el nivel que tenían en ese momento.”

Los comienzos deben de ser lo más fáciles posibles, ¿por qué no ayudar
al nuevo conductor a sacar y meter el coche en el garaje?
Los hay tan complicados que hasta en un experto despiertan la pereza.
Desde mi punto de vista, el gasto al que hace referencia el primer comentario, siempre que sea posible, o en cuanto lo sea, creo que se debe asumir porque nos puede ir en ello hasta la propia vida, la de las personas que nos acompañen y las de terceros. Nunca se acaba de aprender, pero hay un periodo intenso que conviene pasarlo nada más salir de la autoescuela y que resulta vital, después, ya se puede pensar seriamente en utilizar el coche de un modo eminentemente práctico y lógico, sin abusar innecesariamente de su uso, incluso, llegado a cierto nivel, hasta alquilar uno cuando se necesite y ya está. Cada cual es muy libre de hacer lo que quiera con su dinero, naturalmente, y casi nunca y a casi nadie nos da para todo, pero, qué quieren que les diga, yo veo más importante sacrificar un viaje de vacaciones, salidas de fines de semana o “puentes”, una televisión de 42 pulgadas, y mil cosas más que la seguridad presente y futura de nuestros hijos, por ejemplo.

Tal como dice Elisa en el segundo comentario, es muy importante comenzar a practicar en lugares días y horas con la menor intensidad de tráfico posible, y dedicar tiempo, sin ninguna prisa a realizar ejercicios con el coche a muy baja velocidad en sitios que sean lo más parecidos posible a un circuito cerrado. En un primer momento, lo que hay que conseguir es dominio del nuevo vehículo del que disponemos, para ir acercándose al ideal de ser uno con la máquina;  y digo nuevo, aunque se tratase de un modelo idéntico al que tuvimos en la autoescuela, porque siempre hay alguna diferencia en el tacto que, cuando ya se tiene suficiente experiencia, se nota, pero no afecta lo más mínimo, sin embargo cuando somos novatos nos parece un mundo.

Sin la ayuda necesaria, al novel se le puede
cerrar la puerta para conducir como
parece estar a punto de hacerlo
para esta vieja calle de Gijón.
Conviene planificar las rutas, estudiarlas con Google Maps, por ejemplo, evitar la radio, más aún el teléfono (donde mejor va es en el maletero en silencio y sin vibración), se necesita mucha concentración y que nada nos distraiga, la carretera es un libro abierto que hay que leer constantemente sin saltarnos una coma pues ella es la que nos dice lo que hemos de hacer en cada momento.

Cuando comenzamos a practicar solos adquirimos la doble condición de profesores y alumnos, siempre he dicho que las clases de coche hay que trabajarlas antes y después de darlas, no sólo cuando se está en ellas; ahora lo mismo. Es de mucha ayuda tomar nota (literalmente) no sólo de los errores, para analizar cómo corregirlos, sino también de qué podemos hacer mejor de como lo hicimos.

Hay dos cosas sobre las que debemos mantener una vigilancia constante y una exigencia absoluta: trayectoria y velocidad. Trayectoria correcta y velocidad adecuada, siempre. Y en cuanto se perciba algún error en ellas, corregirlas con mucha suavidad (siempre) de inmediato

Y hay dos cosas que nunca deben hacerse: Volantazos y maniobras in extremis, aunque nos perdamos, nos pasemos la salida, sigamos rectos cuando queríamos ir a la izquierda... Nunca.

Con estas cuatro cosas grabadas a fuego, practicando con regularidad y muy seriamente se avanza rápido, bien y seguros como conductores. Sin duda. Las repito:
  1. Trayectoria correcta, siempre.
  2. Velocidad adecuada, siempre.
  3. Volantazos, nunca. 
  4. Maniobras que no hayamos preparado con suficiente antelación, nunca.
Hay cinco miedos muy comunes que debemos razonar para evitarlos: 
  1. Perderse. Da igual, no estamos en el Sáhara, sólo daremos un rodeo.
  2. Cambiar de marcha “porque es que el coche lo está pidiendo”. Puede ser, pero por ir en segunda a 60 km/h durante un kilómetro, por ejemplo, tampoco le pasa nada, sólo consume más y hace más ruido, pero ni se vacía el depósito ni nos dejará sordos.
  3. ¡Se va a calar! Se nota muy claramente, si es que un poco antes uno no se da cuenta; la solución inmediata es muy sencilla: pisar embrague a fondo.
  4. Estoy estorbando, “cómo estará el que viene detrás, voy haciendo caravana...” Normalmente, los que coincidan detrás un tramo irían prácticamente igual con o sin nosotros. Siempre que la velocidad sea poco más o menos lógica para ese tramo, si no, pues se corrige y en paz.
  5. Reducir antes de detenerse. Si nos vamos a detener, ¿para qué queremos reducir? Normalmente no tiene sentido, para muchas personas llega a ser una obsesión que les hace estar más pendientes del cambio que del freno, hasta el punto de que se descuida tanto el trabajo de frenar que no pocas veces se acaba chocando contra el coche que se detuvo tranquilamente antes que nosotros.
Hay un aspecto que no quiero dejar pasar: la conducción eficiente. Bien, pues por más que en la autoescuela se haya oído hablar de ella, que hasta en las clases de coche se haya trabajado algo esta cuestión, por más que sea un factor valorable en los exámenes, por muy de moda que esté y mucha propaganda que exista sobre ella, es un factor de riesgo, muy a tener en cuenta, para cualquier conductor con un nivel inferior a la media. Olvídense de ella.

Es imposible disfrutar de infinidad de lugares como este de Granada
sin llegar a ellos en un automóvil.
A pesar de lo dicho sobre los conductores veteranos en cuanto a su generalizada y perniciosa influencia respecto a los noveles, hay un par de cosas en las que sí nos pueden ayudar carentes de efectos negativos:
  • Sacar el coche desde la plaza de garaje en que se guarde hasta la calle y viceversa.
  • Llevar y traer el coche hasta un lugar tranquilo en el que podamos empezar a practicar solos mientras nuestro pariente o amigo, se da un paseo, aprovecha para andar en bici, coger setas, se sienta en una terraza a tomar algo y leer el periódico, etcétera.
Esto está al alcance de todos y puede ser de gran ayuda los primeros días.

Esteban

24 comentarios:

  1. Querido Esteban
    Que bueno tu texto siempre lleno de gran informacion
    Manejar y tener un auto es inpresindible en este pais .Solo en N York disfrutas el tomar trenes. Manejar es un placer aunque el transito es terrible a veces
    Te cuento estoy viviendo con mi hijo
    por dos meses
    Estan arreglando mi loft y tuve que dejarlo
    Todo esta mas lejos
    ahora manejo a diario y mucho
    pongo el aire acondicionado y me dejo llevar por mi Honda Civic 2 puertas color
    gris plateado.Manejar es maravilloso en las grandes autopista
    lo unico malo es el transito .
    disfruto tus escritos alma de poeta
    abrazos

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    1. Muchas gracias, querida amiga. Me alegro de que manejes con gusto y bien; entiendo ese dejarte llevar del que hablas, no en sentido literal (espero) sino más bien como una actitud zen, un dejarse fluir o algo similar; me resulta difícil de explicar pero la conozco y es muy grata. Llegado a un cierto nivel en nuestra capacidad para conducir suele suceder en ocasiones que uno puede disfrutar de la música, del paisaje, de los olores del aire, de la sensación de movimiento y libertad sin por ello dejar de gobernar máquina, entorno y circunstancias, y cuando estas cambian y se vuelven exigentes respondemos de inmediato de forma automática desconectando al instante de música y todo lo demás, centrándonos en el motivo de ese cambio para que nada malo nos pase a nosotros ni a nadie.

      A esto se llega cuando ya el coche es como una prolongación de nuestro cuerpo, hemos aprendido a “leer” la carretera, nos anticipamos mucho a los cambios que en ella se producen, los vemos venir o los “olemos” y se desarrolla una especie de sexto sentido que no nos sustrae de trabajar a fondo siempre que sea necesario pero nos permite hacerlo con serenidad. Y todo esto no es exclusivo de quien maneje un automóvil, también lo vive un ciclista con su bici, un jinete con su caballo, etcétera.

      Ah, antes de que me olvide, me han gustado mucho los comentarios que le has dejado a nuestra común amiga Marina. Es un gesto de nobleza, humildad y cariño muy poco común que te honra.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Hola Esteban. Este post es acertadísimo y ojalá lo leyeran todos los noveles. No sé cómo es en Bilbao, pero aquí hay mucha gente con carnet que no conduce. Les preguntas el por qué y acostumbra a salir algún pequeño incidente de tráfico ocurrido los primeros días, o una gran tensión con el 'acompañante'...
    No hay mejor manera de aprender a conducir que la que has descrito. Saludos!

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    1. Hola Elisa. Moltes gràcies! Pues sí, ojalá que lo lean los noveles y les sea útil, que al menos les sirva para hacer un plan de trabajo que les lleve a conducir bien, seguros y con gusto; con actitud crítica, primero hacia ellos mismos y luego con respecto a los mensajes contradictorios y negativos con que nos bombardean constantemente las instituciones para poder seleccionar el trigo de la paja.

      En Bilbao, y supongo que en todas partes, pasa más o menos lo mismo que en Barcelona, lo único que aquí tenemos zonas tranquilas bastante más próximas que ahí. Ah, y para los conductores que se inician tu serías una referencia estupenda, desde luego, tiene mucho mérito el trabajo y esfuerzo que has hecho, pero sin dejar de persistir en él, ya disfrutas conduciendo. ¡Te felicito!
      ¡Saludos!

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    2. :) Dentro de menos de 5 años me tocará, inevitablemente, ser referencia para mis hijos. Espero dar la talla. Por suerte este blog me ha preparado mucho mejor para ello ¡Saludos!

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    3. No me cabe duda de que ya lo eres, Elisa; de que predicas con el ejemplo y de que das la talla con holgura. Tus hijos ya están aprendiendo; necesitarán más fuentes, pero gracias a que ya han bebido y seguirán bebiendo de la tuya, podrán, además, distinguir bien y fácilmente en qué otras fuentes encontrarán agua buena o no.
      Gràcies por lo que dices de mi trabajo!
      Bona nit!

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  3. ¡Hola, Esteban!!!

    Después de leer tu magnifico texto, se me hace en la boca agua! Pero se me seca el alma por no haberme sacado el carnet en su debido tiempo. Esteban, leerte es un encanto, das las explicaciones y consejos con tal claridad que hasta yo me sacaría el carnet si pudiese sostener un coche. Da tanta libertada!... Independencia, vas a donde quieres sin tener que pedir a un hijo que te lleve. Que si lo hacen con gusto, pero.... Tengo una amiga que si tiene carnet pero no coge el coche para nada. Y tengo otra que si conduce, con ella "voy de juerga". alguna vez y lo pasamos bien.
    Mi hombre insistía en que me lo sacara y por aquel entonces, hasta no era difícil, pero yo estaba liada criando mis cinco cachorros; y siempre el tiempo me quedaba escaso, a pesar de que tenía algo de ayuda. Me trajo el libro para que lo estudiara y me decía que él me enseñaría a hacer practicas antes de la autoescuela. Pero yo nunca encontraba tiempo, cinco hijos todos pequeño porque vinieron muy juntos, dan mucho que hacer... y por otra parte ya lo tenía a él que era un gran conductor. Varias veces me dijo dijo, algún día te pesará! Y así es, ojalá no lo fuera, pensé que él me iba durar siempre.
    Perdona que me he enrollado mucho.
    Ha sido un inmenso placer pasearme por tus letras disfrutando de esta estupenda lectura.
    Te dejo mi gratitud y mi estima siempre.
    Un abrazo. Y feliz semana.

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    1. Que no se te seque el alma, Marina, por Dios. “Xagerá”, pero vamos a ver, ¿dónde vivís vos, en Galicia o en Sevilla?
      Me estoy dando cuenta de una cosa, Marina, eres tú la que me tienta a mí con esto del carnet, y como no es la primera vez, me voy a dejar llevar: Si quieres, puedes aprender a conducir. Si tienes una espina clavada en este sentido se puede sacar, sin duda. Conozco personas que han aprendido a conducir y hasta pilotar muy mayores y lo hacen bien, son una minoría, desde luego; hay que tener buena salud y muchísimas ganas, y estar dispuestos a emplearse a fondo invirtiendo tiempo, trabajo, esfuerzo y dinero. Nada es gratis, qué te voy a contar yo a ti, pero, ¿por qué no? Ahora, igual te pasa algo parecido a lo que me ocurre a mí con los idiomas, me da mucha rabia conocer sólo uno (y no gran cosa) pero si alguien me pregunta si me gustaría saber chino, por ejemplo, le contesto que sí con entusiasmo, pero nunca fui a una sola clase y me temo que no lo haré nunca; quizá en otra vida. Y como esto tantas cosas, pero bueno, a veces me consuela pensar que así viviese mil años no acabaría de aprender tantas cosas como me gustaría. De todos modos, si es algo que te da vueltas... habla un día conmigo.
      Te felicito y admiro por haber criado a esos cinco hijos, eso sí que tiene mérito, mucho más que llevar una nave espacial.
      Un fuerte abrazo y feliz fin de semana.

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    2. ¡Gracias, Estaban! Vos sos genial un encanto de persona y sé que estarías dispuesto a "echar una mano"... ¡Y repito, mil veces gracias! Pero ya es tarde y por otra parte, no podría sostener un coche: éste come con uno a la mesa y una pensión no da para mucho más bien para poco. Pero me siento feliz igualmente. Solo necesito amor y paz. Sólo hay que mirar mucho donde se mete cada €. Por otra parte, debemos mirar otras prioridades en la vida antes de un coche.

      Un abrazo y besos azules en vuelo. Feliz fin de semana. Mi buen amigo.

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    3. Así que muerdo la manzana que me tiendes, Marina... ¿y luego "to pa ná"? Es broma, eh. Ahora en serio, las gracias no se merecen, amiga, y por supuesto que echaría una mano, y en cualquier otra cosa que estuviese a mi alcance. Pero también tienes mucha razón en lo que dices, lo importante es que seas feliz (y me alegro), después de todo, no hay nada como sentirse a gusto con lo que se tiene.
      Ahora, algún día volveré a Galicia, sólo estuve dos veces y tengo mucho que ver por allí; te avisaré, y si te parece bien, yo te hago de chófer y tu haces de guía.
      Un fuerte abrazo.

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    4. Estupendo, házmelo saber y, que no sea demasiado tarde...
      Un beso en vuelo.

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    5. Te lo hare saber, claro que sí. Pero no me asustes con ese "que no sea demasiado tarde... ". Ha de darnos tiempo, mujer; no pienses mal, que así es más fácil que ocurra lo malo que imaginamos. Aún nos queda mucha cuerda.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Gran articulo para que sea leído por los conductores que recién aprenden, te has lucido.

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    1. Muchas gracias, Boris, me alegra mucho que lo veas así. Y te lo agradezco por partida doble porque tu comentario me parece muy fresco y espontáneo y me pone una sonrisa de oreja a oreja cuando lo leo, amigo.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Gracias Esteban,tus entradas son magníficas y muy instructivas,saludos.Amatista

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    1. ¡Muchas gracias, Amatista! Espero que también te resulten útiles y prácticas, que puedas servirte de ellas.
      ¡Saludos!

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  6. Si nos montamos con conductores noveles, hay que ayudarles, y si los tenemos delante en la circulación también, y además hay que tener paciencia, que todos hemos estado algún día en esa situación. Un fuerte abrazo y buen fin de semana.
    @PepeLasala

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    1. Así es, amigo, y normalmente la mejor forma de ayudar es pasando lo más desapercibidos posible, lo que no es fácil en un espacio tan pequeño, pero algo se puede hacer. Y cuando nos encontramos con ellos en el camino, pues, como bien dices, hay que ser un poco buen samaritano, siempre hay una primera vez para todo y para todos.
      Feliz fin de semana, un fuerte abrazo.

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  7. Muchas gracias por tus palabras... leerlas es como un bálsamo de tranquilidad para mí, metida en la ansiedad de volver a conducir tras 6 extraños años... Es muy largo para contar aquí, pero sí me gustaría preguntarte algo... Tengo a mi novio que tras dos años también vuelve a la carga, nos hemos comprado un coche de segunda mano y yo, ayer primer día, lo he cogido con mayor o menor habilidad, pero sin problemas, pero él, le ha resultado mucho más costoso, no atina con el juego embrague-acelerador e incluso casi no pudo frenar, lo que nos dio anoche un buen susto. No sé si se ofuscó al ser la primera vez después de mucho o no le pilló el tranquillo, pero me dio mucho miedo y luego acompañarlo a un parking y por calles más vacías se me hizo muy digamos... acoj.... ejem... Sé que es cuestión de práctica, pero he perdido un poco la confianza en él y ahora me siento mal porque le dejé baja la autoestima del grito que metí y de lo mal que se vio en ese momento. Pero ver que no podía frenar me sacó el puro miedo del cuerpo. En marcha atrás y a 20 por hora no íbamos a morir, está claro, pero... me hizo sentir mucho más miedo y respeto por los coches y la circulación.

    Perdona por el texto tan largo, ¿podrías darnos algún consejo? Además se puso en marcha una alerta de frenos, así que hoy lo llevamos al mecánico, mi chico piensa que rompió algo y yo también, aunque le he dicho que no, que será casualidad... pobrecito... no sé muy bien qué hacer...

    Gracias y un fuerte abrazo.

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    1. Primera parte.

      He contestado este comentario por correo electrónico al día siguiente, pero cometí el error de no hacerlo aquí en su momento cuando puede haber personas que tengan similares problemas y pueda serles útil la respuesta, así que voy con ella. Mejor tarde que nunca.

      En primer lugar gracias a ti, por leerme, fijarte en mi trabajo, y decirme que te han sido de alguna ayuda mis palabras. Es una alegría.

      En cuanto a ti, entiendo que te defiendes más o menos con el coche y me parece muy bien que quieras aprender más, pero no te preocupe, ocúpate poniéndote a la faena y seguro que lo harás; de momento, ve asentando lo que sabes, trabaja y practica sobre lo que ves objetivamente que haces bien, mejor sin prisa porque es peor, la clave está en mantenerse dentro de los límites propios (todos los tenemos) y no forzar, tampoco es necesario meterse en situaciones sin estar seguros de poderlas controlar. Al principio parece que vamos muy lentos, pero en menos de lo que parece se avanza mucho. Piensa que llevas los pies en los pedales y las manos en el volante, si levantamos la vista con la espalda bien apoyada en el respaldo del asiento (sin que la cabeza toque en el reposacabezas) podemos ver con sobrada antelación lo que hay por delante y lo que puede pasar, lo importante es anticiparse, darse tiempo para actuar y aprender a leer la carretera y sus circunstancias, ¡pero está a la vista! Y en cuanto veas algo que te obligue a modificar trayectoria o velocidad, o ambas cosas, comienza a actuar con mucha suavidad, aunque te parezca que hay tiempo de sobra, que igual lo hay, pero cuando lo sepas con toda certeza, si ya estabas frenando, por ejemplo, y no hace falta, basta con levantar el pie y volver a acelerar suavemente si es necesario. Si te equivocas, pero actúas con tiempo y suavidad, a quien te siga, a lo sumo, podrás causarle una ligera molestia, pero nada más; y si a cuenta de eso te llama la atención... hazte la sueca. Nadie somos perfectos y todos cometemos errores, conduciendo, si no son muy graves y súbitos, y se corrigen de inmediato (con suavidad), no dan lugar a ningún peligro.

      Es cierto que podemos vernos en situaciones de grave riesgo a cuenta de barbaridades que hacen otros, pero, afortunadamente, son casos mucho más excepcionales de lo que parecen. De todos modos, en principio y en general (hay muy pocas excepciones): mantén trayectoria y frena, baja la velocidad cuanto sea necesario, después si no hay más remedio modifica un poco la trayectoria ¡pero con mucha suavidad! Evitarás salir de la vía o invadir sentido contrario, o perder el control. La inmensa mayoría de las situaciones de peligro se solucionan frenando, incluso deteniéndose, si es necesario, y manteniendo la posición.

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    2. Segunda y última parte.

      Respecto a tu novio, si manifestar tu miedo de forma tan expresiva ha herido su autoestima, puesto que te has dado cuenta, seguro que es una herida que puedes reparar sin mayor dificultad hablando con él y sin que deje ninguna cicatriz. Es más, seguro que a estas alturas ya está arreglado. Es muy difícil acompañar a alguien que comienza a conducir sin estar entrenado para ello. Si lo pasas mal evita hacerlo. ¿Cómo ayudarle? Llevando tú el coche hasta un lugar tranquilo y seguro y dejando que él practique solo en ese sitio.
      Si se le cala mucho el coche, que practique arrancando y parando un montón de veces en terreno llano y recto sin tocar el acelerador, así cogerá bien el tacto al embrague, y el pie derecho que lo lleve encima del pedal del freno, preparado pero sin tocarlo, salvo cuando haga falta. Tú puedes estar fuera del coche, alejada de sus posibles trayectorias, por si acaso, dando un paseo por la zona sin perderle de vista y dispuesta a ayudarle cuando él te lo pida; pero déjale que pelee y trabaje. Es importante definir objetivos y asegurarse que se consiguen, como: llevar la trayectoria perfecta, graduar bien y muy suave la velocidad, lograr frenar y detenerse con mucha suavidad y sin que el cuerpo se mueva de su sitio. También puede ir observando cómo conduces tú, y transmitirle lo que piensas sobre lo que observas y decides en voz alta, sin entrar en discusiones. Podéis grabar con los móviles cómo haces tú la iniciación de marcha, por ejemplo, y cómo la hace él, cómo efectuáis las detenciones... Y luego comparáis y habláis tranquilamente a coche parado.

      Que se cale el coche, en sí, no tiene mayor problema, pero agobia y distrae mucho, y es imprescindible no salir a vía pública sin hacer que esa sea una posibilidad remota. Es un error que todos cometemos alguna que otra vez, pero puede ser menos inocente de lo que parece. Seguro que te ha pasado alguna vez, que a cuenta de una calada, el coche pega un tirón hacia adelante, luego se clava, pero antes igual recorre un par de metros, imagina si estabas en un “stop” y en ese momento aparece alguien con preferencia, o un peatón que cruza por delante de uno... En ocasiones tiene peligro, cuidado. Además, creo que es evidente para todos que antes de trabajar con un coche hay que tener dominio en su manejo, y lo mejor es hacerse con él en espacios que sean lo más parecidos posible a un circuito cerrado, a muy baja velocidad y sin arriesgar nada. No he visto conducir a tu novio, pero, como comento en la entrada, puede que estuviese bien plantearse dar algunas clases en la autoescuela buscando un profesor que no esté obsesionado con el examen y que verdaderamente le dé las claves para ampliar sus limitaciones con toda seguridad. Además, cuando se tiene carnet, bien se pueden dar clases “a la carta”, confeccionando la misma entre alumno y profesor.

      Dices: “a 20 por hora no íbamos a morir, está claro, pero...” Bueno, a ver si me explico, porque desde luego mi intención es totalmente contraria a generar miedo, pero desde luego a 20 km/h, y menos, se puede matar o morir en coche, en bici, andando... Basta con ponerse en la trayectoria de otro que va más rápido, por ejemplo; caerse por un barranco, ver cualquier cosa que en un instante nos provoque el pánico y que nos haga pisar el acelerador a fondo cuando la intención era pisar el freno...

      En cuanto a la alerta de frenos, es casi imposible que salte por algún error que hayáis cometido conduciendo, a no ser que el freno de mano estuviese algo conectado, las pastillas desgastadas, error del chivato, algún error momentáneo de electrónica... Pero, como bien habéis hecho, debe comprobarlo un mecánico.
      ¡Saludos!

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  8. Muchas gracias por todos estos pequeños consejos que aportas porque van a venir de maravilla de cara al futuro, muy útil!

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    1. Es un honor recibir vuestros comentarios, ¡muchas gracias!
      ¡Saludos muy cordiales!

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  9. Pues yo me acabo de sacar el carnet y estoy ya con la compra del coche, da un poco de miedo, aunque mas que miedo es respeto a la carretera y no cometer ningún error ir solo y terminar de aprender, que al final es ir por otras carreteras donde no te has sacado el carnet y donde no has dado practicas.

    Muy buen articulo lo volveré a leer un día de estos, yo tengo que añadir algo sobre sacarse el carnet y es que conozco gente que se lo saca y luego no conduce... eso es una locura sacarse el carnet no conduce durante 1 año por que no tienes coche o lo que sea, cuando vuelvas a conducir será un gran problema y mira que dando clases cuando hay un parón de unas semanas por cualquier motivo te coges el coche otra vez y te sientes raro y algún error cometes y eso que vas con el profesor, toda esa gente que deja de conducir luego de salir de la autoescuela y lo retoma años después yo sinceramente no lo entiendo, pero bueno estas cosas pasan y puede pasar a cualquier por uno u otro motivo, pero no sería mejor apuntarse a la autoescuela tomar 2 o 3 clases al menos para refrescar la memoria y luego ir más tranquilo ?

    Yo creo que es mas recomendable eso a retomar la conducción con un familiar o bueno es lo que yo haría.

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