martes, 7 de octubre de 2014

LOS COCHES VOLADORES Y LA UNIÓN EUROPEA

Me encanta la idea, me ilusiona y entusiasma, la he acariciado y soñado mil veces; hasta hice mis pinitos con estudios y planos que, naturalmente, sólo veíamos e intercambiábamos otros dos amigos y yo. Siendo adolescentes dábamos por hecho que para el año 2000, como mucho, casi todo el mundo se movería en coches que volasen, y con un poco de suerte hasta viviríamos ese sueño. Pero es inviable. Bueno, en mi opinión, es absolutamente inviable. Y no por razones técnicas, en ese aspecto no hay ningún problema, hasta el precio podría ser relativamente asequible y rondar el valor de una autocaravana de tipo medio, como mucho.

Un buen proyecto de vehículo tierra-aire,
pero no puede aterrizar y despegar en vertical, necesita pista.
Fuente: www.thedetroitbureau.com
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Fundamentalmente, sólo se me ocurren dos escenarios posibles para los coches voladores:

Uno. Que un buen porcentaje de los automóviles actuales sean sustituidos por otros capaces de moverse en tres dimensiones. ¿Se imaginan el caos? Sería hasta un peligro asomarse a la ventana. Si bien es cierto, que el movimiento de muchos automóviles por el aire se podría llegar a realizar de un modo muy seguro utilizando una especie de control aéreo automático al que todos y cada uno de esos vehículos estuviesen conectados a través del software correspondiente. Pero esto sólo es factible en una atmósfera perfectamente estable, y, ¡vaya por Dios! La masa de aire en la que nos movemos será de todo menos eso: estable. 

En realidad vivimos en el fondo de un fluido enorme en constante movimiento que tiene masa y, para más inri, es invisible. Que yo sepa no existe programa informático que pueda prever todos sus movimientos en cada instante y lugar. Y dudo mucho que exista nunca a pesar de los grandes avances que se han hecho en los últimos veinte años en la predicción metereológica.

Dos. Que habitualmente se utilice el coche como tal, y cuando queramos o necesitemos volar vayamos en el coche volador hasta el aeródromo más cercano, despeguemos y al aire. Claro que para utilizarlo así no merece la pena el invento y es mucho más económico ir con un coche convencional hasta el campo de vuelo y allí despegar con un ultraligero, por ejemplo, que tengamos o alquilemos.


El segundo escenario es perfectamente factible actualmente y desde hace muchos años, lo descarto pues, no viene al caso; además, en él, volar no es un medio sino un fin. El quid de la cuestión está en el primero, en el que volar es el medio y el fin el transporte, es decir, utilizar de forma más o menos masiva un vehículo mixto aéreo y terrestre para los desplazamientos habituales que ustedes y un servidor hacemos en las ciudades en las que vivimos. Puedo imaginar el cielo de cualquier población lleno de pequeños coches voladores pululando de aquí para allá, sí; incluso, que por el movimiento de todos y cada uno de ellos, en sí mismo, sea imposible una sola colisión (o con una posibilidad muy remota), pero todos esos vehículos están dentro de un fluido llamado aire, y como tal, se mueve, de forma prácticamente imprevisible y dependiendo de una multitud de factores que no alcanzo a entender cómo demonios se pueden controlar. Ni los pájaros lo logran, aunque casi siempre saben cuándo pueden o no volar; claro que no están sujetos a horarios ni tienen más compromiso que seguir su instinto.

Sólo hay que multiplicar un poco para percibir el caos,
por muy controlado que esté todo daría miedo hasta estar en casa.
Fuente: www.autopista.es
Por otra parte, todos esos artilugios voladores, ¿dónde aterrizan y despegan? Aunque lo hagan en vertical. Y hay otro problema muy serio sobre el que no logré encontrar ningún dato: la inmensa cantidad de energía que hace falta para tener a todos esos vehículos en movimiento. Cualquier objeto vuela si se le imprime la velocidad suficiente -otra cosa es cómo aterrice-, y para lograr esa velocidad es necesaria una fuente de energía muy caudalosa; no es lo mismo vencer la resistencia al avance en tierra que vencer la gravedad.

Hay dos principios básicos en aeronáutica que conoce perfectamente cualquier aficionado a este mundo. Globos aparte (no son aeronaves), cualquier objeto en vuelo necesita de una velocidad mínima para sustentarse en el aire, de lo que se deriva un principio básico de seguridad: volar alto y rápido. Cuando, por la razón que sea, se pierde la velocidad mínima de sustentación, un avión cae como una piedra, literalmente; pero si hay altura de sobra se puede recuperar velocidad y seguir volando. Un helicóptero (y unos pocos aviones) puede mantenerse en el aire con velocidad cero (vuelo estacionario) pero a costa de consumir muchísimo combustible. Con los coches voladores, incluso en ciudades muy grandes, se harían multitud de vuelos muy cortos, los aterrizajes y despegues tendrían que ser verticales, o casi, luego el consumo de energía sería brutal... Hasta donde yo alcanzo, creo que este, por sí sólo, es un problema insalvable.

Me parece tan idílico como ideal. Sin duda, existirán excepciones;
pero que se generalice esta imagen es imposible.
Fuente: www.dailymail.co.uk
¿Y el factor humano? ¿Serán muchas las personas que quieran moverse así? Pienso que no, al menos a la hora de la verdad, aunque quizá en una posible encuesta se obtuviese un resultado abrumadoramente afirmativo, somos así de retorcidos, qué se va a hacer. Pero el cuerpo humano necesita un periodo de adaptación a las sensaciones que genera moverse en tres dimensiones y dentro de un fluido, ya sea buceando o volando; y no es lo mismo viajar como pasajero en un avión comercial que ir en cabina y a los mandos.

Si me he extendido en este asunto de los coches voladores es por culpa de la Unión Europea, si no, sólo lo hubiese mencionado, a pesar de que me gusta mucho este tema. Pero hace unas semanas oí por la radio que la Unión Europea había decidido impulsar la utilización de coches voladores para el transporte individual de personas con el fin de hacerlo viable en un futuro próximo. Me llamó muchísimo la atención, al tiempo que pensé que había oído mal, así que busqué en la prensa escrita a ver qué encontraba y efectivamente di con una pequeña noticia en un periódico que contaba lo mismo. Me la leería por lo menos tres veces, no me lo podía creer; pero estaba enredado con otros asuntos y olvidé hasta el periódico en que la vi, después la busqué por Internet y algo encontré (dejo enlaces al final), con lo que no di (y bien que lo siento y les pido mis disculpas) es con la cifra que leí en alguna parte referente a la cuantía con la que la UE financia una parte del proyecto, tomen aire: 5.000 millones de euros. 

¿Han recuperado el aliento? Sí, han leído bien: 5.000.000.000 €. ¡Un escándalo! En mi opinión, un verdadero escándalo. Y perdonen que me repita tanto, pero es que no logro salir de mi asombro. ¿En manos de quién estamos, por Dios? Los españoles, por desgracia (y aunque no seamos del todo inocentes) estamos bastante acostumbrados a las extravagancias, robos y despilfarro de recursos por parte de nuestros “iluminados” políticos, sin embargo, uno tiende a pensar que allende los Pirineos ni hay tantos “iluminados” ni son tan osados, mas parece muy claro que nuevamente se hace cierto el famoso refrán de que “en todas partes cuecen fabes”.

Volar alto es un factor básico de seguridad. Aquí por partida doble, ya saben,
la envidia es fuente de muchas maldades y ese coche volador está a tiro de piedra.
Fuente: www.industrytap.com
No sé a ustedes, pero a mí estas cosas me dan miedo, terror, pánico... Y no puedo evitarlo, me ponen muy triste, y mire usted que me encantan aviones, coches y montañas... Pero, si hasta en mi muy modesto saber y entender, esto de ir de casa al trabajo en un coche que vuela me resulta una inapelable quimera imposible sólo digna de tener en cuenta en divertidas conversaciones entre amigos... ¿Qué harán, con respecto a tantas cosas que ignoro? 

Doy por seguro que quienes han decidido tamaña inversión saben de sobra lo que conté más arriba sobre esos principios básicos del vuelo, y quizá mucho más. ¿Entonces? ¿Acaso se ha descubierto una fuente de energía inagotable, barata y que no contamina? ¿Tal vez este estudio es una tapadera con un fin bien distinto e inconfesable? No sé qué pensar, pero las teorías conspiratorias nunca me han seducido, al final, creo que muchas veces, incomprensibles decisiones de todo tipo se toman simplemente por personas ebrias de un cóctel muy peligroso de ambición, poder, avaricia y estupidez. El factor humano, tanto en su grandeza como en su miseria, creo que siempre acaba siendo determinante.

Esteban

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Enlaces relacionados: Pueden ver uno de un blog oficial del diario 20 Minutos aquí; Otro del mismo blog y diario, aquí. Y un tercero muy interesante de El Periódico Venezolano, aquí.

14 comentarios:

  1. Felicitaciones Ha sido un placer leerte y conocerte

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    1. Muchas gracias por tu visita y comentario, Mario. ¡Bienvenido!
      Con tu permiso, en breve me pasaré por "tu casa".
      Un saludo muy cordial.

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  2. Tengo la sensación de que hemos perdido el norte y cada vez invertimos más en pijadas para ricos que en cosas útiles, prácticas, simples y baratas de las que nos podamos beneficiar todos. En fin, y lo peor es que, por lo que leo, esto sea desde el presupuesto público.
    Justo hace pocos días en el blog de D. Arturo de Andrés se comentaba el problema del deslumbramiento. Hay infinidad de problemas comunes a tratar antes de ponerse a volar con el coche. Pero quizás no son tan glamourosos y no reciben tanta financiación. Una pena.
    Y lamentablemente en toda Europa, por más que muchas cosas les funcionen mejor, el nivel educativo ha bajado y el neoliberalismo ha ganado mucho terreno, y eso se nota. Saludos!

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    1. Completamente, brújulas y sextantes ya no se saben utilizar y los GPS están trucados. Es una vergüenza. Con la cantidad de cosas mucho más importantes y graves que hay que atender. Es más, a mi entender, ni en época de bonanza se debe financiar un proyecto así con dinero público.
      Otra cosa que me sorprendió mucho fue aquel proyecto de Volvo de conducción autónoma que consistía en ir varios coches detrás de un camión... ¿Pero qué tontería es esa? Y también lo financió la UE. Increíble.
      Si te digo la verdad, en cuanto al neoliberalismo, casi me da igual (hasta cierto punto, claro) qué corriente ideológica asuma el poder. De momento, me daría con un canto en los dientes si el dinero de los gobiernos estuviese bien administrado. No le tienen, ni nos tienen, ningún respeto. En fin, paro el carro porque me cabreo mucho.
      Buen fin de semana. ¡Saludos!

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    2. Sí, era el proyecto SARTRE. No sé si aún sigue. Tampoco me gusta del todo la filosofía de la 'visión cero' (el objetivo de la cual es que no haya muertos ni heridos graves en coches Volvo en 2020). Aún teniendo en cuenta lo seria que ha sido siempre Volvo en seguridad, a mí me parece que por más seguro que sea un coche no hemos de olvidar que siempre va a ser posible matarse con él. Olvidar este punto es repetir la historia del Titanic.
      Saludos!

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    3. Espero que no, por lo menos que no sigan tirando más dinero. Pero era una idea tan ridícula eso de ir por la carretera como patitos... No entiendo cómo se pudo gastar un sólo euro en un proyecto que desde su primera lectura era rechazable. Y encima para que Google les diera toda una lección de economía y eficacia cuando presentaron su coche autónomo, imagino, que además financiado sin dinero público.
      Lo de la "visión cero", es otra que tal baila; pero lo has explicado de maravilla con un ejemplo perfecto. Cómo nos cuesta aprender. Aunque, para mí, que el problema no es ese, sino buscar medios y formas de llamar la atención y engañar para transferir dinero de todos a manos de unos pocos.
      ¡Saludos!

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    4. Exacto. El uso de palabras gancho como 'seguridad vial' sirve para atraer inversiones y/o justiificar estas transferencias monetarias. ¿Quién se va a negar a algo que es para salvar vidas? Además nuestra fe absoluta en la tecnología nos impide ver maneras muy efectivas y económicas de mejorar la 'seguridad vial' como vendrían a ser las relacionadas con la formación de los conductores-pero para las cuales no hace falta 'crear una app'.
      Saludos!

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    5. Así es, Elisa. Estoy completamente de acuerdo. ¡Saludos!

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  3. que maravilla
    Jamas me lo hubiera imaginado
    volando con un auto alado
    me gusta este texto me gustaria tenerlo ya y empezar a volar a todos lados
    mil besos

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    1. Cierto, una maravilla. Pero en abstracto, como divertimento, conversando entre amigos, tomando un café (o mate), unas copas de vino... Igual, hasta saltando de idea en idea surge una práctica y útil, a veces sucede. En este caso, Mucha, creo que se hace cierto el famoso dicho que dice "cuidado con lo que sueñas no vaya a ser que se haga realidad". Las fantasías de todo tipo, en general, creo que están bien; mantienen la mente engrasada, avivan la imaginación, pero algunas es mejor que no salgan nunca del mundo onírico, ¿no crees?
      Te envío un abrazo que ni necesita vehículo, va teletransportado.

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  4. Debo confesar que está futurista entrada me desbordó.
    Aunque hayamos superado el año 2000, como mencionas al principio, creo que debemos seguir con los pies en la tierra y esa idea voladora se me va de las manos.
    No quería terminar sin mencionar aquella canción que decía:
    Volare uo,uo.... cantare uoooooo.
    Saludos para todos

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    1. Y tanto que se nos va de las manos, Manuel, y además llevándose una pequeña parte de nuestro dinero, que, claro, multiplicado por millones, bien podría aliviar, quizá hasta eliminar, el sufrimiento de algunos cientos de miles de personas. Da hasta miedo pensar en tantas decisiones que toman por nosotros sin tan siquiera saber por dónde les da el aire, y en este caso hasta es literal.
      Un abrazo.

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  5. Sería una maravilla!! Aunque no parece viable por las razones que expones. Qué pena!

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    1. Mejor así, que no hay paraguas que nos protejan de coches voladores.
      Muchas gracias por seguirme y por vuestra visita y comentario. ¡Bienvenidos!
      ¡Saludos!

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