domingo, 19 de enero de 2014

¿LÍMITES DE VELOCIDAD PARA UNA BUENA CONVIVENCIA?

“Lo del control de velocidad combinado con una interpretación 'literal' de la ley es un terreno resbaladizo y espinoso. Fijar 120 para los 100-200 Km siguientes suponiendo que, dado que es el límite legal, no te pillará ningún radar, ni molestarás al adelantar (nadie puede legalmente ir más rápido), ni te afectará un 'recomendado a 100' (la física no va con tu coche).... Sabes que yo soy partidaria de los límites de velocidad como medida general de convivencia, pero con un poco de flexibilidad, desde luego.” Elisa Alòs.

El pasado día 7 publiqué el comentario del que extraigo esta cita y al que contesté prometiendo una entrada al respecto, al mismo tiempo que expresaba sorpresa por  la aplicación del concepto “medida general de convivencia”, que yo entendí en un sentido muy amplio y así, más o menos, se lo transmití a Elisa al contestarle, pero cuando me respondió me puso un ejemplo perfecto: “me parece difícil la convivencia de un Porsche a 200 Km/h con una autocaravana en la misma carretera...”

El título de la fuente, para esta foto, parece un insulto.
Fuente: www.cochesdejovenes.com
El citado texto forma parte de una breve conversación que pueden ver completa aquí. El asunto creo que encierra mucho contenido, como bien dice Elisa (gracias)nos lleva a un terreno muy resbaladizo y, en mi opinión, a que se fijen en la mente interpretaciones literales de las normas con el adhesivo de sentimientos muy poco nobles: envidia, egoísmo, exhibición de nuestras carencias, irresponsabilidad... Que demasiadas veces generan y consolidan actitudes que conducen a hechos que tarde o temprano terminan en accidentes. Esto es seguro, lo digo sin exagerar, que conste.

En la conversación mencionada hay tres frases claves, las que puse en negrita y cursiva. Voy con ellas.

A 120 km/h no puedo molestar a nadie porque nadie puede ir más rápido.

Sé que Elisa ni piensa ni actúa así -espero que todos ustedes tampoco-; que un joven estando en la autoescuela diga esto... bueno, se puede entender, pero con 18 años o más y el permiso de conducir, ya no cabe la inocencia. La afirmación es hipócrita o cínica, o ambas cosas además de falsa.

Falsa, porque ¡vaya, que si se puede! Aunque legalmente sólo vehículos prioritarios (básicamente policía) y, al menos, con la señal luminosa de ir en servicio urgente. Aquí tienen un ejemplo, y sin luces azules ni sirena.

Hipócrita, porque nadie respeta siempre todos los límites de velocidad. Conozco alguna persona a la que sí creo cuando afirma que nunca pasa de 120, pero no me creo que respete siempre el 50 de poblado, menos los 20 y 30, ni muchos límites específicos de carreteras convencionales (mucho más importantes, por cierto); ni los anteriores a una intersección o travesía pero en tramos en los que aún no pintan nada, ni los clásicos 40 o 20 en zonas de obras... Eso no me lo creo. Luego, ¿con qué derecho se erigen en juez y parte cuando en una autopista salen a adelantar a 120 a quien le precede a 110? Eso no es hacer un adelantamiento lento por un error, es poner una barricada rezumando mala fe y estupidez por todos los poros, con el agravante de hacerlo, muchas veces, acompañados de sus cónyuges y “queridísimos” hijos. ¿Cómo se atreven?

120 en estas condiciones es un somnífero.
¿Y quieren hacerme creer que es por mi bien? ¡Por favor!
Fuente: www.eldiario.es
La posibilidad de un accidente por alcance, en ese caso, es mucho más alta de lo que parece, y la gravedad del mismo también. A parte de que pueden ocurrir muchas cosas: que a un camión o autobús le surja un problema en los frenos, por ejemplo. Pero no importa, porque en la mente de estos conductores también suele estar muy arraigado otro tópico sin sentido: “El que da por detrás paga”. Debe ser un consuelo muy reconfortante después de que a uno le rompan el cuello.

Me enoja mucho esta actitud, como pueden ver, ese “a tapar la calle que no pase nadie”... Es una manifestación de la tiranía del mediocre en que vivimos, la peor de todas. ¿Acaso cuando alguien va andando tranquilamente por una acera intercepta el paso de quien va corriendo por hacer deporte? Cuando vamos en bici, de paseo, ¿nos ponemos en la trayectoria de quien, en otra bicicleta, nos dobla la velocidad?

Los adelantamientos han de hacerse rápidos, con una diferencia de velocidad notable con respecto al vehículo adelantado, incluso cuando hay más de un carril por sentido. Tan es así, que la norma permite aumentar en 20 km/h más la velocidad sobre la genérica, en carreteras convencionales (limitadas a 100 o 90) por parte de turismos y motos siempre que vayan a adelantar a otro vehículo que no circule a la velocidad máxima permitida: esos 100 o 90.

La física no va con tu coche. 

Me encanta el tono irónico de la frase, pero es muy lamentable y triste que para tantos conductores sea rigurosamente cierta. O eso parece, dado el caso omiso que hacen muchos a unos básicos principios de física que se supone que todos aprendimos en la enseñanza secundaria y cuya ignorancia puede resultar hasta suicida.

Son las señales que más me gustan, ni prohíben ni obligan.
Indica velocidad máxima aconsejable. Y conviene seguir el consejo.
Doy fe de haberlas visto con 100
Fuente: Wikipedia
Elisa se refiere claramente a omitir el aviso de las señales de velocidad máxima aconsejable por haber tarado el regulador de velocidad de forma que se mantenga constante a 120, y claro, si nos dicen: Aconsejamos como máximo a 100, y no lo tenemos en cuenta, por sí solo nos puede costar una salida de la vía. Ni siempre ni necesariamente, desde luego; pero, curiosamente, el aviso que nos dan esas señales suele estar bien justificado. Y no es lo mismo eludir el consejo a conciencia, perfectamente conocedores de lo que estamos haciendo, que hacerlo porque “bah, aquí no me pueden multar”. Hay cosas mucho peores que las multas y que nos quiten puntos: que nos los den... de sutura.

¿Es posible la convivencia de un Porsche a 200 Km/h 
con una autocaravana en la misma carretera?

Carretera es cualquier vía interurbana, pero en este caso pienso exclusivamente en una autopista. Lo planteo como una pregunta y mi respuesta es sí, sin duda. Basta con que ambos conductores sepan lo que tienen que hacer y lo hagan, obviando el límite de 120 km/h, claro. Lo lógico y de elemental sentido común es que el conductor de la autocaravana no se salga del carril de la derecha salvo muy excepcionalmente y asegurándose por completo de que no intercepta la trayectoria de nadie que circule más rápido que él en el carril izquierdo.

Envueltos en la nube, qué sensación de aislamiento y desconexión.
Señores fabricantes de coches y similares:
NO queremos estar siempre conectados.
Fuente: ruteandoproac.blogspot.com
Conducir un Porsche en una autopista en buen estado, con buen trazado, seco, de día, con tráfico fluido... por una persona que también sepa lo que hace, a mí también me parece perfectamente lógico; no estoy hablando de una velocidad sostenida ni de velocidad media, estoy pensando en que lleve un crucero de entre 160-180 o 150-170 e incluso 140-160 y en algún que otro tramo muy favorable algunos segundos a 200, o algo más. No tendría por qué haber ningún riesgo para nadie. Naturalmente, partimos de la base de que el conductor del Porsche mantiene toda su atención en lo que hace, que se anticipa muchísimo a lo que ocurre o puede ocurrir, y que sabe frenar. Porque esto último parece que lo olvidan sistemáticamente los defensores de límites estrictos y bajos: se puede frenar en muy poco tiempo y en muy poco espacio (desde luego mucho menos del que anuncia la DGT) se puede lograr una distancia más que suficiente para evitar coincidir con otro objeto, pues ahí está la clave para evitar los accidentes: no ocupar un espacio ya ocupado (o al que va a llegar otro antes que uno) y no salirse de la vía. No tiene más misterio.

Si fuese yo el conductor del Porsche que, eventualmente, circula a 200 km/h y tengo una autocaravana a la vista en el carril derecho, unos cuantos metros antes de ponerme en paralelo con ese vehículo bajaría la velocidad unos 40 km/h, por lo menos, con dos objetivos: 

  1. Que la masa de aire que desplace mi coche no pueda desestabilizar a la autocaravana ni asustar a su conductor. 
  2. Disponer de más tiempo y espacio para observar algún indicio de que vaya a hacer algo raro y poder evitar el accidente caso de que se desplazase hacia la izquierda.
Me gustan estas casas con ruedas, hoy tengo excusa y aprovecho.
Fuente: rastreadordenoticias.com
Siempre que circulo rápido y voy a adelantar a otro vehículo con una diferencia de velocidad grande, unas decenas de metros antes de darle alcance (a un camión, por ejemplo) mi pie derecho está encima del pedal del freno (por lo dicho en el punto 2). Según lo vea, incluso freno un poco, y en cuanto pongo el morro en paralelo acelero con mucha decisión para estar lo menos posible a la par con él.

Un dato importante: Hasta ahora, en autopista nunca me he visto en peligro cuando alguna vez me adelanta alguien verdaderamente rápido, y ocurre muy pocas veces. Sin embargo, en vías urbanas y en carreteras convencionales, con velocidades muy inferiores en términos absolutos, sí que lo he visto y sufrido en muchas ocasiones. 

Hablando de autocaravanas, desde hace algo más de una década, en épocas de vacaciones es fácil ver a estos vehículos cometer errores bastante graves y muy peligrosos. En cuanto les tengo a la vista yo subo más la guardia. Creo que se debe a que muchas veces estos vehículos son alquilados por personas con nula experiencia en la conducción de los mismos y tampoco mucha en conducir sus coches. La experiencia es muy novedosa también para los pasajeros y en esa casa rodante es fácil que mantengan una actitud demasiado lúdica y de disfrute provocando muchas interferencias en la tarea de quien conduce. Ojo.

Imposible resistirme.
Y cómo me recuerda la fachada de un cine de Sama de Langreo, Asturias.
Fuente: hastalosjuegos.es
A poco que hagan bien las cosas, el supuesto que plantea Elisa con el Porsche y la autocaravana no debería generar ningún problema; muy mal tiene que hacer las cosas alguno de los conductores (o ambos) para que el accidente sea posible. Así pues, como dije al principio no veo difícil la convivencia entre ellos.

Sí la veo, en cambio, cuando en la A-8 a su paso por Bilbao tenemos que ir todos en pelotón con una velocidad máxima permitida de 80 km/h. De forma que vamos todos a 80, y no me puedo separar de los camiones ni de los autobuses; de los primeros, la mayoría miden entre 14 y 16 m, si van cargados pesan en total 40.000 kg. Ir con ellos detrás, al lado... siempre muy próximos, supone que un pequeño error de alguno, tendría el mismo e irreversible resultado que sufrir un accidente con un coche que circule a 200 km/h. Y esta evidencia se niegan a verla todas nuestras autoridades, tal vez porque ellos circulan con patente de corso en sus coches oficiales dejando siempre atrás al resto del tráfico. Que yo sepa, eso siempre ha tenido un nombre, por cierto, nada democrático: La ley del embudo.

Esteban
P. D.:
Elisa Alòs, muchas gracias por tus acertadas aportaciones, tu constante atención y tu paciencia. ¡Saludos muy cordiales!

miércoles, 8 de enero de 2014

EXTRAÑA SENTENCIA

“La conductora que adelantó temerariamente a un grupo de ciclistas, absuelta”. Este es el título que puse al primer día de radio del pasado mes y que publico en la entrada anterior, pueden oírlo aquí, si lo desean. El texto editado en un periódico sobre la misma noticia, con vídeo incluido, lo tienen aquí.

Normalmente suelo escribir algún comentario cuando paso las charlas con José Ángel en Oye Radio Ibaizabal-Nervión al blog, pero en este caso creo que la noticia debe ser tratada con más amplitud mereciendo una entrada en exclusiva. Me pondré a la faena utilizando las frases que considero más importantes de las que aparecen en la noticia de prensa cuyo enlace está en el párrafo anterior y usaré el color azul para distinguirlas de mi parecer.

Agridulce y un tanto cruel, pero con sentido del humor.
Fuente: blogs.elcorreo.com
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La sentencia recuerda que el adelantamiento se produjo al final de una recta y, a media maniobra, aparecieron varios vehículos que circulaban de frente “no pudiendo la conductora reincorporarse al carril de la derecha y circulando durante unos segundos por el medio de la calzada, entre los ciclistas y los vehículos que circulaban en sentido contrario”.

Iniciar el adelantamiento “al final de una recta” que acaba en una curva a derechas, tal como respectivamente afirma la sentencia y se puede ver en el vídeo, ya es, en sí misma, una mala decisión. Y la afirmación de que la conductora no puede reincorporarse a la derecha, sencillamente falsa. ¡Claro que puede! Tan solo tiene que frenar y girar un poco el volante después.

El magistrado considera en su fallo que la conductora no pensó en ningún momento que su conducta, al iniciar el adelantamiento, iba a poner en riesgo la vida de los ciclistas “y por lo tanto la acusada no era consciente del riesgo que iba a crear con dicho adelantamiento”.

Es evidente que la conductora debería de haber pensado en todos los posibles riesgos que implicaba su maniobra y, por supuesto, ser consciente de los mismos, evitando iniciar el adelantamiento ante la posibilidad de que se diese algún potencial peligro. Máxime, tratándose de ciclistas, siendo tan vulnerables y tan fácil causar lesiones graves o muerte, de cometer algún error. Sé que somos humanos, pero hay cosas en las que no nos podemos equivocar.

“Todo ello se traduce en una falta de dolo o intencionalidad a la hora de cometer el delito” tal y como exige el Código Penal, por lo que ha decidido absolver a la conductora, ya que considera que el hecho por el que se acusa a Noelia Jiménez debería ser castigado, si es el caso, a través de la vía administrativa sancionadora. Es decir, con una multa.

He aquí el quid de la cuestión: el dolo. Debo reconocer que tenía una idea equivocada de este concepto, pensaba que la existencia de dolo implicaba la intención de hacer daño, pero no, basta con la intención de cometer un delito y, si no he entendido mal lo que leí sobre este concepto, incluso basta con llevar a cabo una acción a sabiendas de que es delito para que esta se considere dolosa. 

Dada la carretera y a pesar de la señal vertical,
mejor no hacerse ilusiones de poder adelantar.
Y habría que salir de la curva preparados.
En las frases entrecomilladas, el magistrado que dicta la sentencia menciona el dolo como sinónimo de intencionalidad. Desde luego no seré yo quien enmiende la plana a su señoría -en materia de leyes solamente soy un muy modesto aficionado-, mas en lo que he leído sobre los conceptos jurídicos de dolo, me parece que no es necesaria la intención para que se dé el mismo, basta con saber que se hace algo que es delito. Por ejemplo: Un joven que está en la autoescuela aprovecha la mañana de un domingo para practicar estacionamientos en el parking de un centro comercial con el coche de su padre y acompañado por él, ninguno de los dos ve peligro objetivo aunque ambos sepan que eso es delito, y lo hacen; sin embargo, en mi opinión, ninguno tiene intención de cometer delito aunque sepan que su acción es delictiva, pero su conducta es dolosa porque lo saben. ¿Y si no lo saben, como ocurre en muchos casos? Pues como todos ustedes conocen “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento”, famoso concepto de Derecho que permanece en vigor y sobre el que pueden profundizar más aquí.

Cuando supe de la noticia objeto de esta entrada, en un primer momento pensé que, por esta regla de tres, ninguna infracción de tráfico, ni siquiera un accidente -por más graves que sean sus consecuencias- sería delito, ya que sus responsables nunca tienen intención de hacer daño. Luego, pensándolo más detenidamente, me di cuenta de que algo tenía que haber, alguna base jurídica y legal para que ciertos hechos y accidentes sean considerados como delito a pesar de esa falta de intención de causar daño, y efectivamente así es.

Sólo se podría adelantar a un vehículo muy lento
comenzando la maniobra ahí, y con mucha agilidad. Sin nadie a vista,
aprovechando el instante, comprobando que tampoco haya ciclistas ni peatones, bastante
probable en estas carreteras. Sin olvidar que tampoco pasa nada por no adelantar. Nada.
El mundo del Derecho me parece francamente farragoso, pero también muy apasionante pues, entre oras cosas, su ignorancia nos hace fácilmente manipulables por parte de los medios de comunicación y de los políticos, aprovechándose ambos de aquella con fines muy alejados de la verdad y la justicia, haciendo que pensemos (creamos, mejor dicho), actuemos, nos manifestemos, votemos, odiemos, queramos... apelando a nuestros bajos instintos, incitándonos a soltar a la bestia, animando a linchamientos en función de sus innobles intereses. Nada me causa más miedo que los grupos de personas enfurecidas por ser engañadas y dejarse engañar. Claro que los manipuladores disfrazan muy bien el engaño y uno puede ver a su bestia hermosa y alegre ante el espejo, sin reconocerla siquiera, hasta que por acción u omisión descubre un día sus manos manchadas de sangre.

Centrándome otra vez en el asunto, les dejó aquí más información sobre el concepto de dolo en el ámbito jurídico; y esta cita que extraigo de la misma fuente (Wikipedia): 

Dolo de peligro
Esta clase de dolo, suficiente para la realización dolosa de algunas clases de delito (delitos contra la salud pública, contra la seguridad del tráfico, etc.), se da cuando el sujeto quiere o acepta la puesta en peligro de bienes jurídicos, aunque no quiere su lesión (según Sainz Cantero).

¿Cuántas manos aplauden que muchas cosas sean delitos y acaban así?
También de clase media, y más allá.
Cuidado con qué se desea, no vaya a ser que se cumpla.
Fuente: www.agencianotaalpie.org 
En cuanto a la sentencia en sí no he podido leerla y, como vine a decir antes, “doctores tiene la Iglesia”; no obstante, se me ocurre que quizá al juez que la firma no le haya hecho mucha gracia que la prueba del supuesto delito sea un vídeo de una de las partes implicadas en el hecho juzgado. No sé, sólo es una impresión que no me resisto a dejar, a pesar de ser totalmente subjetiva y muy personal. 

Albert Garcia, portavoz de la Coordinadora Catalana de Usuaris de la Bici (CCUB), ha calificado de "hecho muy grave" que no se condene una conducta "temeraria" que ha puesto en riesgo la vida de unos ciclistas. "Antes de haber adelantado al pelotón tendría que haber pensado si realmente podía hacerlo y si, en medio de la maniobra le vinieron coches de frente, lo que tendría que haber hecho es frenar, cosa que no hizo", ha añadido.

Comparto totalmente la opinión de este señor, que además coincide plenamente con lo que dice la norma que regula los adelantamientos cuando contempla la aparición de una situación de peligro durante la realización de la misma: Disminuir la velocidad con el fin de volver a la derecha y detrás del vehículo adelantado.

Lo dicho siempre es lo más fácil y casi siempre lo mejor; hay alguna excepción (de hecho, no de derecho) pues cuando ya estamos en una posición muy avanzada, prácticamente ultimando la maniobra, es más probable que estemos menos tiempo en el sentido contrario y sea claramente más seguro aumentar la velocidad y acabar. Pero claro, esta es una de esas decisiones en las que uno no puede equivocarse. ¡Cuidado!

Es necesario entrenar mucho con nuestra imaginación, observar cuando vemos a otros adelantar cuál sería ese punto de no retorno con el coche que llevamos y lo que sabemos de él, exige buen conocimiento de la máquina; el coche debe incrementar velocidad de forma inmediata al pisar más el acelerador. Aun circulando por autopista, se puede calcular en qué punto disminuir la velocidad es peor que acelerar más, imaginando estar en doble sentido y que surge algún riesgo. También es fundamental saber que cualquier coche emplea más tiempo y espacio en pasar de 0 a 100 que en pasar de 100 a 0, por ejemplo. Bastante más. Y no necesitamos llegar a cero, claro.

Aquí siempre es cierto, desgraciadamente,
"que ni son todos los que están, ni están todos los que son".
Fuente: caribbeandigital.net
Garcia espera que, como mínimo, a la conductora se le impongan los 200 euros de multa y la retirada de cuatro puntos del carnet que marca el Código de Circulación cuando se adelanta indebidamente a un ciclista sin respetar la distancia de seguridad, que es de 1,5 metros como mínimo.

Que un determinado hecho de tráfico no implique carácter penal, no impide, por sí mismo, que sea sancionable en vía administrativa, tal como indica la propia sentencia y el señor García en sus declaraciones. Y aquí nos encontramos con un perfecto ejemplo de cómo la normativa que regula el Permiso por Puntos, y a la que tantos beneficios se le atribuyen, es notablemente más blanda que la existente con anterioridad a ella. Considerando el hecho comentado como una infracción, antes de la entrada en vigor del Permiso por Puntos tenía una sanción económica de entre 300 y 600 euros más suspensión del permiso de conducir por un tiempo máximo de hasta tres meses. Ahora la multa es menor, además tiene un 50% de descuento por pronto pago y, sí, sustraen 4 puntos, pero se puede seguir conduciendo, y mientras quede uno, tampoco es obligatorio hacer ningún curso.

Esto del carnet por puntos también es un buen ejemplo de lo eficaz que resulta una propaganda bien manipulada, con estadísticas amañadas e interesados “expertos” coreando sus muchas y falsas bondades. ¿Por qué la DGT nunca -que yo recuerde- ha hecho campañas informando, a causa de qué, nos podíamos quedar sin carnet unas semanas? Casi todo el mundo cree que la normativa actual es más dura que antes, pero salvo en el aspecto penal, es falso. Y eso por no hablar de la cantidad de municipios que aún no aplican el Permiso por Puntos, creando situaciones de desigualdad e injusticia todos los días.

Triste paradoja que el ansia de libertad nos lleve a perderla.
Fuente: www.ilustrae.com
Me consta que hay un desconocimiento muy generalizado sobre cuándo una determinada infracción puede convertirse en delito y las consecuencias en que eso puede derivar. Hay muchos conductores, que incluso inmersos en procedimientos penales por asuntos de tráfico no se lo llegan a creer (pero si yo no robé ni maté a nadie...), incurren en reiterados quebrantamientos de condena y al final acaban pasando unos meses en prisión e incluso algunos años y, contrariamente a lo que se suele pensar, en ocasiones, sin tener accidentes ni provocar un rasguño a nadie. 

Un aspecto importante que se suele olvidar: En principio, se da por supuesto que si uno tiene permiso de conducir, sabe hacerlo y conoce las normas.

Sin ánimo de generar ningún miedo, faltaría más, les dejo unos enlaces sobre delitos contra la seguridad del tráfico donde pueden obtener más información: Aquí, aquí y aquíLes invito a que los lean, y sobre todo a que piensen, que sin correr como locos ni beber como cosacos, en según qué circunstancias, ninguno estamos muy lejos de ser denunciados como autores de un delito. Tomamos decisiones en fracciones de segundo (podemos equivocarnos) y todo sucede muy rápido aunque la velocidad sea moderada, tampoco sabemos desde qué perspectiva un policía valora un hecho... Acabo con una famosa cita cuyo autor ignoro y que seguramente conocen: “Tengas juicios y los ganes”.

Esteban

INFO CURSOS Y LIBROS: AQUÍ AQUÍ.

martes, 31 de diciembre de 2013

DÍAS DE RADIO (DICIEMBRE 2013)

CHARLAS CON JOSÉ ÁNGEL EN OYE RADIO BASAURI

CHARLA DEL DÍA 4-12-2013.
Si la ventanilla del conductor no sube ni baja, falta grave en la ITV. Un español, elegido mejor conductor de autobuses del Reino Unido. Desarrollan un piercing para la lengua que permite controlar una silla de ruedas. Las autopistas que conformarán la sociedad pública pierden hasta un 24% de su tráfico. Absuelta la conductora que adelantó temerariamente a un grupo de ciclistas. “Asesinos en potencia”, así ha calificado el Servicio Catalán de Tráfico a quienes conducen bajo la influencia de alcohol, otras drogas y medicamentos incompatibles con la tarea de conducir. Sobre esta última noticia escribí dos entradas que pueden ver aquí y aquí, los comentarios son muy recomendables.

Se me antoja una imagen de alegría y saludable prosperidad,
así sea para ustedes en este nuevo año recién comenzado.

La foto la hice en Oviedo, en la exposición
 "De los Andes al Amazonas"
Presentada por D. José María Fernández Díaz-Formentí
en el Centro Asturiano del Naranco y hasta el 13 de enero.


CHARLA DEL DÍA 11-12-2013.
Un oyente pregunta sobre las declaraciones de la Directora General de Tráfico en las que aboga por imponer examen (ahora , ahora no...) teórico al renovar el permiso de conducir. Preocupante encuesta: Un 22% de los conductores vascos asegura ir bebido o drogado al volante. Un hombre causa el pánico en la M-30 en Madrid. Comentamos sobre la última noticia del día anterior, con un par de datos de los que tuve conocimiento en primera persona, a mi modo de ver, muy reveladores e interesantes. No se lo pierdan.



CHARLA DEL DÍA 18-12-2013.
El Plan PIVE 4 agota sus fondos en mes y medio. Sólo los ciclistas menores de 16 años tendrán que utilizar casco en ciudad. Los conductores jóvenes europeos repiten los malos hábitos de sus padres. Multan a un conductor con 80 euros por hablar con su acompañante. El Ayuntamiento de Madrid instala multiradares en la M-30. Duplicar la tasa de alcohol al volante será multado con 1.000 euros. Comentamos la entrada del blog relativa al buen uso del embrague.


Esteban

domingo, 22 de diciembre de 2013

A MODO DE POSTAL DE NAVIDAD


Foto: www.mercadolibre.com.ar

                                   Pongo a rodar esta moneda por el mundo,
que deje su surco de arado en todos los rincones de la Tierra
y deposite las semillas de sus palabras inscritas
y las que porta la propia moneda en sí:
Generosa prosperidad, ajena de codicia.


Nota. A modo de instrucciones de uso: Por favor, impúlsenla con un soplo de buena voluntad, que nadie se quede con ella, hay semillas para todos. Cumpla su destino: ¡Que ruede!

Esteban

lunes, 16 de diciembre de 2013

HACER ESTO CON EL EMBRAGUE PODRÍA COSTARLE MUY CARO

El embrague es el mecanismo que conecta (embragado, pedal totalmente suelto) o desconecta (desembragado, pedal pisado a fondo) el motor con las ruedas. Forma parte del sistema de transmisión y es por donde comienza a salir el movimiento del motor hacia las ruedas pasando por dicho sistema o cadena cinemática.

Creo que es un esquema simpático y claro.
Fuente: www.viveelmotor.com
El embrague consta de dos discos, uno está unido al volante motor o de inercia y este al cigüeñal, donde se transforma el movimiento lineal de los pistones en uno de giro (a modo de manivela). El otro disco, cuando se acopla con él (pedal suelto completamente) recibe ese giro, lo lleva a la caja de cambios, árbol de transmisión (cuando lo hay), diferencial, palieres y ruedas.

La superficie de contacto del disco de embrague está recubierta de material antifricción y sometida a desgaste. Cuando se gasta lo bastante decimos que el embrague “patina” porque parte del movimiento del motor no llega a las ruedas, se pierde en resbalamiento y hace que el motor gire más rápido. Durante unos instantes, suena como si se acelerase en vacío; “mucho ruido y pocas nueces”, como dice el refrán.

Aunque un coche sea nuevo, las piezas sometidas a desgaste, y en el que puede influir de un modo decisivo la acción del conductor, no están cubiertas por la garantía, normalmente, porque dichas piezas pueden hacerse viejas en muy poco tiempo si la persona que conduce lo hace muy descuidadamente o francamente mal. 

He sido testigo en alguna ocasión de cómo en un embrague se quemaba el material antifricción totalmente en unos dos minutos; intentando una salida en rampa, con el embrague parcialmente conectado, pero no lo suficiente como para que pasase movimiento a las ruedas, por lo que el alumno llegó a acelerar a fondo buscando que el coche se moviese. Afortunadamente no lo hizo, hubiese salido como un tiro y provocado un accidente.

Me llamó muchísimo la atención que en los dos casos que vi así, ambos en examen en pista y en la rampa, con el alumno solo en el coche pero examinador y profesor bastante cerca, éste, no hubiese hecho nada por evitar esa peligrosa situación. Desde luego, yo hubiese saltado al coche para parar el motor y luego clavar el freno. Son de esas cosas que si uno no las ve, no se las cree.

Sistema de transmisión en una bicicleta.
El pie hace la función de embrague sobre el pedal.
Fuente: caldodecaracoles.wordpress.com
Hay tres cosas que influyen mucho en la duración de un embrague:
  1. Llevar el pie izquierdo encima del pedal.
  2. Mantener el punto de fricción más tiempo del necesario, o acelerar demasiado cuando se está en él.
  3. Hacer lo que se puede ver en el vídeo.
En el primer punto, muchas personas que tienen esa mala costumbre, afirman que “no lo tocan”, que solamente llevan el pie cerca para estar preparadas. Pero sin querer, ni darse cuenta, sí que lo tocan a veces (sino casi siempre) provocando un desgaste prematuro y muy fácil de evitar. Es cierto, que hay situaciones en el tráfico (sobre todo en vía urbana) que nos obligan a estar preparados, también en la realización de algunas maniobras de estacionamiento; pero aún así, conviene acostumbrarse a hacerlo lo menos posible. Justo cuando sea imprescindible y asegurándonos bien de que la suela del zapato no toca con el pedal.

Acelerar más de lo necesario, no darnos tiempo a buscar bien el punto de fricción ni trabajarlo adecuadamente cuando tenemos que salir cuesta arriba desde parado, son los errores más comunes en el punto dos; a los que habría que añadir cómo se producen algunos cambios de marchas, en cuanto a que no se coordinan bien los pedales de acelerador y embrague, y se está en el punto de fricción más tiempo del necesario. Lo suyo es que el embrague esté siempre totalmente conectado o totalmente desconectado, sin posiciones intermedias, salvo cuando no hay más opciones y durante el tiempo imprescindible.

Los dos primeros puntos, suelen ser errores de conductores que se sienten inseguros (aunque lleven muchos años conduciendo y lo hagan cada día), en el fondo lo saben, pero tampoco se preocupan de hacer nada por mejorar su técnica. Suelen defenderse, ante alguna llamada de atención que alguien de confianza les haga sobre este asunto, esgrimiendo los años que llevan conduciendo y con un “este coche es así”. Pero difícilmente te dejan probarlo para demostrarles que su coche no es como dicen. 

Se puede convenir que cada cual es muy libre de quemar los embragues que quiera, siempre que sea el de su coche; no hace daño a terceros, da trabajo en los talleres... Pero estos vicios, producto de la inseguridad y de falta de voluntad en aprender, suelen ir acompañados de otros que en circunstancias desfavorables, tarde o temprano, acabarán por causar un accidente, o no saber evitarlo siendo posible.

La mayoría de los accidentes suceden por esos “pequeños” errores que se cometen cada día, a los que no se les da importancia (“nunca pasa nada”), hasta que un día, de repente la tienen. Y si se sale con bien de ese accidente, normalmente, se siguen haciendo las mismas cosas porque: “Fue mala suerte”. Y así van muchos conductores, comprando los mismos “boletos” para repetir el “premio”. Aquí tienen una entrada sobre esto de la suerte, y aquí otra relacionada con el embrague que les puede interesar.


 
Por si en algún dispositivo no se puede ver, aquí dejo el enlace.

Lo relatado en el vídeo (tercer punto), sin embargo, es un vicio muy extendido entre casi todo tipo de conductores, especialmente, si conducen coches con motores diésel. Es pura comodidad -zanganería, más bien- cuando hacen maniobras de estacionamiento, dejan el pedal del embrague en un punto fijo en el que el motor transmite movimiento suficiente y gradúan la velocidad con el pie derecho sobre el freno. Es como si en bici damos pedales al mismo tiempo que frenamos; es antinatural, un quiero y no puedo que castiga mucho el embrague (especialmente) y el sistema de transmisión; provoca averías caras a medio-largo plazo, y a veces antes. Pueden comprobar si lo hacen, y si es así, les sugiero que lo eviten. 

Mantener las máquinas en el mejor estado posible a pesar del uso y de los años me parece fundamental, con mucha más razón los automóviles, nosotros vamos dentro.

Esteban

P. D.: Olvidé decir, que el vicio del que hablo en el vídeo suele arraigarse con mucha facilidad porque resulta muy cómodo, tanto es así, que es una de las cosas que en la autoescuela todos los alumnos aprenden enseguida por sí solos, hasta que su "Pepito Grillo" les diga que así no vale porque esa trampa acaba costando muy cara. Invariablemente, esta facilidad del alumno para aprender ciertas cosas, siempre me lleva a recordar lo que un excelente profesor nos repetía tantas veces: "La ley del mínimo esfuerzo es una ley natural que afecta a todos los seres vivos."

También añadí post data en la entrada que pueden ver aquí.

martes, 10 de diciembre de 2013

¿RETIRAR EL CARNET A ALCOHÓLICOS? (y 2)

En el segundo punto de la entrada anterior decía lo siguiente:
“La posibilidad de retirar el permiso de conducir por sufrir dependencia de alcohol y demás drogas -entre otras cosas- existe y está reglamentada desde hace muchos años.”

Esta foto es de una campaña de la DGT, ¡y me gusta! Es muy real.
Fuente: www.diariomotor.com
Bien, pues además de por cometer determinadas infracciones o delitos que conllevan una suspensión temporal del permiso de conducir, también se puede revocar provisional o definitivamente por:
  • Pérdida de aptitudes físicas.
  • Pérdida de aptitudes psíquicas.
  • Pérdida de la destreza necesaria para conducir.
  • Pérdida de los conocimientos básicos de normas y señales de circulación.
Cuando obtenemos un permiso de conducir por primera vez, antes de acudir a ningún examen, tenemos que pasar por un centro médico y psicotécnico reconocido por Tráfico donde realizamos las pruebas estipuladas para comprobar que podremos hacer esa tarea.

En contra de la extendida opinión de que estos centros no sirven para nada, y dejando al margen que siempre habrá personas que hagan mal su trabajo, como todos sabemos; en general, creo que funcionan bastante bien. Su actividad está regulada por Boletín Oficial y, desde luego, ellos no hacen las normas. También me consta y sé, que el número de certificados calificados con “no apto” es bastante mayor del que normalmente se piensa. Y hablando de pensar, un detalle: ¿Se han fijado que cuando pasamos por estos centros tenemos que responder a una batería de preguntas sobre nuestra salud y posibles dependencias que luego firmamos y se queda archivada? Ese documento actúa como una declaración jurada, mentir en él, en según qué circunstancias, podría traernos inesperadas y graves consecuencias. ¡Ojo!

A esta prueba no se le suele dar importancia porque el margen de error
permitido es amplio, pero es muy significativa.
Fuente: www.centromedicocr.org
Cuando ya tenemos el permiso de conducir, hay que prorrogar su vigencia cada 10 años (para el permiso B e inferiores y hasta los sesenta y cinco años). Para hacer esta renovación, volvemos a pasar por un centro de reconocimiento. Un inciso: Muchos conductores creen que pueden seguir conduciendo después de caducar la vigencia de su permiso, y NO. Conducir pasada la fecha límite de su vigencia es exactamente igual que conducir sin permiso. Puede ser considerado delito y acarrearnos problemas importantes y nada deseables. 

Nos quejamos del precio, pero instalar y mantener estos centros no es nada barato.
Fuente: Centro de Reconocimiento Médico Psicotécnico Sagunto

Esta información les puede ser muy útil: "Renovar Carnet de Conducir".
A lo largo de esos diez años, o los que fuesen, pueden ocurrirnos miles de cosas que temporal o definitivamente nos impidan conducir. Dios no lo quiera, pero si suceden, en principio, lo normal es que uno no conduzca hasta que se cure y en paz. Cuando las causas que nos pueden impedir conducir temporalmente son físicas, normalmente, es fácil darse cuenta de nuestras limitaciones y evitar hacerlo hasta que nos pongamos bien. Pero tampoco es nada extraño que si una persona se rompe el brazo izquierdo y lo tiene escayolado unas semanas, crea que pueda conducir (tengo más cuidado, me lo pongo un poco más fácil y listo), pues NO, en esas condiciones NO se debe conducir por pérdida de aptitudes físicas, y si lo hacemos nos arriesgamos a ser denunciados con consecuencias más importantes de lo que parecen. 

La pérdida de aptitudes psíquicas para conducir es un tema bastante más peliagudo. Muchas veces es difícil reconocerlas, diagnosticarlas y tratarlas. Aquí también aparecen problemas con el alcohol, otras drogas y medicamentos totalmente incompatibles con la tarea de conducir. Aparece un clarísimo efecto de vasos comunicantes entre mente, cuerpo y adiciones; se puede estar años enfermo bajo una apariencia normal. Es un asunto muy difícil y complejo que afecta a todos los aspectos de la vida de una persona.

Lo que aprendí de Química y Biología fue suficiente, entre otras cosas,
para cogerle miedo a las drogas. Y no lo pienso superar.
Fuente: www.canariasenmoto.com
Además de los centros médicos ya mencionados en los que se pueden detectar (más de lo que parece) causas que nos impidan conducir por razones físicas o psíquicas, está la Policía.

Imagínense que una patrulla de Tráfico a pie de carretera observa que un servidor conduce haciendo eses, con variaciones bruscas y sin motivo de velocidad... Vamos, aparentemente borracho. Me paran, me hacen las pruebas de alcohol y de otras drogas y no hay ni rastro de ninguna de esas sustancias en mi cuerpo. Seguramente, entonces, me preguntarán qué me pasa, si estoy enfermo... Imagínense, que mi comportamiento con los agentes es normal y correcto, quizá incluso no me denuncien si no hay un motivo claro para ello, pero independientemente de que lo hagan o no, sí pueden hacer un informe sobre cómo me han visto conducir, el resultado de las pruebas y enviarlo a la Jefatura Provincial de Tráfico.

Policía Foral en Navarra y Miñones en Álava, una curiosa historia.
Fuente: www.noticiasdenavarra.com
Lo más probable, es que esa Jefatura Provincial tenga en cuenta el informe y me envíen una carta citándome para una entrevista o para que pase por un centro médico y psicotécnico con el fin de averiguar qué me ocurre y si tienen que retirarme el permiso de conducir. El centro médico, es muy posible que no disponga de medios para poder diagnosticar qué me sucede, entonces me deriva al especialista que corresponda y voy al que yo elija con un escrito del médico del centro para él. Cuando ese especialista me examine, emite un informe, acudo con él al centro médico y en base a su contenido éste remite otro a Tráfico en el que debe constar si puedo o no conducir; durante cuánto tiempo, si procede aplicarme alguna restricción, etcétera. Tráfico actuará en consecuencia, y de momento, fin del asunto. Si mi patología tiene cura, una vez que acredite esta circunstancia volveré a tener el permiso y podré conducir.

Los examinadores de Tráfico también pueden redactar un informe si, en el transcurso de un examen, observan en algún alumno un comportamiento que lo justifique. 

En este asunto hay un actor muy olvidado, que no por carecer de autoridad es menos importante: La autoescuela. Al menos, cuando una persona está en ella con el fin de obtener un permiso de conducir. Creo que lo he dicho por aquí en alguna ocasión: la autoescuela debe filtrar. No entre alumno y Tráfico, sino entre ella y el alumno. Para mí  un alumno siempre ha sido y es, ante todo, eso: un alumno. Después, y a bastante distancia, es un cliente. Pero incluso aquellos colegas que se jactan de considerar solamente como clientes a quienes acuden a su autoescuela para lograr el carnet, deberían tener un profundo respeto por el tiempo, esfuerzo, ilusión y dinero que dichas personas invierten en su empeño. Y no basta con decir “yo no engaño a nadie, se engañan ellos solos”, como he oído tantas veces; no, intenta impedir que se engañen, muéstrales la realidad, y si no quieren verla, no tomes su dinero e invítales a irse.

Un delirio sobre ruedas y abrimos la puerta a la fatalidad.
Fuente: www.autopista.es
Cuando en clases de teórica (o de coche) observaba ciertos detalles en algunos alumnos, hablaba con ellos a solas en varias ocasiones, con sus padres (si me daban su permiso) y, generalmente, la intuición se confirmaba. Les explicaba lo que sabía y, normalmente, ellos mismos se daban cuenta de que no podía ser. Dependiendo de que su problema tuviese solución o no, se dejaba la autoescuela temporal o definitivamente. Nunca conté con el apoyo de ningún compañero en estos asuntos, me decían “que yo no era nadie”, y es verdad. Pero hay casos que se hacen evidentes hasta para el más elemental sentido común y no puedo cerrar los ojos ante lo que veo. Además, de acuerdo en que “no soy nadie”, pero no me siento a la derecha sabiendo de antemano que corro un riesgo que no puedo controlar. El objetivo número uno en un coche de autoescuela es que al alumno no le pase nada malo, ni a terceras personas, por supuesto. Y la verdadera seguridad no radica en el doble mando, sino en la capacidad que yo tenga para adelantarme a la acción del alumno.

En realidad, todo esto no es tan complicado. Estoy seguro de que todos ustedes saben perfectamente a qué personas no dejarían su coche jamás, ni con quien irían nunca como pasajeros, ¿verdad? Otra cosa es decidirlo por norma y para todo el mundo de forma ecuánime y justa.

Desgraciadamente, el chiste se basa en una increíble pero cierta realidad.
Hay cosas que no entenderé nunca.
Fuente: oncoblog-bulbul.blogspot.com
La posibilidad de que sean los médicos quienes decidan quién puede conducir o no, me parece inviable; al menos a corto plazo, y a medio... habría que trabajarlo muy bien. Hay casos muy claros, pero son muchísimos los que podrían ser dudosos y el criterio se dispersaría mucho. Además, que un médico diga al paciente que no puede conducir... Se les iba a atragantar a la mayoría, muchas veces sería la gota que colme el vaso, generaría mucha tensión, episodios de violencia... La mayoría de los médicos ya soportan fortísimas presiones. No lo veo.

Tal como apuntaba al principio y siguiendo con lo dicho, se puede proponer la revocación de un permiso de conducir a una persona cuando se acredite que ha perdido la destreza o conocimientos necesarios para hacerlo. En ese caso, siempre tendrá la posibilidad de volver a aprender lo necesario y pasar de nuevo un examen teórico o práctico -según proceda- para volver a conducir.

Es cuando menos llamativo -por decirlo suavemente- que un alto cargo de Tráfico hable como si no supiera de estas cosas. También lo es, tal como se dice en la noticia (pueden verla aquí), que la Fiscalía de Seguridad Vial haya “impulsado” un protocolo en 2010 para que los médicos detecten personas que “han perdido sus habilidades o aptitudes psicofísicas por una enfermedad o por la toma de algún medicamento” y que hasta la actual Directora General de Tráfico, la señora María Seguí, admita que es muy poco conocido. Señora Seguí, lo que es verdaderamente lamentable es que usted no conozca el procedimiento “de toda la vida” que existe para detectar esas situaciones. El protocolo de la Fiscalía mencionada, huelga. No sirve para nada.

Este país está hipertrofiado de leyes, reglamentos y normas que se dictan según sucesos y cómo los aireen los medios de comunicación. ¿Por qué no se comprueba antes si ya hay medidas para según qué cosas? ¿Por qué no utilizar lo que tenemos de forma sistemática y bien, con profesionalidad, antes de sacarse de la manga nuevas normas que son una fuente de conflictos por los derechos que vulneran, entre otras cosas? 

Este tipo de adiciones ya está dando muchos problemas.
¿Se imaginan a quienes ahora tienen 12 años dentro de 6 y conduciendo?
Se les hará muy, muy difícil prescindir del teléfono, más bien PC en miniatura.
Fuente: www.larioja.com
Y puestos a preguntar, ¿para qué sirve la Fiscalía de Seguridad Vial? ¿Acaso no hay un fiscal en cada juzgado? No hará ni tres semanas escuché casualmente una entrevista que le hacían por la radio al señor que detenta el mencionado cargo, hablaba con la misma falta de criterio y frivolidad con que lo puede hacer cualquiera en la barra de un bar y entre amigos, cosa que se puede permitir perfectamente ese “cualquiera”, dicho sea sin ánimo peyorativo alguno, por supuesto. Pero un Fiscal de Seguridad Vial, NO. La falta de consistencia de sus argumentos, el recurso a tópicos y palabras vacías que nada dicen ni transmiten, la falta de seriedad, de responsabilidad, de respeto al sufrido contribuyente que mantiene su cargo, daban ganas de... Bueno, lo dejaré ahí, pero revolvía el estómago, ya saben.

Esteban