Firma invitada.
Tengo muy presentes pasajes del Evangelio que no sólo recuerdo desde hace muchos años, también los hice míos y me acompañan siempre. Uno de ellos es aquel que dice: “Por sus obras les conoceréis”. Luego, sobre la firma invitada que hoy traigo aquí, apenas diré nada, haciendo click en su nombre tendrán cumplida información.
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| Conozco más de un piloto "muy hombre" que no se atreve a volar este avión. Pero la señora Ghislaine Facon, sí. Y lo hace muy bien. Pueden verlo aquí. |
Además de ser todo un honor, me alegra especialmente que haya aceptado mi invitación y se lo agradezco enormemente. La autora del artículo es una mujer que, aunque legalmente no lo sea, se considera a sí misma como una conductora novata. En mi opinión no lo es porque, a pesar de los pocos años de vida de su permiso de conducir y del pequeño número de miles de kilómetros acumulados, su actitud -ya quisiéramos todos que la tuviesen la mayoría de los supuestos expertos conductores que ruedan por nuestras carreteras-, es la clave, supongo que para todo, y la de esta mujer es inmejorable.
La autora del artículo es una constante seguidora y comentarista de este blog, cosa que nunca le agradeceré lo bastante, y en él, relata su experiencia en el primer curso de conducción segura, perfeccionamiento, o como quieran llamarle. Curso, que deberían hacer cuantas personas conducen, por tan imprescindibles. Así que les recomiendo vivamente seguir su ejemplo y su blog, posiblemente, algún día, lo celebrarán. Con ustedes: Elisa Alòs.
UNA NOVEL EN UN CURSO DE CONDUCCIÓN SEGURA
Como tantos otros noveles hay un momento en que me planteé hacer un curso
de conducción segura, pero dudaba de si me sería útil, o si era demasiado
pronto. No entendía claramente a qué
público iban dirigidos y, claro está, no quería ni tirar el dinero en un curso
donde no aprendiera por tener un nive demasiado bajo, ni dejar de vivir esta
experiencia que me parecía muy interesante y útil.
Finalmente me decidí a hacer el curso. Y de hecho, tras hacerlo, he pensado en que sería muy interesante hacer
varios cursos de conducción en lugares diferentes. Me gustaría poder explicar
mis experiencias de cara a que un novel de, pongamos 10.000 km, pueda
aprovecharse de ellas para decidirse por un curso u otro según sus preferencias
personales. No sé si la economía tirará para tanto, pero es algo que me
gustaría hacer.
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| Fuente: Fast Parcmotor |
Mi primera experiencia fue el mes pasado en Fast Parcmotor (Castellolí,
Barcelona). Mi valoración global es que me alegra haber hecho el curso. Creo
que el simple hecho de haber practicado frenadas con esquiva sin ABS justifica el
haber asistido. Os explico brevemente el contenido del curso y mis comentarios
al respecto:
Comenzamos con una breve explicación de cómo sentarnos al volante y del
impacto de la postura, no solo en la comodidad de la conducción sino también en
cómo se pueden agravar las lesiones en caso de accidente de no sentarnos
correctamente, lo que nos explicaron de manera muy pedagógica y clara. De todas
maneras hubo un punto en el que discrepo de lo que dijeron, y es sobre el tema
de ir sentados ‘bajos’, cosa que recomendaban, pero en este tema me convencen
mucho más las razones que expone el maestro Arturo de Andrés (ver por ejemplo: aquí),
quien aboga por no ir
demasiado bajo por implicar esto una pérdida importante de visibilidad.
El segundo punto del día consistió en un simulador de vuelco, punto que
sirvió para insistir en otra cuestión muy interesante: cómo colocarnos bien el
cinturón. Es importante no sólo abrocharlo, sino tensarlo bien, pues si
no, en caso de vuelco o cualquier tipo
de accidente no hará bien su papel. Y sobre todo: en caso de vuelco, tengamos
la suficiente sangre fría para no reaccionar desabrochándonos rápidamente el
cinturón, pues entonces el peso de nuestro cuerpo caería directamente sobre
nuestro cuello, con las graves lesiones que esto podría conllevar.
Después del simulador vino una explicación de cómo usar el volante, seguida
de un ejercicio práctico (un pequeño y sencillo slalom). El ejercicio tenía como
finalidad evitar ir cruzando innecesariamente los brazos, de manera que se
tenga mucha más precisión en el movimiento. La técnica que nos explicaron
consistía en comenzar moviendo el volante a pequeños giros, al estilo de lo que
hacían nuestros abuelos antes de la dirección asistida, e ir practicando hasta
conseguir fluidez. La verdad es que la técnica resultaba muy interesante y de
llegar a ejecutarla bien debe ser realmente precisa, pero creo que es difícil practicarla, hasta conseguir la fluidez
necesaria, fuera de un circuito cerrado. Si queréis podéis encontrar esta
técnica en el vídeo siguiente (minuto 4:20), está en catalán pero creo que se entiende bien.
Tras el ejercicio del manejo del volante vinieron las frenadas sin ABS, con
ABS y las frenadas con esquiva. La frenada sin ABS y con esquiva fue el ejercicio que más me gustó. Para mi gusto, sobraron frenadas de ‘experimentar el bloqueo’
(frenadas donde entendí que había que frenar hasta el final, con lo cual
simplemente experimentabas la pérdida de dirección y ya está) y faltaron más
ejercicios para aprender a controlar y evitar dicho bloqueo en situaciones más
diversas.
Después de comer nos dejaron un rato ‘sueltos’ en el circuito pidiéndonos
que fuéramos más rápido de lo habitual para observarnos. Después de esto nos
explicaron, tomando como ejemplo la primera curva, la importancia de frenar
antes de llegar a la curva y cómo dejar de hacerlo gradualmente. Desde luego
que la diferencia entre el resultado del ejercicio ‘espontáneo’ y el segundo
fue abismal. De todas maneras yo he de decir que entendí muy bien cómo tomar la
primera curva, pero luego se me acumulaba la faena en las otras, especialmente
en las enlazadas, y hubiera necesitado una información más detallada sobre los
diferentes tipos de curvas. Fue esto una tremenda lástima, pues creo que es
precisamente en un circuito donde se puede
aprender más rápidamente a tomar correctamente los diferentes tipos de curvas que nos podemos encontrar en nuestras
carreteras. Así, de cara a conductores noveles, yo incluiría un módulo de
‘curvas’, donde no se tratara de correr, sino de conseguir la base y soltura suficientes
para circular correctamente en las circunstancias habituales.
Después de este ejercicio vinieron los contravolantes. Se trataba de entrar
en la curva y de que el compañero tirara del freno de mano en mitad de la
curva. Nuevamente entendí qué hacer en la primera curva, pero luego la faena se
extra-acumuló: ya no era sólo tomar curvas enlazadas, sino corregir
contravolante en ellas. Creo que los instructores se dieron cuenta de mi
‘sobrecarga’ e intentaron ayudarme yendo en el coche conmigo, pero cualquier
profesor sabe que es muy difícil improvisar explicaciones rápidas y eficientes,
entre otras cosas porque, para enseñar algo, hace falta convencer profundamente
al alumno de que eso es lo correcto y esto es muy difícil en circunstancias
rápidas e improvisadas. A pesar de la buena voluntad y profundos conocimientos de
mis instructores yo no entendí nada, pues me llegaba información, muy rápida,
que contradecía lo que siempre me han enseñado sobre las curvas (o al menos a
mí eso me parecía). Concretamente entendí –y ya no sé si me lo explicaron así o
yo lo entendí así- que no teníamos que acabar de soltar el freno hasta bien
dentro de la curva, lo cual no veo nunca hacer en carretera a nadie (excepto,
obviamente, en algunas curvas muy puntuales, como por ejemplo, en bajada y en
180º ). O sea y resumiendo, salí de este
ejercicio final profundamente liada y colapsada.
Teniendo en cuenta que existía la opción de hacer sólo las 4 horas de la
mañana, creo que esto sería, teniendo en cuenta mi nivel, lo que haría. De cara
a hacer curvas, he de decir que, en mi caso particular, me ha resultado más
eficaz escoger un tramo de carretera revirada e ir allá con un buen profesor de
autoescuela un par de horas. Eso, desde luego, depende de cada uno, de su nivel
y de muchos otros factores. Pero en mi caso ha sido así.
Me alegra mucho haber podido compartir mi experiencia en este blog. Muchas gracias desde aquí a mis instructores por su gran atención. ¡Muchas gracias, Esteban! Estoy a
vuestra disposición para cualquier pregunta que me queráis hacer.






















