Hace dos meses y dos días, el 6 de abril, publicaba una entrada con el título: “Glorietas y rotondas o la tiranía del mediocre” (pueden verla aquí). Como complemento de la misma, grabé unos vídeos que espero acabar de editar y publicar entre hoy y mañana*.
De momento van dos, si no me equivoco son los más largos, pero los controles de vídeo nos permiten -si queremos- reducir o eliminar el tiempo de espera en los semáforos y de alguna que otra detención más. Creo, con toda franqueza, que pueden ser útiles a bastantes personas, entre las que se pueden encontrar algunas que en un futuro inmediato, o actualmente, estén en alguna autoescuela con la intención de obtener su permiso de conducir. Especialmente para estas últimas, va esta advertencia: algunas de las trayectorias que se ven, NO se permiten en un examen práctico. Otras sí. Sin embargo, y aunque pueda parecer paradójico, creo que es muy recomendable que quien esté aprendiendo a conducir las estudie. Si surgen dudas, siempre pueden preguntar a su profesor/a y, por supuesto, yo también estoy dispuesto a contestar con mucho gusto. Para muchas personas que ya tienen carnet y conducen desde hace años, también les será útil. Y, a todas, les sugiero que combinen los vídeos con la lectura de la entrada que mencioné antes (pueden verla aquí), y sus comentarios.
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| Plaza Campuzano, en Bilbao. Y no, NO es peatonal. Pero engaña y confunde a todos: peatones y conductores. Pueden verlo aquí. Fuente: www.proyectosbilbao.com |
También quiero dejar constancia de seis puntos que son fundamentales:
1. Pasar bien y con seguridad una glorieta o rotonda, exige esfuerzo, trabajo y entrenamiento. Para quienes estén aprendiendo a conducir (y no sólo a ellos), Google Maps es una herramienta muy útil, que bien utilizada, ahorra clases y dinero.
2. Cuando estamos en el umbral de entrada de una rotonda, las trayectorias en curva que llevan los vehículos que están dentro y a los que debemos ceder el paso, crean la ilusión de parecer que están más lejos y que circulan más lentos de lo que realmente están y van; esa ilusión es tanto más falsa cuanto más a la derecha (o al exterior) circulen dichos vehículos, también resultan algo más difíciles de ver. Tanto el vehículo que está dentro, como el que va a entrar están en trayectoria de giro.
2. Cuando estamos en el umbral de entrada de una rotonda, las trayectorias en curva que llevan los vehículos que están dentro y a los que debemos ceder el paso, crean la ilusión de parecer que están más lejos y que circulan más lentos de lo que realmente están y van; esa ilusión es tanto más falsa cuanto más a la derecha (o al exterior) circulen dichos vehículos, también resultan algo más difíciles de ver. Tanto el vehículo que está dentro, como el que va a entrar están en trayectoria de giro.
3. Es imperativo preparar con antelación la entrada en la rotonda, tener en mente la trayectoria completa que haremos en ella (antes de llegar), y un “plan B”, por si no se puede. Ser conscientes, además, de que una vez dentro, manteniendo la posición podemos hacer giros completos hasta tener clara la salida o el cambio de carril que precisemos.
4. En base al punto anterior, es fundamental, que antes de entrar, tengamos hecha toda la tarea en el coche; es decir: que esté en la marcha adecuada y con la velocidad correcta para asegurarnos respuesta inmediata al pisar el acelerador, y bien colocado. Improvisar dentro con éxito, sólo está al alcance de conductores expertos (y no siempre) y bien conocedores de la máquina que manejan.
5. También es imperativo aprender a realizar cambios de carril en trayectorias curvas, utilizando los espejos y girando la cabeza (antes de ejecutar) para eliminar ángulos muertos. La mayoría de los problemas que se dan en las rotondas están causados por una deficiente observación.
5. También es imperativo aprender a realizar cambios de carril en trayectorias curvas, utilizando los espejos y girando la cabeza (antes de ejecutar) para eliminar ángulos muertos. La mayoría de los problemas que se dan en las rotondas están causados por una deficiente observación.
6. En muchos coches modernos, “gracias” a la asfixia a que la electrónica somete a sus motores, no pocas veces, la primera velocidad es la marcha ideal para evitar que pase esto: Llego en segunda, estoy sobre 15-20 km/h, el pie en el freno, acaba de pasar un coche y veo un camión, con respecto al cual, parece razonable que puedo entrar acelerando con decisión (no en plan de carreras, pero con decisión); suelto el freno (el coche ya está casi entero dentro), piso el acelerador (no a fondo) con ganas, y... de forma tan sorprendente como preocupante, el coche no gana ni un miserable kilómetro por hora de velocidad. El software que gobierna el motor entiende que voy a contaminar mucho con la demanda de combustible que hago y no me da ni una gota. Ni aunque sea para salvarme la vida. ¡Ni una gota! He vivido estas situaciones un montón de veces, gracias a los demás (¡gracias!) nunca me pasó nada, pero que nadie se confíe, jugaba con ventaja a bordo de un coche de autoescuela perfecta y muy visiblemente señalizado. Habrá quien no se crea lo que acabo de contar, le invito a que lo pruebe, en cuanto pueda, en un lugar tranquilo en el que nadie corra ningún riesgo. Se dará cuenta de que una vez ocurrido ese perverso efecto, la única posibilidad de salir con bien es pasar a primera con mucha agilidad, y si hay espacio, orillarse un poco.
Rotondas grandes y rápidas (19' 18'').
TURBO ROTONDAS
Rotondas grandes y rápidas (19' 18'').
Rotondas pequeñas y lentas (25' 10'').
Rotondas. Cuando el camino nos lleva (10' 44'').
TURBO ROTONDAS
Turbo rotondas de Grado, Asturias (19:46)
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| Este turbo rotonda NO está en Grado. Pero me parece un esquema sencillo y claro, Fuente: http://imageshack.us |
El pueblo asturiano de Grado (por allí siempre se dice “Grao”) fue el primer lugar de España en donde se construyeron las denominadas “turbo rotondas” y entraron en funcionamiento en 2009. ¡Cómo pasa el tiempo! Lo cierto es que lo supe en su momento porque lo leí en la prensa pero, aunque no lo tenía olvidado, el dato se quedó en alguno de esos cajones de la memoria que casi nunca abrimos. Y tampoco es que Grado lo visite con frecuencia, de hecho, igual hace veinte años que no iba por allí. También di por supuesto, que en poco tiempo, se prodigarían por doquier. Pero incomprensiblemente no fue así.
Hace unos días, se me ocurrió que podía pasar por Grado para ver y grabar esas turbo rotondas. Nada más entrar en la población -lo que es, no el centro, pero sí el casco urbano propiamente dicho- me encuentro con la primera turbo rotonda. Casi hasta decepciona, la idea es muy ingeniosa pero... diría que está expresada de un modo sencillo y nada ostentoso, tal como se supone que le corresponde, dado el lugar del que es originaria: Países Bajos.
| Grado, Asturias. |
Respecto a las bondades de las turbo rotondas, mantendré mi positiva opinión en cuarentena; me gustaría conocerlas en lugares con un paso de vehículos mucho más intenso. Y volver a Grado, repetir la experiencia y aprovechar para hablar con algún colega, policía municipal, taxista, repartidor, conductor de autobús... y también con alguna persona que conduzca poco. Desde luego, todos ellos ya tienen más que suficiente experiencia, a ver cuándo puedo pasarme un día entero por allí haciendo trabajo de campo.
| Grado, Asturias. Si el conductor del camión giró a la derecha por error, la marca vial no le permite corregir. |
Como dije, de esta primera visita a las turbo rotondas me traigo buena impresión. Son intuitivas y fáciles, te lleva el camino. Pero eso sí, es fundamental tener muy claro cuál es ese camino antes de entrar en ellas, pues no siempre -si uno se equivoca- se puede corregir dentro. Ya hace muchos años que no me importa perderme, pero no me gusta que me engañen por no señalizar bien, no cuidar las señales... Y no por el hecho en sí de sentirme burlado, sino porque eso mismo le puede ocurrir a otro conductor que tenga muy próximo y llevarle a seguir in extremis y por las bravas su camino, con lo que puedo verme en una situación crítica en absoluto deseable.
| Grado, Asturias. |
En estas rotondas, creo que no se puede hablar de cambios de carril, propiamente dichos, pero sin ninguna duda, se producen cambios de trayectoria; un poco a semejanza de como se hacen los cambios de vías en el transporte ferroviario. Y, curiosamente, esos cambios de trayectoria, contravienen la tan traída y llevada “norma” de ir siempre por el carril derecho, pues, desde la entrada a la turbo rotonda, si uno quiere ir a la izquierda o hacer un cambio de sentido, el camino lo lleva hacia el centro geométrico de la misma y antes de la salida que corresponda, al extremo exterior. Vamos, lo que se hizo siempre.
| Grado, Asturias. Hay muchas huellas de neumáticos fuera de la calzada. Y que sea tan fácil circular por esa especie de acera, sin duda, tiene que estar hecho a propósito. |
Otra cosa que me llama la atención de las turbo rotondas es que, su supuesta mayor seguridad se basa, fundamentalmente, en que todos los conductores respeten escrupulosamente las líneas continuas, aun cuando se hayan equivocado de rumbo. Mas, como todos sabemos, estas líneas no se rompen (ni rompen el coche) si algún vehículo las sobrepasa, luego, si todos los días podemos ver a cientos de conductores que cambian trayectorias cruzando líneas continuas, ¿qué garantías hay de que aquí no ocurra lo mismo? Este misterio no lo he descubierto, tengo que volver a Grado. Y el caso es que estuve observando unos cuantos minutos dos de las rotondas desde la acera -como peatón- y no vi a nadie cruzando por la línea continua. Me sorprendió. También me resultó chocante, que en el centro de estas glorietas se disponga de una especie de acera, sin bordillos, con una suave rampa que de hecho se la toma también como zona de circulación; tal como está construida invita a ello, desde luego, sin embargo está delimitada por una línea continua de borde de calzada, que no debería sobrepasarse. Curioso, unas rayas son como un muro y otras no. Otro misterio.
| Grado, Asturias. El otro extremo de la misma rotonda, se puede observar lo mismo. |
Al hilo de lo dicho antes -contemplar la circulación de una rotonda desde la acera-, invito a quien le coincida, a que haga esta observación en Inglaterra. No sé ahora, pero todas las veces que observé cómo pasan los ingleses las rotondas (las convencionales), tanto cuando iba andando como conduciendo, nunca he visto un solo conflicto, y pasan muy ágiles. Seré muy pesado, pero en el fondo, creo que se trata de un problema de actitud y de ponerle ganas a la tarea con remango, sin escatimar esfuerzo y trabajo, más que otra cosa. Seguramente me repito, pero cada vez que veo a alguien en una rotonda con tres carriles girar 360º por el de más a la derecha como dando una triunfal vuelta al ruedo, lento, estorbando y confundiendo a todos, los que entran y los que salen... Me dan unas ganas de sacarlo a hombros, derecho a la ría... ¿Por qué conducen los que no saben ni quieren aprender? Otro misterio, y van tres. Señor Iker Jiménez, ¿está usted ahí?
| Grado, Asturias. Si permiten pisar "el piano", ¿por qué no pintan línea discontinua? |
De unos años acá -sólo de unos pocos años acá- en los exámenes, Tráfico exige lo de “la vuelta al ruedo”, sin embargo, conviene ser muy consciente, de que en el tiempo que se está en la autoescuela se juega con ventaja (luego NO) porque la identificación del coche como tal, además de ser obligatoria, muy visible y por todos conocida, es un factor básico de seguridad, que en sí mimo, evita muchos accidentes. En los exámenes, además, a parte de llevar (a veces) otro coche de la autoescuela detrás, puedo dar fe de los esfuerzos que hacen algunos examinadores desde el asiento trasero haciendo reiteradas señales y aspavientos al resto de conductores de que tengan especial cuidado y paciencia con nosotros. Obviamente, porque conocen el riesgo (muy elevado) ¡y van en el coche! Y todavía hay profesores que defienden la mencionada imposición de Tráfico en foros y blogs a capa y espada, ¡por favor! Una de dos: o de profesores sólo tienen el título, o su hipocresía raya niveles patológicos.
| Grado, Asturias. Ni el coche de la fotografía anterior, ni éste, necesitan pisar ahí. Camiones y autobuses, sí. Es necesaria más autodisciplina y más autoexigencia para conducir, es vital. |
Ya para terminar, hay un par de cuestiones que también influyen en la mala percepción general que tenemos sobre las rotondas. Una, que en pocos años se hicieron muchísimas y más de la mitad sobran, siendo éstas una fuente de problemas; hay personas que entre su casa y el lugar de trabajo, en pocos kilómetros, en ida y vuelta pasan más de veinte rotondas, es un castigo, literalmente. Otra, existe una tendencia muy generalizada a sentir y creer (más que a pensar) que todos los demás son los que lo hacen mal y, no es nada raro, que algunas personas se expresen más o menos así: yo voy bien, ¿por qué tengo que frenar, cuando es el otro el que lo está haciendo mal? Allá él, además, mira, si pasa algo la culpa no es mía... tengo seguro a “todo riesgo”... Cuánto daño ha hecho esta denominación, Dios mío. Y donde dije “frenar”, digo acelerar, o cambiar la trayectoria, o desistir de tomar “nuestra” salida, etcétera. Lo he visto, lo sé, me consta: hay personas -más de las que parece- que deciden tener un accidente antes de dar su brazo a torcer, o deciden corregir rebasado el punto de no retorno, al caso, es lo mismo. Por favor, si alguno de ustedes está en este grupo, abandónelo rápido, cuídese. Cuídense, por favor.
Esteban
(*) La entrada ya está completa.









