miércoles, 24 de junio de 2015

ABS, ESP y MENTIRAS EN TELEVISIÓN (1)

ABS. 
Es un sistema de seguridad activa que evita el bloqueo de las ruedas cuando hacemos una frenada intensa o de emergencia. 

Bloquear las ruedas significa que estas dejan de girar y su velocidad es igual a cero, pero el vehículo sigue en movimiento en tanto las ruedas son arrastradas por él sobre el pavimento. De ahí las trazadas negras que a veces vemos sobre el asfalto: goma quemada por el rozamiento y pegada a él. En tanto las ruedas son arrastradas, el coche seguirá “recto” por más que la dirección se gire a un lado u otro. Sí, parece mentira, pero es cierto.

Las ruedas se bloquean con más facilidad cuanto más deslizante
esté la calzada o más desgastados los neumáticos, principalmente.
Fuente: www.autobild.es
Más preciso que decir “recto” es decir que el coche mantendrá la trayectoria que llevaba, aunque se suele torcer algo debido a irregularidades del asfalto, a que la calzada siempre está algo abombada para canalizar el agua a las cunetas, a peraltes y a distintos coeficientes de rozamiento con los que se puede encontrar una rueda con respecto a otra.  Sobre estos factores no podemos tener ningún control, pero lo importante es saber que es imposible dirigir la trayectoria del automóvil mientras las ruedas arrastren y cómo evitarlo.

¿Solución? Quitar presión en el pedal del freno al primer síntoma de bloqueo; volver a frenar muy fuerte, volver a quitar presión... cuantas veces sea necesario, teniendo en cuenta que, si fuese imperativo y posible, aprovechando los momentos en los que las ruedas dejan de estar bloqueadas podemos dirigir el coche hacia donde queramos. 

Lo dicho no es fácil ni surge por instinto, además, una frenada fuerte va asociada a un peligro -imaginario o real- que percibimos inmediato, creado por una falta de atención o por lo que sea, al caso da lo mismo. Pero hacerlo está al alcance de cualquier conductor que se lo proponga. Bastan tres cosas:
  1. Aguantar el susto postergando dejarse llevar por el miedo (por eso a veces temblamos como una hoja nada más pasar un peligro). 
  2. Entrenar, no es necesario mucho, pero algo sí. Y en circuito cerrado, claro.
  3. Hacerlo muchas, muchas veces con el simulador que construyamos con nuestra imaginación
Ojo con la última condición, porque no puede ser sustituida por el entrenamiento en circuito.

Por muy bien que lleguemos a actuar ante un bloqueo de ruedas, existe un sistema que, proveniente de la aviación, modula la presión en el circuito hidráulico de frenos con mucha más precisión y, sobre todo, mucho más rápido que el conductor más experto: el ABS. Y su funcionamiento es más eficaz cuanto más fuerte pisemos el pedal del freno.

¿Cómo utilizar el ABS? Pisando los pedales de freno y de embrague a la vez. El pedal del freno debe pisarse muy, muy fuerte; el del embrague basta con mantenerlo completamente a fondo, pero si se hace con una fuerza similar tampoco pasa nada. Al hacerlo así, notaremos en el pedal del freno vibraciones por los continuos cambios de presión que genera en el circuito de frenos para que las pastillas abran y cierren sobre los discos (el pisar y aflojar que decía antes) y también se suelen oír unos ruidos. Todo perfectamente normal -es la naturaleza del sistema-, y en todo momento podemos dirigir el coche hacia donde queramos al tiempo que se baja la velocidad. 

Testigo de ABS
Fuente: memolira.com
El pedal del embrague es necesario mantenerlo completamente pisado a fondo para evitar que el motor se cale (se pare), lo que dejaría a la electrónica sin vida al no recibir energía eléctrica y al ABS sin poder funcionar. Lo dicho antes sobre prácticas y, sobre todo: trabajo con el simulador de nuestra imaginación, es igual de válido y necesario para trabajar con el ABS.

Es muy importante ser perfectamente conscientes de que el ABS no reduce las distancias de frenado, propiamente dichas; sí se puede afirmar en cambio, que el ABS logra una frenada lo más eficaz posible. Milagros, como decía un compañero con el que tuve la suerte de coincidir y algún día hablaré de él, “pocos y a Lourdes”. Así pues, por más que conduzcamos un coche cuyos sistemas de ayuda al conductor pudiesen llenar un folio de siglas, eso no nos relevará del trabajo y esfuerzo de conducir con nuestra máxima atención, mantener distancias de seguridad adecuadas, anticiparnos cuanto podamos a lo que pueda pasar en la vía y sus cambiantes circunstancias eligiendo una velocidad proporcional a las mismas, etcétera. Recuerden siempre, que por más entusiasmo que pongan publicidad y fabricantes en las bondades de sus inventos, vendedores de coches, amigos, familiares, “expertos” de mil tipos y demás; ningún software es capaz de abolir una sola ley de la física. Ni la más elemental.

Testigos más habituales del control de estabilidad.
Fuente: www.maskilometros.cl
Estoy convencido -quizá erróneamente, ojalá- que “las nuevas tecnologías” se han convertido en las vacas sagradas de nuestra sociedad, en auténticos ídolos -de purpurina dorada y pies de barro- que han tomando el espacio de la religión. Y, ya saben, no hay fe más peligrosa que la del nuevo converso. 

ESP
Es otro sistema de seguridad activa que evita, en la medida en que la física lo permita, que el coche derrape del eje delantero, trasero, o ambos. Es un control de estabilidad que, según fabricantes, se denomina con las mencionadas siglas, u otras: VDC, DSC, ESC... Pero todos funcionan de un modo similar; me quedo con ESP, creo que es la más extendida.

Cuando los múltiples sensores -algunos compartidos con el ABS- detectan que el coche comienza a derrapar, el sistema hace que actúe el freno de cualquiera de las ruedas tantas veces como sea necesario, de forma independiente o combinada, para devolver al vehículo otra vez a su trayectoria; al mismo tiempo y si es necesario, también puede restar fuerza del motor independientemente de lo que acelere el conductor. Creo que pueden verlo muy claramente aquí.

Cuando el sistema está en funcionamiento se enciende de modo intermitente un testigo en el salpicadero. Este testigo permanecerá encendido de continuo si el conductor decide desconectar el sistema, lo que no es posible hacer en todos los coches pero sí en algunos, y en ciertos modelos hasta de forma parcial. Generalmente, lo ideal es llevarlo siempre conectado, salvo en algunas situaciones con nieve o hielo, si queremos conducir al límite en un circuito... En todo caso, conviene tener una buena razón para hacerlo y saber perfectamente lo que hacemos. El ABS, en cambio, nunca se puede desconectar.
Subviraje: derrape del eje delantero.
Sobreviraje: derrape del eje trasero.
Fuente: nosoloingenieria.com
En los coches que llevan distintos programas de conducción: sport, económico o invierno son los más habituales, cuando se elige uno de ellos, el sistema ajusta los parámetros de los sensores y el software que lo gobierna de forma específica. 

La entrada en acción del ESP siempre conlleva una disminución de velocidad que, salvada la situación, se puede recuperar acelerando con suavidad.

¿Cómo utilizar el ESP? Cuando el sistema de control de estabilidad está en funcionamiento sólo hay dos cosas que podemos hacer: 
  1. Como siempre, evitar dejarnos llevar por el pánico. 
  2. Dirigir el volante hacia donde queremos ir. 
Si se nos viene a la mente la idea de hacer contravolante -puede ocurrir, aunque nunca lo hayamos hecho, por lo que hemos visto u oído- desecharla por completo. Manotear con el volante sólo dificultaría el trabajo del ESP, retrasaría su labor, e incluso puede hacerla completamente ineficaz al verse el sistema desbordado por una sucesión de órdenes contradictorias. Recuerden: Solamente hay que dirigir el volante hacia donde queremos ir, el control de estabilidad hará el resto.

Ahora bien, ese último punto tiene su miga: ¿Sabemos realmente hacia dónde queremos ir? ¿Estamos mirando bien? Todos lo hemos visto y podemos ver, en muchas ocasiones, con todo tipo de vehículos e incluso andando, algo similar a esto: un peatón entra inoportunamente en la calzada y se pone en la trayectoria que lleva un automóvil, el conductor del mismo se queda mirando para la persona que cruza y dirige el coche hacia ella, sin quererlo, pero hacia ella. Normalmente no pasa nada, a Dios gracias, pero ese es el paso de un peligro potencial a real en menos de un segundo. 

Suele olvidarse bastante que un derrape puede convertirse en un vuelco.
Fuente: www.mascoche.net
Ante esa situación, bastante habitual, lo primero es frenar manteniendo la trayectoria; y si no fuese suficiente, fijar la vista en el espacio libre y dirigirse a él. Hay que enfocar la atención en la solución, espacio vacío, hueco libre, agujero sin nada. 

Esto requiere entrenamiento, pero es muy fácil: 
  • Utilizar el simulador que hemos construido con nuestra imaginación. 
  • Ponerlo en práctica cada vez que conducimos.
Por cierto, ¿ya han construido su simulador? ¿Lo utilizan y renuevan sus programas? ¡Espero que sí!

10 comentarios:

  1. Reconozco que para esto fue estupendo ir al curso de conducción segura que hice hace un par de años. Sinceramente, uno no haría según qué con su coche o no se atrevería, pero con otro coche y en circuito...Y la verdad es que sólo así sabes cómo se comporta el coche en el límite.
    Lo más curioso es que (con ABS) es tan simple como dices: frenar a fondo (en coche automático) y mirar a dónde queremos ir. Con decirte que yo lo hice bien...
    Otra cosa es que cada vez se oyen más accidentes raros de gente que apretó el acelerador sin querer....quizás hemos de practicar a llevar, en sitios 'delicados' el pie sobre el freno, porque si no parece ser que en medio del susto se aprieta el pedal contrario a lo que queremos. ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Elisa. Es necesario probar, experimentar, vivir y sentir las sensaciones en el cuerpo. Da mucha seguridad, hace que uno se sienta objetivamente capaz.
      Y no me extraña que lo hayas hecho bien, estabas muy bien preparada mentalmente y te has tomado (y tomas) el hecho de conducir de un modo totalmente responsable y serio. Es una consecuencia lógica fruto de tu esfuerzo.
      Lo de pisar el acelerador a fondo ante un pequeño susto o error, ambos sin mayores consecuencias, es un fenómeno muy de este siglo, antes del 2000 era muy raro verlo, sin embargo de ese tiempo acá es relativamente frecuente; y te hablo de la autoescuela, después, en bastantes personas persiste la tendencia y...
      Creo que tiene mucho o todo que ver con una actitud muy pasiva y fatalista, muy de dejarse llevar. En el siglo pasado, he conocido personas de todas las edades que actuaban con mucha torpeza en el coche, pero peleaban, luchaban, actuaban... ¡no se rendían! Y esa es la actitud, porque aunque se equivocasen y a veces nos diesen sustos gordos, esos errores eran fáciles de corregir: sólo había que explicar la técnica y entrenarla un poco. Las ganas y la decisión de hacerlo bien y no dejarse matar las tenían bien arraigadas. Creo que por ahí está la raíz principal del asunto.
      ¡Saludos!

      Eliminar
    2. Sí, creo que es muy importante haber sentido un 'trombo' (¿se dice así?), como dices, da mucha seguridad conocer la máquina que llevamos. Creo que buena parte del miedo a conducir se puede eliminar practicando en circuito y abriendo el capó, porque buena parte del miedo viene del desconocimiento-y por tanto desconfianza-de la máquina.
      No sé a qué se debe lo de apretar el acelerador, pero da respeto que pueda pasarnos un día. Yo por si acaso entreno: pie en el freno, pie en el freno, pie en el freno (excepto cuando se acelera voluntariamente, claro). También creo que ahora se conduce -en comparación con los años 80- con menos atención. Es algo más 'cotidiano', con todo lo que esto comporta. ¡Saludos!

      Eliminar
    3. “Trompo”, estimada Elisa. Perdona, ya sabes que es sin malicia, pero me hizo mucha gracia lo del “trombo”, sobre lo que tu sabrás mucho más que yo porque son esos coágulos de sangre que obstruyen las venas y pueden tener consecuencias fatales, ¿no?
      Hacer un trompo es hacer que el coche gire sobre sí mismo derrapando, últimamente también lo llaman hacer un “cero” o un “donuts”.
      Yo también creo que el conocimiento elimina el miedo, es como cuando estamos en la cama y oímos un ruido, si no lo identificamos nos hace sentir inquietud y temor, en cuanto sabemos la causa seguimos durmiendo tranquilos. O nos levantamos como un rayo para cerrar ese grifo abierto... o lo que sea.
      En cuanto a apretar el acelerador involuntariamente, no temas, a ti no te pasará. Estoy seguro, y te lo digo muy en serio. No obstante, está muy bien que hagas ese entrenamiento que dices, aunque seguramente ya lo habrás convertido en un hábito. Acelerar en lugar de frenar, no me ha pasado nunca; incluso con los alumnos era algo bastante excepcional, hasta más o menos llegado el cambio de siglo, cuando poco a poco comenzamos a verlo con bastante frecuencia, y reiteradamente en una misma persona (siempre jóvenes) lo que aún resulta mucho más raro.
      Por los años 80 carreteras y coches eran mucho más selectivos y muchos errores que hoy no tienen ninguna consecuencia antes se pagaban muy caros, así que, o se espabilaba uno o las posibilidades de sobrevivir en la carretera se reducían drásticamente. Ahora parece que muchas personas carecen de instinto de supervivencia, es algo asombroso que se observa en mil tipos de situaciones y que supongo que, entre otros factores, influye mucho la sobreprotección que tantos padres dan a sus hijos. He visto muchas cosas “raras”, una de ellas es que bastantes jóvenes (hombres) después de tener una avería o un golpe con el coche en lugar de llamar al seguro o al 112, ¡llaman a su madre! Y luego es ella quien llama para pedir ayuda... Desde luego, en mi primera juventud, eso ni se nos pasaba por la cabeza; es más, si podíamos evitar que lo supieran en casa lo hacíamos. En fin.
      ¡Saludos y buen fin de semana!


      Eliminar
  2. Gran consejo el de no dejarse llevar por el pánico, saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Boris. Efectivamente, esa es la primera condición, creo que para cualquier situación de riesgo. Y no es tan difícil, si realmente somos conscientes de lo vulnerables que somos, de lo rápido que pueden cambiar las cosas, y si nos preparamos mentalmente para ello.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Olá, Esteban
    Mais uma importantíssima "lição"!
    Conduzo há... milhares de anos -:))) mas sempre aprendo algo quando aqui venho.
    É que conduzir todos conduzem, basta tirar a carta de condução, mas fazê-lo com segurança... nem todos fazem.
    Continuarei a vir sempre que possível. Gosto do modo como explicas as coisas.
    Bom fim de semana.
    Um abraço
    MIGUEL / ÉS A MINHA DEUSA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Olá Miguel!
      ¡Gracias, me alegro mucho! Eso es lo importante, que pueda ser de alguna utilidad lo que escribo. Siempre me siento muy agradecido con quien tiene la amabilidad, paciencia y atención de leerme, y más, cuando como es tu caso, encima hablamos lenguas diferentes, que por muy hermanas que sean siempre añaden dificultad(¡dichosa Torre de Babel!).
      Siempre serás bienvenido y te agradeceré que lo hagas; por supuesto, también puedes preguntarme lo que quieras, intentaré contestarte con mucho gusto.
      ¡Buen fin de semana!
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  4. Espero en un momento dado acordarme de estas recomendaciones, y sobre todo, aguantar el susto. Un fuerte abrazo Esteban, me despido ya de ti hasta Septiembre por el Verano. @Pepe_Lasala

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puedes, amigo Pepe. Ni lo dudes. Aunque, si nunca lo has hecho, cuando tengas ocasión te recomiendo vivamente que hagas un curso de perfeccionamiento en un circuito, seguro que no te arrepientes.
      Pues hasta septiembre, disfruta esta preciosa estación y cuídate del sol, está muy fuerte.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar