“Lo del control de velocidad combinado con una interpretación 'literal' de la ley es un terreno resbaladizo y espinoso. Fijar 120 para los 100-200 Km siguientes suponiendo que, dado que es el límite legal, no te pillará ningún radar, ni molestarás al adelantar (nadie puede legalmente ir más rápido), ni te afectará un 'recomendado a 100' (la física no va con tu coche).... Sabes que yo soy partidaria de los límites de velocidad como medida general de convivencia, pero con un poco de flexibilidad, desde luego.” Elisa Alòs.
El pasado día 7 publiqué el comentario del que extraigo esta cita y al que contesté prometiendo una entrada al respecto, al mismo tiempo que expresaba sorpresa por la aplicación del concepto “medida general de convivencia”, que yo entendí en un sentido muy amplio y así, más o menos, se lo transmití a Elisa al contestarle, pero cuando me respondió me puso un ejemplo perfecto: “me parece difícil la convivencia de un Porsche a 200 Km/h con una autocaravana en la misma carretera...”
El citado texto forma parte de una breve conversación que pueden ver completa aquí. El asunto creo que encierra mucho contenido, como bien dice Elisa (gracias)nos lleva a un terreno muy resbaladizo y, en mi opinión, a que se fijen en la mente interpretaciones literales de las normas con el adhesivo de sentimientos muy poco nobles: envidia, egoísmo, exhibición de nuestras carencias, irresponsabilidad... Que demasiadas veces generan y consolidan actitudes que conducen a hechos que tarde o temprano terminan en accidentes. Esto es seguro, lo digo sin exagerar, que conste.
En la conversación mencionada hay tres frases claves, las que puse en negrita y cursiva. Voy con ellas.
A 120 km/h no puedo molestar a nadie porque nadie puede ir más rápido.
Sé que Elisa ni piensa ni actúa así -espero que todos ustedes tampoco-; que un joven estando en la autoescuela diga esto... bueno, se puede entender, pero con 18 años o más y el permiso de conducir, ya no cabe la inocencia. La afirmación es hipócrita o cínica, o ambas cosas además de falsa.
Falsa, porque ¡vaya, que si se puede! Aunque legalmente sólo vehículos prioritarios (básicamente policía) y, al menos, con la señal luminosa de ir en servicio urgente. Aquí tienen un ejemplo, y sin luces azules ni sirena.
Hipócrita, porque nadie respeta siempre todos los límites de velocidad. Conozco alguna persona a la que sí creo cuando afirma que nunca pasa de 120, pero no me creo que respete siempre el 50 de poblado, menos los 20 y 30, ni muchos límites específicos de carreteras convencionales (mucho más importantes, por cierto); ni los anteriores a una intersección o travesía pero en tramos en los que aún no pintan nada, ni los clásicos 40 o 20 en zonas de obras... Eso no me lo creo. Luego, ¿con qué derecho se erigen en juez y parte cuando en una autopista salen a adelantar a 120 a quien le precede a 110? Eso no es hacer un adelantamiento lento por un error, es poner una barricada rezumando mala fe y estupidez por todos los poros, con el agravante de hacerlo, muchas veces, acompañados de sus cónyuges y “queridísimos” hijos. ¿Cómo se atreven?
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| 120 en estas condiciones es un somnífero. ¿Y quieren hacerme creer que es por mi bien? ¡Por favor! Fuente: www.eldiario.es |
La posibilidad de un accidente por alcance, en ese caso, es mucho más alta de lo que parece, y la gravedad del mismo también. A parte de que pueden ocurrir muchas cosas: que a un camión o autobús le surja un problema en los frenos, por ejemplo. Pero no importa, porque en la mente de estos conductores también suele estar muy arraigado otro tópico sin sentido: “El que da por detrás paga”. Debe ser un consuelo muy reconfortante después de que a uno le rompan el cuello.
Me enoja mucho esta actitud, como pueden ver, ese “a tapar la calle que no pase nadie”... Es una manifestación de la tiranía del mediocre en que vivimos, la peor de todas. ¿Acaso cuando alguien va andando tranquilamente por una acera intercepta el paso de quien va corriendo por hacer deporte? Cuando vamos en bici, de paseo, ¿nos ponemos en la trayectoria de quien, en otra bicicleta, nos dobla la velocidad?
Los adelantamientos han de hacerse rápidos, con una diferencia de velocidad notable con respecto al vehículo adelantado, incluso cuando hay más de un carril por sentido. Tan es así, que la norma permite aumentar en 20 km/h más la velocidad sobre la genérica, en carreteras convencionales (limitadas a 100 o 90) por parte de turismos y motos siempre que vayan a adelantar a otro vehículo que no circule a la velocidad máxima permitida: esos 100 o 90.
La física no va con tu coche.
Me encanta el tono irónico de la frase, pero es muy lamentable y triste que para tantos conductores sea rigurosamente cierta. O eso parece, dado el caso omiso que hacen muchos a unos básicos principios de física que se supone que todos aprendimos en la enseñanza secundaria y cuya ignorancia puede resultar hasta suicida.
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| Son las señales que más me gustan, ni prohíben ni obligan. Indica velocidad máxima aconsejable. Y conviene seguir el consejo. Doy fe de haberlas visto con 100 Fuente: Wikipedia |
Elisa se refiere claramente a omitir el aviso de las señales de velocidad máxima aconsejable por haber tarado el regulador de velocidad de forma que se mantenga constante a 120, y claro, si nos dicen: Aconsejamos como máximo a 100, y no lo tenemos en cuenta, por sí solo nos puede costar una salida de la vía. Ni siempre ni necesariamente, desde luego; pero, curiosamente, el aviso que nos dan esas señales suele estar bien justificado. Y no es lo mismo eludir el consejo a conciencia, perfectamente conocedores de lo que estamos haciendo, que hacerlo porque “bah, aquí no me pueden multar”. Hay cosas mucho peores que las multas y que nos quiten puntos: que nos los den... de sutura.
¿Es posible la convivencia de un Porsche a 200 Km/h
con una autocaravana en la misma carretera?
Carretera es cualquier vía interurbana, pero en este caso pienso exclusivamente en una autopista. Lo planteo como una pregunta y mi respuesta es sí, sin duda. Basta con que ambos conductores sepan lo que tienen que hacer y lo hagan, obviando el límite de 120 km/h, claro. Lo lógico y de elemental sentido común es que el conductor de la autocaravana no se salga del carril de la derecha salvo muy excepcionalmente y asegurándose por completo de que no intercepta la trayectoria de nadie que circule más rápido que él en el carril izquierdo.
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| Envueltos en la nube, qué sensación de aislamiento y desconexión. Señores fabricantes de coches y similares: NO queremos estar siempre conectados. Fuente: ruteandoproac.blogspot.com |
Conducir un Porsche en una autopista en buen estado, con buen trazado, seco, de día, con tráfico fluido... por una persona que también sepa lo que hace, a mí también me parece perfectamente lógico; no estoy hablando de una velocidad sostenida ni de velocidad media, estoy pensando en que lleve un crucero de entre 160-180 o 150-170 e incluso 140-160 y en algún que otro tramo muy favorable algunos segundos a 200, o algo más. No tendría por qué haber ningún riesgo para nadie. Naturalmente, partimos de la base de que el conductor del Porsche mantiene toda su atención en lo que hace, que se anticipa muchísimo a lo que ocurre o puede ocurrir, y que sabe frenar. Porque esto último parece que lo olvidan sistemáticamente los defensores de límites estrictos y bajos: se puede frenar en muy poco tiempo y en muy poco espacio (desde luego mucho menos del que anuncia la DGT) se puede lograr una distancia más que suficiente para evitar coincidir con otro objeto, pues ahí está la clave para evitar los accidentes: no ocupar un espacio ya ocupado (o al que va a llegar otro antes que uno) y no salirse de la vía. No tiene más misterio.
Si fuese yo el conductor del Porsche que, eventualmente, circula a 200 km/h y tengo una autocaravana a la vista en el carril derecho, unos cuantos metros antes de ponerme en paralelo con ese vehículo bajaría la velocidad unos 40 km/h, por lo menos, con dos objetivos:
- Que la masa de aire que desplace mi coche no pueda desestabilizar a la autocaravana ni asustar a su conductor.
- Disponer de más tiempo y espacio para observar algún indicio de que vaya a hacer algo raro y poder evitar el accidente caso de que se desplazase hacia la izquierda.
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| Me gustan estas casas con ruedas, hoy tengo excusa y aprovecho. Fuente: rastreadordenoticias.com |
Un dato importante: Hasta ahora, en autopista nunca me he visto en peligro cuando alguna vez me adelanta alguien verdaderamente rápido, y ocurre muy pocas veces. Sin embargo, en vías urbanas y en carreteras convencionales, con velocidades muy inferiores en términos absolutos, sí que lo he visto y sufrido en muchas ocasiones.
Hablando de autocaravanas, desde hace algo más de una década, en épocas de vacaciones es fácil ver a estos vehículos cometer errores bastante graves y muy peligrosos. En cuanto les tengo a la vista yo subo más la guardia. Creo que se debe a que muchas veces estos vehículos son alquilados por personas con nula experiencia en la conducción de los mismos y tampoco mucha en conducir sus coches. La experiencia es muy novedosa también para los pasajeros y en esa casa rodante es fácil que mantengan una actitud demasiado lúdica y de disfrute provocando muchas interferencias en la tarea de quien conduce. Ojo.
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| Imposible resistirme. Y cómo me recuerda la fachada de un cine de Sama de Langreo, Asturias. Fuente: hastalosjuegos.es |
A poco que hagan bien las cosas, el supuesto que plantea Elisa con el Porsche y la autocaravana no debería generar ningún problema; muy mal tiene que hacer las cosas alguno de los conductores (o ambos) para que el accidente sea posible. Así pues, como dije al principio no veo difícil la convivencia entre ellos.
Sí la veo, en cambio, cuando en la A-8 a su paso por Bilbao tenemos que ir todos en pelotón con una velocidad máxima permitida de 80 km/h. De forma que vamos todos a 80, y no me puedo separar de los camiones ni de los autobuses; de los primeros, la mayoría miden entre 14 y 16 m, si van cargados pesan en total 40.000 kg. Ir con ellos detrás, al lado... siempre muy próximos, supone que un pequeño error de alguno, tendría el mismo e irreversible resultado que sufrir un accidente con un coche que circule a 200 km/h. Y esta evidencia se niegan a verla todas nuestras autoridades, tal vez porque ellos circulan con patente de corso en sus coches oficiales dejando siempre atrás al resto del tráfico. Que yo sepa, eso siempre ha tenido un nombre, por cierto, nada democrático: La ley del embudo.
Esteban
P. D.:
Elisa Alòs, muchas gracias por tus acertadas aportaciones, tu constante atención y tu paciencia. ¡Saludos muy cordiales!




















